La aprobación de la ley del aborto en Argentina llenó de esperanza a miles de mujeres en América Latina, que sueñan con que la interrupción segura del embarazo sea la norma y no la excepción en sus países.
La legislación aprobada en Argentina el pasado año establece las condiciones en las se podrá ejercer la opción hasta las 14 semanas de gestación “sin necesidad de que medie causal alguna".
Pero cómo queda la situación en el resto de Latinoamérica, una región en la que predomina la religión católica y el machismo.
De acuerdo al diario El País, hasta el momento, solo Cuba, Uruguay, Guyana y Guayana Francesa han regulado el aborto libre, además del estado mexicano de Oaxaca y la Ciudad de México.
Otros países como El Salvador, Honduras, Nicaragua, República Dominicana y Haití prohíben la práctica sin excepciones.
En medio de ellos, el resto de las naciones latinoamericanas se mueven entre condiciones, supuestos y vetos que dejan la decisión de la interrupción del embarazo en manos de especialistas médicos y no en las mujeres.
Por ejemplo, países como Bolivia y Colombia son los que cuentan con más supuestos a la hora de aprobar un aborto voluntario. Entre las condiciones destacan si no está asegurada la viabilidad del feto, en casos de violación, incesto o si existe amenaza para la vida, la salud física o mental de la mujer. La lista puede parecer larga, pero la verdadera diferencia está en quién reside la carga de la prueba.
En Chile, donde el aborto se despenalizó hace tres años, sólo se permite por la inviabilidad del feto o en la amenaza para la vida de la mujer. Mientras que en Costa Rica solo cuenta si hay peligro de salud física para ella.
En Guatemala, Paraguay y Venezuela, más extremos en sus restricciones, la fémina sólo puede abortar si se demuestra que su vida corre peligro.








