Lo condenaron a perpetua por estrangular a su mujer

Luego de asesinar a su pareja arrojó el cadáver a un pozo ciego.

Buenos Aires.- Un portero fue condenado ayer a prisión perpetua por el crimen de su concubina, Susana Leiva, a la que estranguló en julio de 2013 para luego ocultar su cadáver en el pozo ciego de su casa, en la localidad bonaerense de Temperley.

En una breve audiencia desarrollada ayer al mediodía, los miembros del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 8 de Lomas de Zamora, Nicolás Amoroso, Alejandro Sgarlatta y Gustavo Ramilo, decidieron por unanimidad condenar a Alberto Ponce (42) al considerarlo culpable del delito de "homicidio doblemente calificado por ser la víctima conviviente del imputado y por violencia de género".

La sentencia fue presenciada por una treintena de familiares y allegados a Leiva (38), que vestían remeras blancas con la imagen de la víctima y portaban carteles con la consigna "Ni una menos".
Al escuchar que el fallo era condenatorio todos ellos estallaron en un fuerte aplauso, a excepción de la madre de la víctima, que sufrió una descompensación y debió ser socorrida minutos después por una enfermera que la sacó de la sala en silla de ruedas. Ponce, quien sólo estuvo acompañado por su madre y una hermana, escuchó el veredicto en silencio y cubriéndose la cara con las manos, con la intención de evitar que los fotógrafos y camarógrafos de distintos medios acreditados en la sala pudieran capturar su imagen. "No es una sentencia ejemplificadora, sino la pena correspondiente para lo que hizo esta persona entre comillas", dijo tras el fallo el abogado que representó durante el juicio a la familia de Leiva, Jorge Monastersky. Este letrado, al igual que el fiscal del juicio, Pablo Pando, había solicitado en su alegato que Ponce fuera condenado, como ocurrió, a la pena máxima del Código penal.

Las partes acusadoras habían valorado las declaraciones del propio imputado, quien en el juicio admitió haber ocultado el cadáver, aunque aclaró que no recordaba haberla matado.

Monastersky calificó de "novelesca" la actitud de Ponce durante su indagatoria, porque manifestó que no tenía memoria del femicidio pero sí de "que un cuerpo, una voz lo atacaba".

"Entendemos que tenía plena conciencia de los hechos y del dominio de los hechos. Las psicólogas dijeron que tenía plena conciencia", dijo el abogado.

Se escondió para evitar las fotos

El portero Alberto Ponce recibió la reprimenda de uno de los magistrados que lo juzgaban, porque pese a que en 2013 fue entrevistado en todos los medios de comunicación cuando quería hacer creer que buscaba a su concubina, a la que ya había asesinado y ocultado su cadáver en el pozo ciego de la casa, se escondió detrás de unas sillas para evitar ser fotografiado. El hecho ocurrió en la sala de audiencias del edificio de Tribunales de Lomas de Zamora, momentos antes de que ingresaran los jueces con el veredicto.


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