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La Mañana

Mañana se estrena “Amorosa Soledad” de la neuquina Victoria Galardi

La directora cosecha éxitos y aplausos en Francia y España con “Amorosa Soledad”, Ópera prima que tiene a Inés Efrón, Ricardo Darín, Fabián Vena, Nicolás Pauls y Mónica Gonzaga.

Neuquén - Por Luis Castillo- > Hace 15 años Victoria Galardi dejó la ciudad y partió rumbo a Buenos Aires para sortear etapas de vida y así introducirse finalmente en el mundo del cine. La tarea no fue sencilla porque hubo que luchar contra adversidades. Pero con todo el sacrificio que significa en el país llevar adelante un proyecto cinematográfico, la neuquina logró concretar el sueño de su primera película con “Amorosa Soledad”, filme que protagoniza Inés Efrón –la joven actriz más requerida en este momento- que le llevó seis años en su guión.
Ilusionada y esperanzada después de encontrar la financiación necesaria para terminar la película, que también tiene figuras consagradas como Ricardo Darín, Fabián Vena, más Nicolás Pauls y Mónica Gonzaga, Galardi encontró con su historia una fuerte repercusión de la gente en festivales de España, Francia y Alemania (en estos dos últimos la cinta aún no estaba finalizada).
Es que en septiembre del año pasado viajó al festival de San Sebastián, donde compitió en la sección Nuevos Directores de Zabaltegi, y se llevó el Premio de la Juventud al vencer a una docena de largometrajes de todo el mundo. La ópera prima recibió en esa sección competitiva 280 votos positivos de un total de 350 estudiantes de cine españoles, de entre 17 y 21 años, que conformaron el jurado. No fue la única recompensa: en las tres funciones que tuvieron lugar allí, fue vista y aplaudida con entusiasmo por alrededor de 1.500 personas.
A horas de estrenarse en la ciudad la próxima semana, Galardi habló de su ópera prima, que codirigió junto a Martín Carranza, y adelantó lo que será “Bayo”, segunda producción que se rodará en Villa La Angostura.  

¿Cómo nace “Amorosa Soledad”?
La escribí hace seis años mientras hacía otros proyectos de películas para otra gente. Sin embargo en el medio, y como era una historia muy personal, me daban ganas de ver si podía comenzar a dirigir. En principio empecé a buscar una productora que se interese por el material y averiguar cómo era el hecho de hacer una película. Así fue que entregué el proyecto a Rizoma Films y comenzamos a pensar en cómo hacerla. Luego se  sumó Martín Carranza, con quien terminé codirigiendo. Como nos faltaba plata y había que conseguir una coproducción o socios se tardó unos cinco años para armarla bien.

¿El guión sufrió muchas modificaciones durante ese tiempo?
Fue sufriendo algunas modificaciones. Hubo una parte que fue como una reescritura. Después cuando se sumaron los actores y se dieron los ensayos, por ahí reescribo, porque es donde escucho las escenas y cómo funcionan. Esa parte es como la última reescritura antes de comenzar a filmar.

¿Cuando comenzaste a escribir el guión ya tenías pensando que iba a ser una comedia dramática?
Siempre quise hacer una comedia dramática. De hecho me interesa más el género que el drama.

Respecto de la historia, ¿cuánto hay de experiencia personal?
En este caso es personal porque tiene algunas cosas mías, porque cuando comencé el guión estaba pasado una separación personal. La película habla de la soledad y separación. El punto de partida fue como un fracaso amoroso pero después hay muchas cosas del personaje que no tienen que ver conmigo y otros rasgos que sí. Pero dentro del guión también hay un montón de amigas y gente que conozco. La temática es muy universal. Creo que a todos alguna vez nos dejaron y transitamos en algún momento la soledad donde todo era adversidad. Hay un período de tu vida que te parece que todo se hunde, y es ése el momento en el que transcurre la película. Es fácil identificarse con el personaje, porque si no te pasó personalmente, quizás le pasó a alguna amiga o hermana. En el caso de Inés (por Efrón) también tiene una cercanía con el personaje porque también tiene 25 años, aunque hay cosas de mí pero a esa edad.

¿Cómo se da la elección de Inés Efrón?
Le realizamos un cásting de más de 20 chicas. En el caso de Inés fue una de las últimas y en la primera línea que dijo fue como el tono del personaje. Era tal cual lo que había que hacer y manejaba el humor que queríamos que haga, que era una cosa muy sutil a través de lo patético. Apenas terminamos el cásting siempre supe que quería hacer la película con ella.

¿Antes habías tenido algún contacto con ella?
La había visto en obras de teatro pero nunca había tenido contacto con ella. Después del cásting nos quedamos charlando y nuestra única duda era que nos daba chica, aunque desde que tuvimos a Inés pasaron casi dos años con los que también ella creció, se fue a vivir sola y eso en algún punto le hizo mejor a la película.     

¿Qué nombres de actrices conocidas  quedaron afuera?
Algunas fueron Julieta Ortega, Natalia Lobo, Jazmín Stuart. Lo que pasa es que son actrices muy buenas pero muchas veces no tiene que ver con la calidad del actor sino quién es la mejor para ese personaje.

Además de Efrón, también hay un elenco de peso con figuras como Ricardo Darín, Fabián Vena y Nicolás  Pauls. ¿Cómo se da la conexión con Darín y el resto?
Básicamente lo conocía a Martín Carranza y se copó enseguida con el proyecto porque le interesó el guión. Con Fabián Vena nos juntamos en una reunión y también le gustó la idea. Creo que los actores están en búsqueda de poder hacer cine y hacer personajes diferentes a los que hacen en la “tele”. No fue tan complicado. Lo complicado es cerrar lo económico.

¿Hubo alguna sugerencia por parte de ellos?
Ninguno hizo ninguna referencia y fueron muy respetuosos. Todos se entregaron a su trabajo y escucharon a los directores. Fuimos respetuosos en todo sentido. Yo desde sus experiencias y ellos en acompañarme en el proyecto. A “Nico” Pauls lo conozco hace tiempo y se formó más como un grupo de amigos.

Con el filme rescatás a Mónica Gonzaga, una figura que tuvo su brillo en los ‘80.
Mónica Gonzaga es lo más… es una “laburante” tremenda a quien le encanta el cine y estar rodeada de gente joven y cineastas. Es un personaje increíble que hizo su cásting como cualquier otra y fue la mejor. Hace de mamá de Inés y está muy bien en la película.
 
El rodaje no les llevó mucho tiempo.
Se hizo en cinco semanas y la preproducción también. A partir de que comienza la película, que es la preproducción del rodaje, todo comienza a salir mucha plata. La plata corre día a día. Todo lo que no hiciste en ese momento es muy raro que lo vuelvas realizar porque no hay tiempo. Todo lo que fue la preparación del filme fue mucho antes. Igual tuvo que ver la generosidad de Inés que se prestó a ensayar, a venir a charlas, ver películas conmigo y escuchar música de referencia que le pasábamos.

Vos decís que la plata corre día a día. ¿En algún momento el proyecto se pudo caer?
Cuando es tu primera película y llegás a rodajes siempre creés que algo puede salir mal o que se caiga todo a pedazos. A veces no tiene que ver con la plata. Se te puede caer una locación o enfermar un actor. Cualquier cosa puede ser un problema y no necesariamente que se caiga un inversor. Siempre tenés ese miedo. Pero es un poco lo inconsciente y divertido que tiene el hacer cine.  
 
Con el filme viajaste al Festival de Berlín sin haberla terminado.
Primero viajamos a Berlín a la sección Work in Progress, después fuimos a Toulouse (Francia) donde estuvimos en la sección Cine en Construcción con la película terminada pero sin  mezclar, sin ampliación y sin el sonido ni música. Ahí es donde se permite mostrar el filme en ese estado, que si están buenas, los festivales del mundo las toman. Justamente, en ese lugar había gente de San Sebastián que luego nos llamó y decidió que la película iba a competir en la sección Nuevos Directores de Zabaltegi, donde se llevó el Premio de la Juventud.

¿En
San Sebastián es donde se termina de financiar la película?
Sí. Se finalizó a fines de agosto y en septiembre se estrenó en España. Este año en Francia abrimos el festival con la película terminada porque el año anterior estaba por la mitad. El 8 de julio se va a estrenar comercialmente en París.

¿Cómo fue la reacción de los medios  europeos al saber que tiene una inversión de 400 mil euros?
Para Europa es muy barato, por eso en este momento es posible realizar coproducciones con Argentina. En Europa con esa plata no filmás ni dos semanas de rodaje. En este caso fue una película muy chica porque la historia era chica, en el sentido de que no había muchas locaciones y no requería presupuesto. Ellos no pueden creer que hagamos película con tan poco dinero. Los europeos están fascinados con el cine argentino. Las películas funcionan muy bien y siempre hay un montón de estrenos. Nosotros estrenamos en julio, en mayo Lucía Puenzo con “El niño pez”, en abril fue “La mujer sin cabeza” de Lucrecia Martel y “La sangre brota”, de Pablo Fendric.
  
¿Por qué creés que las películas argentinas en estos últimos años tienen éxito en el exterior y cuando llegan al país no tienen tanta repercusión?
Es algo que hablamos siempre. A los españoles también les pasa lo mismo. A todo el mundo le cuesta ser profeta en su tierra. Hay un cierto encanto con el cine de afuera. A veces es prejuicio, y a veces la gente se metió a ver películas argentinas que no eran buenas y quizás tienen miedo de otra vez comerse el “garrón”. Entonces como ya es caro ir al cine es como que se aseguran ir a ver una película americana, aunque también es nuestra responsabilidad el hacer películas que no dejen afuera al público.

¿Mientras ibas escribiendo el guión sentías que de alguna forma la cinta iba a tener repercusión?
Cuando uno hace un guión está como jugando en su casa con una historia durante seis u ocho meses, que es lo que se tarda para terminarlo. Lo que vos creés es que no le va a interesar a nadie.

¿Cuál fue la reacción más fuerte?
En San Sebastián. Era una sala con 850 butacas y cuando la película finalizó todo el mundo aplaudió. Fue muy emocionante. Luego se hizo un coloquio y nadie se levantó de la sala. Después la película se pasó dos veces más y fue increíble. Por lo general siempre me quedo en el público y observo las reacciones.

A partir de este tipo de comedias ¿pensás que se abre una nueva propuesta dentro del género a diferencia de otras donde se cae en el chiste fácil?
Es distinta y no se parece a ese tipo de comedias. No me gusta decir que mi película es inteligente porque no lo sé. Pero no es una comedia donde específicamente se está buscando el gag. Sino que uno comienza a reírse de lo trágico que está viendo o simplemente porque se da una cierta afinidad con el personaje y uno puede verse reflejado. El público por lo general intenta elegir una comedia. Le gusta más ver una comedia que un drama. Sería bueno que se empiece a generar o se tome a la comedia como un tema serio. Siempre está visto como un género menor. Creo que es más difícil hacer una comedia buena que un drama. Pero está bueno que podamos coexistir todos los directores con cada uno en su género. También estaría bueno que haya público para todos.

Yo DIGO

Inés Efrón


Un día me llama a mi casa Victoria Galardi. Me dice que tiene un proyecto para una película y que quiere conocerme. Hablamos como una hora. Y ambas coincidimos que era una charla muy “judía”. En fin, fue un despliegue de emociones esa primera conversación. Fue así que la vida nos llevó a que trabajemos juntas en ese proyecto, que ella venía creando, y con el sabor de lo que llega después de haber sido muy deseado. Muy afortunada fui de haber encarnado el personaje de  Soledad. Victoria tenía muy claro lo que quería y se encargó generosamente de transmitírmelo. Nos reímos mucho, jugamos y cada vez me sentía más a gusto y dueña de la historia. Me sentí realmente libre porque entregada a esa libertad sabía que afuera había una guía que me contenía y en la que realmente confiaba. Ella estaba atenta hasta el último detalle. 
Da gusto trabajar con gente tan entusiasmada como “Vic”. Y que pone en su arte el color de lo femenino, repleto de sutilezas, de humor, de frescura, de imágenes bellas. Para mí fue muy importante hacer “Amorosa Soledad” y haber recibido de los dos directores una mirada tan amorosa y de aprobación, que inspiraba a sacar lo más creativo de mí. Se agradecen esta clase de encuentros, donde el sentido del porqué se están haciendo las cosas está a simple vista y contagia.

“Bayo”, lo que viene

El último viernes, Galardi arribó a Villa La Angostura para comenzar a darle forma a “Bayo”, que será su segundo filme y que tendrá a Inés Efrón en el elenco pero no como protagonista (hasta ahora es la única actriz confirmada). La idea de la guionista es filmar en la provincia, por eso es probable que en primavera su equipo técnico arribe a la ciudad para concretar el proyecto. “Es la historia de una familia de pueblo que vive esperando la nevada y la inauguración del cerro (Bayo) para recibir el turismo. Es una comedia dramática y la idea es filmar en octubre y noviembre de este año. Pero todo va a depender de la financiación para que salga todo bien. En el caso de que no se dé, seguramente pasaría para marzo y abril de 2010”, dijo Galardi.
A diferencia de “Amorosa Soledad”, esta vez la neuquina estará sola detrás de cámara, algo que significa mayor desafío. “Esta vez también la historia es mía. Tengo ganas de ser más corajuda. Si bien la película tiene un tono muy parecido a la primera, ‘Bayo’ es bastante diferente. Es la historia de una familia y no de una chica. Es más grande y tiene 5 personajes protagónicos. Es un filme que también tiene exteriores porque la idea es mostrar la Patagonia. Es una película más abierta que ‘Amorosa Soledad’”, señaló la directora.

Ninguna cima

Neuquén >
A pesar del éxito del filme en el exterior y recibir buenas críticas de la prensa especializada, Galardi es consciente de que esto recién comienza. “No considero que estoy en la cima de mi carrera. Hice una película que me costó mucho sacrificio”. Y agregó: “Siento que recién empiezo y no me siento directora de cine. Esto fue como un primer sueño cumplido y una etapa realizada de mucho trabajo y espera”, sentenció.
En cuanto a lo que significó el inicio de su carrera, la directora recordó esa etapa que fue dura y sacrificada. “Al principio la pasás mal, porque siendo guionista joven la gente te pide experiencia y es imposible que a los 20 años tengas algún guión. Pero tenés que juntarte con la gente correcta para ir haciéndote un lugar y ver en qué tipo de proyecto buscás. Pienso que cualquiera puede venir a Buenos Aires a ser director, actor o guionista. Sólo hay que tener paciencia y que no te gane la ansiedad”, concluyó.

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