Mala leche, Rojo cerca de la hazaña

Por poco. A puro corazón, Independiente le ganó 1 a 0 a Libertad en Sunchales, la ciudad de los lácteos, pero le faltó un gol para clasificar.

Sunchales.- Casi se da el milagro en Sunchales. Independiente dio batalla, ganó como visitante, pero la desventaja deportiva le jugó en contra. Se impuso 1 a 0 a Libertad con gol de Franco Amaral y, pese a que consiguió igualar la serie en cuatro, le dijo adiós al certamen. Cayó de pie, con todos los honores.
El equipo neuquino sabía que la misión era difícil, pero luchó hasta el final, consiguió el primer gol y estuvo muy cerca de convertir el segundo y meter el batacazo.

El entrenador Gustavo Coronel decidió conservar el misterio respecto de la alineación inicial, y sobre la hora sorprendió con tres cambios en relación con el equipo que perdió en La Chacra: tres puntas (Avila-Villa y Sack) y Julián Monachelli en la defensa.

Así salió el equipo en un primer tiempo en el que la estrategia pareció funcionarle poco. Contrario a lo que suele intentar, la táctica se basó más en la búsqueda a los envíos largos a los tres delanteros. Con esa fórmula, los centrales sunchalenses fueron favorecidos y el Rojo no generó situaciones en cantidad. El local apostó a lo mismo y el partido se partió al medio con un medio campo de transición rápida.

3 partidos ganó el Rojo como visitante a lo largo del torneo: a Villa Mitre, Roca y ahora a Libertad.

En este golpe por golpe, el equipo santafesino fue el que tuvo las chances más claras y, de no ser por la mala puntería y las buenas intervenciones de Matías Villalba, pudo haberse ido al descanso abajo en el marcador. De todas maneras, la visita tuvo un par de claras, primero con Matías Sarraute y luego con Alan Sack, aunque a ambos los taparon justo antes de rematar dentro del área.

21 goles marcó el Rojo en 14 partidos jugados.

Con los 4 goles convertidos en los octavos llegó a 21 festejos en 14 juegos, lo que da un promedio de un gol y medio por partido.

7 partidos lo vieron victorioso.

En cinco se fue derrotado y en los dos restantes cosechó empates. Como local sólo perdió una vez y fue en la serie definitiva.

El pitazo del entretiempo no les cayó del todo mal a los neuquinos, que sabían que era fundamental mantener su arco en cero para tener chances en el complemento.

En la segunda etapa se vio lo mejor, no sólo de Independiente, sino del partido en general. A los pocos minutos, Coronel le dio lugar a Franco Amaral y a Orlando Porra en lugar de Sarraute y Sack, y el equipo mejoró considerablemente.

Sin embargo, llegando a los 15, Manchafico vio la roja por un presunto golpe sin pelota contra Patricio Cucchi. A partir de ahí el Rojo fue puro corazón y de a poco comenzó a arrinconar en su arco al equipo aurinegro. Así, apenas pasada la media hora encontró el primero. Porra mandó el centro para la entrada de Berra, que la bajó para que primero Dehais (había entrado por Artaza lesionado) la punteara y luego Amaral terminara de meterla para desatar el festejo.

En lo que quedó, el Rojo fue con un hombre menos pero con mucho amor propio. Estuvo cerca, pero no encontró el milagro y dijo adiós al torneo. En un terreno difícil, mostró coraje y cayó de pie.

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