Los semáforos son una salida para hacer la diaria

Muchos encuentran ahí una posibilidad para ganarse el pan.

POR ANA LAURA CALDUCCI /calduccia@lmneuquen.com.ar

Además de ordenar el tránsito, los semáforos son un medio que decenas de neuquinos utilizan para ganarse la vida. Hay malabaristas, limpiavidrios y vendedores de comida, pañuelitos, bolsas de residuos y cualquier cosa atractiva para el bolsillo del público y lo suficientemente ligera como para cargarla durante horas, mientras caminan entre los autos. Como cada vez son más las esquinas codiciadas, hoy se comparten. Cada cual se las ingenia como puede para sacarle el máximo provecho al tiempo que dura la luz roja, hasta juntar los pesos suficientes para volver a casa con algo en los bolsillos.

Adolfo tiene 32 años y hace apenas un mes que llegó a Neuquén desde Córdoba. Comenzó como vendedor ambulante desde que era muy chico. A los 13, en un accidente, un auto le quebró las piernas, pero no se alejó de la calle.

“Recorro el país con esto y ahora me vine acá por comentarios de que había muchas posibilidades para vender y de que podemos trabajar sin que nadie nos moleste, cosa que en otras provincias no se puede porque te levantan los puestos”, le contó a LM Neuquén.

Una familia de neuquinos lo ayudó con el alojamiento y él vende pan casero para ellos en Combate y San Martín. Además, colabora con Carlos, que tenía un puesto de frutas en el mismo semáforo. Entre ambos se ayudan, aunque coinciden en que cada vez hay más gente vendiendo “y se hace difícil compartir las esquinas”.

Cerca de ahí está otro de los cruces más valorados por quienes se las rebuscan con los semáforos: la esquina de Anaya y Ruta 22, donde hay días en que no queda auto sin una persona encima que esté ofreciendo algo. Allí limpian vidrios Juan, de 19 años, y Nicolás, de 41. Los dos hacían changas en la construcción hasta el año pasado, pero salían pocas obras y el cinturón apretaba, así que cambiaron de rubro para asegurarse un ingreso diario, por mínimo que sea.

Las esquinas más transitadas de la ciudad se transformaron en el medio de vida para decenas de vendedores, limpiavidrios y malabaristas

“Yo me separé, tengo que alquilar y no hay laburo en ningún lado; para mí esto es mi trabajo y todos los días me llevo algo”, explicó Nicolás. Por cada parabrisas limpio, recibe en promedio 10 pesos. “Aunque te pasa que uno te sorprende con un billete de 100 y no lo podés creer”, acotó.

Juan señaló que los conductores son pacientes con el que se acerca en el semáforo “y en general entienden tu situación”, aunque se les vuelve en contra “cuando somos seis en la misma esquina, que uno ofrece pañuelitos, otro malabares, más el que lava vidrios, y ahí perdemos todos”.

Daiana, de 27 años, es una de las pocas mujeres que venden en los semáforos. Tiene su puesto en Láinez y Lastra, esquina que defiende con uñas y dientes. “Yo vengo de una familia de vendedores; mi papá y mi tío están en Linares y en Bejarano desde hace más de 15 años. Entonces, para mí fue como un recurso laboral rápido”, deslizó en una charla con este medio.

Agregó que, a diferencia de otros vendedores, “con la fruta tenés que hacer una inversión previa todos los días y la podés perder si no sale, así que estoy de 9 a 18 sin descanso, porque además hay una clientela fija que sabe que aprovecha el tiempo perdido del semáforo y se ahorra tener que ir a la verdulería”.

15.000 pesos mensuales recauda un vendedor en el semáforo

Daiana sostuvo que “no hay demasiada gente en la calle, sino que últimamente se vende menos”. Dijo que lo más difícil del puesto es soportar 40 grados sobre el asfalto en el verano, pero “con el tiempo te acostumbrás”.

Recalcó que, aunque es sacrificado, “tenés un ingreso seguro; por eso, yo hace tres años que estoy y de acá no me muevo”.

Fuente:

¿Qué te pareció esta noticia?

Noticias Relacionadas

Deja tu comentario


Lo Más Leído