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La Mañana Regata del Río Negro

Los Balboa son ahora los nuevos reyes del río Negro

Franco y su hermano Dardo se quedaron con la 42ª edición de la tradicional regata rionegrina. El bote de Ceppron fue imparable.

viedma

Unidos por la sangre, la pasión por el canotaje y la gloria, los hermanos Franco y Dardo Balboa se deslizan por la Playa de los Palistas con una sonrisa amplia que se divisa desde la costa. Las lágrimas, que apenas asoman para no tapar la alegría, completan un juego de sensaciones encontradas.

Y mientras van pasando, el grito de más de 10 mil personas, que año a año se acercan para coronar con aplausos a los nuevos reyes de la Regata del Río Negro, recorre cada centímetro de sus cuerpos, se les incrusta en el alma y les refresca el corazón. Levantan el puño, golpean el agua, se quieren abrazar con todos sus allegados que se mezclan con los curiosos.

No es para menos. Los que van allí, en la embarcación N° 4, son los campeones de la 42ª edición de la legendaria competencia. Los que les ganaron a todos. A los de adentro –los palistas– y a los de afuera –sanciones infundadas, rumores y sospechas constantes– ya que tuvieron que sobreponerse a un injusto recargo de tiempo en la largada misma por una falta no cometida (luego les restituyeron los 15 segundos), a las acusaciones de competir en forma desleal e, incluso, a la sospecha de haber dado positivo en un control antidoping (oficialmente no se confirmó el nombre del implicado en las ocho muestras que se hicieron tras la cuarta etapa).

Pero mucho más que eso, le ganaron a la desprolijidad de una organización que no contó con los recursos para salvaguardar la garantía de seguridad de los controles.

Una edición que será histórica no sólo por haber detectado el primer doping positivo, aunque luego el proceso fue anulado, sino porque le abrió los brazos a la nueva generación, representada por el binomio de Ceppron, cuyo capitán de bote, Franco Balboa, viene de ser campeón mundial de maratón sub-23 en Sudáfrica, al tiempo que va despidiendo a sus eternos héroes Néstor Pinta y Martín Mozzicafreddo (trece regatas en conjunto), quienes paralelamente van admitiendo que es hora de empezar a dar un paso al costado.

Quizás por eso en el cierre la dupla multicampeona esperó al “heredero” Damián Pinta, que compartió el bote K2 Juniors con Federico García Opazo (ganaron la división), para tirar juntos los últimos metros, como simbolizando el pase del testimonio.

La séptima etapa, entre el balneario San Javier y la costanera de Viedma (unos 24 kilómetros), no ofreció mayores variantes en cuanto a la definición, ya que con la victoria en la contrarreloj (quinta etapa), los Balboa tenían prácticamente ganada la Regata.

Ayer se mantuvieron en el lote de punta y sólo apretaron al final para cerrar de la mejor manera la competencia. Todo se facilitó además porque a los escoltas, el esloveno Jost Zakrajsek y el español Federico “Kiko” Vega (los únicos que les arrebataron una etapa), se les rompió el timón a poco de comenzar la prueba y dejaron pasar las mínimas chances que tenían de impedir la victoria del bote de Ceppron, club que vuelve a ganar con una dupla neuquina tras 22 años. La última vez había sido el binomio Osvaldo Labrín-Flavio Fantini.

Los campeones se impusieron con un tiempo de 1h 49m 56s y dominaron la general con un total de 14h 22s 04s. A 1m 23s terminaron Pinta-Mozzicafreddo (en la etapa de ayer a 13s) y completó el podio del último parcial Pascual Orellana (Asociación Italiana)-Germán Rickemberg (El Biguá). En la general los sudafricanos Clinton Cook y Hamish Lovemor desplazaron del tercer lugar a los retrasados Zakrajsek-Vega, que terminaron décimos.

Franco Balboa dijo, antes de empezar, que el objetivo era competir con su hermano y divertirse. Siete días después, dejó en claro que hablaba muy en serio.

"Yo creo que en el futuro van a tener que cambiar muchísimas cosas de la organización de la Regata, porque así no puede seguir”, dijo Franco Balboa, en el final reclamó cambios.

En el K1, Rosas le dio otro título a Neuquén

Neuquén, que presentó un total de 24 botes en las diferentes divisiones, también tuvo protagonismo en otras categorías de la tradicional Regata del Río Negro que culminó ayer.

Además del K2 Seniors, donde brillaron los hermanos Balboa y la dupla Pascual Orellana (Italiano)-Germán Rickemberg (El Biguá), terminaron quintos, los neuquinos festejaron el título en K1 Seniors.

En esta categoría se impuso Mario Rosas de Ceppron, quien se dio el gusto de compartir el podio con otro integrante del club de los Empleados Públicos Provinciales, Donato Volpe, que lo escoltó y con quien alternó posiciones a lo largo de las siete etapas de la regata. Entre ambos pudieron doblegar a Sebastián Vergauven del Club Naútico Piedrabuena.

También hubo triunfos neuquinos en K2 Master C con Fernando Milla-Fernando Allende (Asociación Italiana) y en K2 Travesía A, con Ismael Muñoz-Juan Cabarrou (El Biguá).

Pero además lograron meterse en el podio Nicolás Cifuentes-Nelson Vega (La Ribera de Neuquén), en K2 Travesía B, quienes terminaron terceros y Juan Fernández (La Ribera)-Ricardo Balboa (Centro Residentes Santafesino), en la categoría K2 Travesía Centenario, que culminaron en la segunda posición tras la dura competencia.

22 años del último triunfo de una dupla neuquina

Fue en 1995, oportunidad en la que ganó también una dupla de Ceppron, en ese entonces, Osvaldo Labrín y Flavio Fantini.

3 las Regatas del Río Negro de Franco Balboa

Además de esta edición que ganó junto a su hermano, Dardo, triunfó en 2014 y 2015, junto al viedmense José Luis Guerrero.

2 veces hubo triunfo de hermanos en la Regata

El primer binomio campeón de la carrera integrado por hermanos fue el de Armando y Martín Mozzicafreddo en 1998.

Franco: “Competir con mi hermano era un sueño”

Franco Balboa decidió correr la Regata con su hermano, Dardo, una cuenta pendiente que tenía. Lo cumplió y además ganó la maratón acuática. “Estoy más que feliz”, dijo el neuquino.

Franco Balboa no podía tener un mejor comienzo de año. Luego de su gran 2017, inolvidable tras su consagración como campeón Mundial Sub-23 en la modalidad maratón en septiembre en Sudáfrica, el neuquino se dio el gusto -luego de dos años-, de volver a lo más alto del podio en la Regata del Río Negro, en K2 Seniors. Tan importante casi como haberla corrido junto a su hermano Dardo.

“Antes de empezar dije que más allá del resultado quería pasarla bien porque la iba a correr junto a mi hermano. Si además la ganamos, eso me pone más que feliz”, señaló el campeón.

“Competir con él era un sueño que tenía para cumplir, y se pudo dar”, comentó.

No dudó en darle a la presencia de su hermano en el bote una importancia similar al logro obtenido. “Es una de las mejores cosas que me podían haber pasado”, celebró.

Aunque se mostró dolido por los rumores que lo vincularon al doping positivo en la cuarta etapa pese a que no se dio a conocer el nombre del implicado en forma oficial. “Esperamos que finalmente se aclare todo. Quiero entender que la gente se equivoca, pero también que estas cosas dan la posibilidad de aprender, y esto es fundamental para no volver a cometer los mismos errores”, puntualizó el palista neuquino.

En el mismo sentido se pronunció su hermano, Dardo: “Estoy muy feliz por haber podido ganar esta Regata y un poco molesto por todas las cosas que se dijeron. Igual nosotros seguimos adelante y demostramos que fuimos los mejores”, afirmó.

Franco, con su tercer título, es ahora el segundo neuquino más ganador en Seniors, detrás de Juan de la Cruz Labrín, quien en la década del 80 y principios de los 90 obtuvo seis regatas en dupla con Atilio Vásquez (2), Mauricio Vergauven (2), Sergio Mangín y Roberto Bustos.

Cabe recordar que Franco también ganó las ediciones 2014 y 2015 junto a el viedmense José Luis Guerrero, algo inédito para Dardo que si bien corrió otras ediciones de esta legendaria prueba, nunca lo había hecho junto a su hermano ni tenido el privilegio de ganarla.

Sobre la Regata, Franco comentó: “Fue muy dura. Todavía hay muchas cosas para mejorar pero vamos a trabajar con tiempo para poder llegar mejor a la próxima”.

6 de las siete etapas ganaron los neuquinos, sólo resignaron la penúltima.

La organización admitió errores en control antidoping

El comité organizador de la Regata del Río Negro (club Náutico La Ribera de Viedma) decidió anular la conclusión sobre el control antidoping aplicado tras la realización de la cuarta etapa que culminó en General Conesa y que dio como resultado un positivo sobre ocho muestras.

En consecuencia, no habrá sanción al palista implicado cuyo nombre no fue revelado públicamente. El comunicado informó que una vez enviadas las muestras a la ciudad de Viedma, “los especialistas advirtieron que no se habían cumplido en la toma de las muestras los recaudos que el protocolo legal establece para estos casos”. Y agregó que tampoco se cumplió “la debida salvaguarda de la cadena de custodia en garantía del derecho de defensa del deportista”. Además, reconoce que no tomó intervención el organismo correspondiente (ONAD) de acuerdo con lo previsto en la Ley 26.912, que adhiere al convenio internacional de prevención del dopaje en el deporte.

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