Los efectos colaterales de la pandemia: alertan por el aumento de infartos

Los especialistas en cardiología advirtieron sobre el riesgo de un aumento en la mortalidad de origen cardiovascular.

Si bien el aislamiento social preventivo y obligatorio fue dispuesto para combatir la pandemia de la COVID-19, a los especialistas en cardiología les preocupa el impacto que todo este contexto puede tener en la salud cardiovascular. Disminuyeron drásticamente las consultas, las visitas de urgencia a las guardias y los procedimientos por cateterismo, tanto los diagnósticos como los terapéuticos.

Ante el nuevo escenario que trazó la pandemia por el coronavirus en el país y en el mundo, y las medidas de aislamiento social preventivo y obligatorio dispuestas para combatirla, los especialistas en cardiología advirtieron sobre el riesgo de un aumento en la mortalidad de origen cardiovascular, un grupo de afecciones que en Argentina producen casi 100 mil muertes al año, mayoritariamente debido a la falta de consultas a tiempo.

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Desde el Colegio Argentino de Cardioangiólogos Intervencionistas (CACI) expresaron su preocupación e instaron a que las personas ante cualquier duda consulten con sus médicos de cabecera, y que aquellos con síntomas coronarios se contacten en forma inmediata con su sistema de emergencias o acudan a la guardia más cercana.

Esta alerta tiene como fin prevenir. Tal como se busca con la campaña + Salud, que llevan adelante en conjunto la Legislatura de Neuquén, LU5 AM600 y LM Neuquén.

En la región, a raíz del temor por el coronavirus, desde Salud Pública advirtieron que en clínicas y sanatorios se registran hasta “un 70%” menos de consultas -por diversas patologías-.

“No estamos para nada en contra del aislamiento, solo queremos evitar que pacientes coronarios mueran en sus casas sin recibir atención médica. La disminución de las llamadas y concurrencia a emergencias significa, indefectiblemente, que hay personas con síntomas aguardando a que estos reviertan solos, porque no llaman a su médico o tienen miedo de ir a la guardia de un centro asistencial. Deben saber que los hospitales son sitios seguros, preparados para recibir a los pacientes que lo necesitan con todos los protocolos de seguridad que amerita esta pandemia”, sostuvo Diego Grinfeld, presidente del Colegio Argentino de Cardioangiólogos Intervencionistas (CACI).

Desde la entidad se brinda información a todos los especialistas del país sobre las normas de seguridad recomendadas durante los procedimientos (tanto diagnósticos como terapéuticos), normas destinadas a brindar máxima protección tanto al equipo de salud como a los propios pacientes.

“En nuestra práctica diaria y en los hospitales estamos observando que mucha gente restringió al mínimo las consultas (aun aquellas que se realizan mediante telemedicina). También disminuyeron las visitas de urgencia a las guardias y la realización de procedimientos por cateterismo, tanto los de diagnóstico como los terapéuticos”, afirmó Daniel Berrocal, cardioangiólogo intervencionista miembro del CACI.

Entre otras causas, los especialistas atribuyen la disminución de las consultas al temor de las personas a contagiarse el coronavirus en el hospital, la preocupación de tener problemas para movilizarse, la creencia de que su médico de cabecera no estará disponible o la decisión del paciente de postergar estudios y consultas hasta que termine el aislamiento.

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Según datos de la iniciativa ‘Stent-Save a Life’, un relevamiento mundial del que participa la Argentina, entre el 20 y el 31 de marzo cayó dramáticamente la realización de los principales estudios cardiovasculares diagnósticos y terapéuticos en nuestro país respecto de los primeros 19 días de ese mismo mes: se efectuaron un 75% menos de angioplastias coronarias (ATC), un 80% menos de coronariografías (CCG, comúnmente llamadas ‘cateterismos’) y un 68% menos de angioplastias en pacientes con infarto agudo de miocardio con elevación del segmento ST (IAMST), que son urgencias médicas en las que el infarto produce una isquemia prolongada con afectación importante en el músculo cardíaco y con alto riesgo de muerte.

La última ‘Encuesta Nacional de Infarto Agudo de Miocardio con Elevación ST en la República Argentina’, se observó que la mortalidad por infarto en personas internadas que recibieron tratamiento es del 8.8%, valor que se triplica en mayores de 75 años. En contrapartida, la mortalidad informada por la OMS respecto al COVID-19 es de 3.8% aproximadamente.

“Esto nos muestra, claramente, que es imperioso que las personas infartadas accedan a internación y tratamiento: un infarto no tratado provoca la muerte en 1 de cada 2 personas (50%), inclusive aquel que sobrevive tiene altas chances de presentar en los años posteriores problemas cardiacos graves, como insuficiencia cardiaca y arritmias”, resaltó Berrocal.

Por tal razón, se hizo hincapié en que las personas no dejen de contactarse con su médico o sistema de salud, ni de solicitar asistencia urgente o -en su defecto- concurrir a la guardia médica más cercana frente a la aparición de síntomas que podrían estar manifestando un problema cardíaco, como dolor en el pecho, en la boca del estómago, en la mandíbula y/o extremidades superiores, falta de aire, desmayos, palpitaciones o arritmias.

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Fuente: CACI

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