Mañana se estrena “Amorosa Soledad” de la neuquina Victoria Galardi
Neuquén - Por Luis Castillo- > Hace
15 años Victoria Galardi dejó la ciudad y partió rumbo a Buenos Aires para
sortear etapas de vida y así introducirse finalmente en el mundo del cine. La
tarea no fue sencilla porque hubo que luchar contra adversidades. Pero con todo
el sacrificio que significa en el país llevar adelante un proyecto
cinematográfico, la neuquina logró concretar el sueño de su primera película
con “Amorosa Soledad”, filme que protagoniza Inés Efrón –la joven actriz más
requerida en este momento- que le llevó seis años en su guión.
Ilusionada y esperanzada después de encontrar la financiación necesaria para
terminar la película, que también tiene figuras consagradas como Ricardo Darín,
Fabián Vena, más Nicolás Pauls y Mónica Gonzaga, Galardi encontró con su
historia una fuerte repercusión de la gente en festivales de España, Francia y
Alemania (en estos dos últimos la cinta aún no estaba finalizada).
Es que en septiembre del año pasado viajó al festival de San Sebastián, donde
compitió en la sección Nuevos Directores de Zabaltegi, y se llevó el Premio de
A horas de estrenarse en la ciudad la próxima semana, Galardi habló de su ópera
prima, que codirigió junto a Martín Carranza, y adelantó lo que será “Bayo”,
segunda producción que se rodará en Villa
¿Cómo nace “Amorosa Soledad”?
La escribí hace seis años mientras hacía otros proyectos de películas para otra
gente. Sin embargo en el medio, y como era una historia muy personal, me daban
ganas de ver si podía comenzar a dirigir. En principio empecé a buscar una
productora que se interese por el material y averiguar cómo era el hecho de
hacer una película. Así fue que entregué el proyecto a Rizoma Films y
comenzamos a pensar en cómo hacerla. Luego se sumó Martín Carranza, con
quien terminé codirigiendo. Como nos faltaba plata y había que conseguir una
coproducción o socios se tardó unos cinco años para armarla bien.
¿El guión sufrió muchas modificaciones durante ese tiempo?
Fue sufriendo algunas modificaciones. Hubo una parte que fue como una
reescritura. Después cuando se sumaron los actores y se dieron los ensayos, por
ahí reescribo, porque es donde escucho las escenas y cómo funcionan. Esa parte
es como la última reescritura antes de comenzar a filmar.
¿Cuando comenzaste a escribir el guión ya tenías pensando que iba a ser una
comedia dramática?
Siempre quise hacer una comedia dramática. De hecho me interesa más el género
que el drama.
Respecto de la historia, ¿cuánto hay de experiencia personal?
En este caso es personal porque tiene algunas cosas mías, porque cuando comencé
el guión estaba pasado una separación personal. La película habla de la soledad
y separación. El punto de partida fue como un fracaso amoroso pero después hay
muchas cosas del personaje que no tienen que ver conmigo y otros rasgos que sí.
Pero dentro del guión también hay un montón de amigas y gente que conozco. La
temática es muy universal. Creo que a todos alguna vez nos dejaron y
transitamos en algún momento la soledad donde todo era adversidad. Hay un
período de tu vida que te parece que todo se hunde, y es ése el momento en el
que transcurre la película. Es fácil identificarse con el personaje, porque si
no te pasó personalmente, quizás le pasó a alguna amiga o hermana. En el caso
de Inés (por Efrón) también tiene una cercanía con el personaje porque también
tiene 25 años, aunque hay cosas de mí pero a esa edad.
¿Cómo se da la elección de Inés Efrón?
Le realizamos un cásting de más de 20 chicas. En el caso de Inés fue una de las
últimas y en la primera línea que dijo fue como el tono del personaje. Era tal
cual lo que había que hacer y manejaba el humor que queríamos que haga, que era
una cosa muy sutil a través de lo patético. Apenas terminamos el cásting
siempre supe que quería hacer la película con ella.
¿Antes habías tenido algún contacto con ella?
La había visto en obras de teatro pero nunca había tenido contacto con ella.
Después del cásting nos quedamos charlando y nuestra única duda era que nos
daba chica, aunque desde que tuvimos a Inés pasaron casi dos años con los que
también ella creció, se fue a vivir sola y eso en algún punto le hizo mejor a
la película.
¿Qué nombres de actrices conocidas quedaron afuera?
Algunas fueron Julieta Ortega, Natalia Lobo, Jazmín Stuart. Lo que pasa es que
son actrices muy buenas pero muchas veces no tiene que ver con la calidad del
actor sino quién es la mejor para ese personaje.
Además de Efrón, también hay un elenco de peso con figuras como Ricardo
Darín, Fabián Vena y Nicolás Pauls. ¿Cómo se da la conexión con Darín y
el resto?
Básicamente lo conocía a Martín Carranza y se copó enseguida con el proyecto
porque le interesó el guión. Con Fabián Vena nos juntamos en una reunión y
también le gustó la idea. Creo que los actores están en búsqueda de poder hacer
cine y hacer personajes diferentes a los que hacen en la “tele”. No fue tan
complicado. Lo complicado es cerrar lo económico.
¿Hubo alguna sugerencia por parte de ellos?
Ninguno hizo ninguna referencia y fueron muy respetuosos. Todos se entregaron a
su trabajo y escucharon a los directores. Fuimos respetuosos en todo sentido.
Yo desde sus experiencias y ellos en acompañarme en el proyecto. A “Nico” Pauls
lo conozco hace tiempo y se formó más como un grupo de amigos.
Con el filme rescatás a Mónica Gonzaga, una figura que tuvo su brillo en los
‘80.
Mónica Gonzaga es lo más… es una “laburante” tremenda a quien le encanta el
cine y estar rodeada de gente joven y cineastas. Es un personaje increíble que
hizo su cásting como cualquier otra y fue la mejor. Hace de mamá de Inés y está
muy bien en la película.
El rodaje no les llevó mucho tiempo.
Se hizo en cinco semanas y la preproducción también. A partir de que comienza
la película, que es la preproducción del rodaje, todo comienza a salir mucha
plata. La plata corre día a día. Todo lo que no hiciste en ese momento es muy
raro que lo vuelvas realizar porque no hay tiempo. Todo lo que fue la
preparación del filme fue mucho antes. Igual tuvo que ver la generosidad de
Inés que se prestó a ensayar, a venir a charlas, ver películas conmigo y
escuchar música de referencia que le pasábamos.
Vos decís que la plata corre día a día. ¿En algún momento el proyecto se
pudo caer?
Cuando es tu primera película y llegás a rodajes siempre creés que algo puede
salir mal o que se caiga todo a pedazos. A veces no tiene que ver con la plata.
Se te puede caer una locación o enfermar un actor. Cualquier cosa puede ser un
problema y no necesariamente que se caiga un inversor. Siempre tenés ese miedo.
Pero es un poco lo inconsciente y divertido que tiene el hacer
cine.
Con el filme viajaste al Festival de Berlín sin haberla terminado.
Primero viajamos a Berlín a la sección Work in Progress, después fuimos a
Toulouse (Francia) donde estuvimos en la sección Cine en Construcción con la
película terminada pero sin mezclar, sin ampliación y sin el sonido ni
música. Ahí es donde se permite mostrar el filme en ese estado, que si están
buenas, los festivales del mundo las toman. Justamente, en ese lugar había
gente de San Sebastián que luego nos llamó y decidió que la película iba a
competir en la sección Nuevos Directores de Zabaltegi, donde se llevó el Premio
de
¿En
Sí. Se finalizó a fines de agosto y en septiembre se estrenó en España. Este
año en Francia abrimos el festival con la película terminada porque el año
anterior estaba por la mitad. El 8 de julio se va a estrenar comercialmente en
París.
¿Cómo fue la reacción de los medios europeos al saber que tiene una
inversión de 400 mil euros?
Para Europa es muy barato, por eso en este momento es posible realizar
coproducciones con Argentina. En Europa con esa plata no filmás ni dos semanas
de rodaje. En este caso fue una película muy chica porque la historia era
chica, en el sentido de que no había muchas locaciones y no requería
presupuesto. Ellos no pueden creer que hagamos película con tan poco dinero.
Los europeos están fascinados con el cine argentino. Las películas funcionan
muy bien y siempre hay un montón de estrenos. Nosotros estrenamos en julio, en
mayo Lucía Puenzo con “El niño pez”, en abril fue “La mujer sin cabeza” de
Lucrecia Martel y “La sangre brota”, de Pablo Fendric.
¿Por qué creés que las películas argentinas en estos últimos años tienen
éxito en el exterior y cuando llegan al país no tienen tanta repercusión?
Es algo que hablamos siempre. A los españoles también les pasa lo mismo. A todo
el mundo le cuesta ser profeta en su tierra. Hay un cierto encanto con el cine
de afuera. A veces es prejuicio, y a veces la gente se metió a ver películas
argentinas que no eran buenas y quizás tienen miedo de otra vez comerse el
“garrón”. Entonces como ya es caro ir al cine es como que se aseguran ir a ver
una película americana, aunque también es nuestra responsabilidad el hacer
películas que no dejen afuera al público.
¿Mientras ibas escribiendo el guión sentías que de alguna forma la cinta iba
a tener repercusión?
Cuando uno hace un guión está como jugando en su casa con una historia durante
seis u ocho meses, que es lo que se tarda para terminarlo. Lo que vos creés es
que no le va a interesar a nadie.
¿Cuál fue la reacción más fuerte?
En San Sebastián. Era una sala con 850 butacas y cuando la película finalizó
todo el mundo aplaudió. Fue muy emocionante. Luego se hizo un coloquio y nadie
se levantó de la sala. Después la película se pasó dos veces más y fue
increíble. Por lo general siempre me quedo en el público y observo las
reacciones.
A partir de este tipo de comedias ¿pensás que se abre una nueva propuesta
dentro del género a diferencia de otras donde se cae en el chiste fácil?
Es distinta y no se parece a ese tipo de comedias. No me gusta decir que mi
película es inteligente porque no lo sé. Pero no es una comedia donde
específicamente se está buscando el gag. Sino que uno comienza a reírse de lo
trágico que está viendo o simplemente porque se da una cierta afinidad con el
personaje y uno puede verse reflejado. El público por lo general intenta elegir
una comedia. Le gusta más ver una comedia que un drama. Sería bueno que se
empiece a generar o se tome a la comedia como un tema serio. Siempre está visto
como un género menor. Creo que es más difícil hacer una comedia buena que un
drama. Pero está bueno que podamos coexistir todos los directores con cada uno
en su género. También estaría bueno que haya público para todos.
Yo DIGO
Inés Efrón
Un día me llama a mi casa Victoria Galardi. Me dice que tiene un proyecto para
una película y que quiere conocerme. Hablamos como una hora. Y ambas
coincidimos que era una charla muy “judía”. En fin, fue un despliegue de
emociones esa primera conversación. Fue así que la vida nos llevó a que
trabajemos juntas en ese proyecto, que ella venía creando, y con el sabor de lo
que llega después de haber sido muy deseado. Muy afortunada fui de haber
encarnado el personaje de Soledad. Victoria tenía muy claro lo que quería
y se encargó generosamente de transmitírmelo. Nos reímos mucho, jugamos y cada
vez me sentía más a gusto y dueña de la historia. Me sentí realmente libre
porque entregada a esa libertad sabía que afuera había una guía que me contenía
y en la que realmente confiaba. Ella estaba atenta hasta el último
detalle.
Da gusto trabajar con gente tan entusiasmada como “Vic”. Y que pone en su arte
el color de lo femenino, repleto de sutilezas, de humor, de frescura, de
imágenes bellas. Para mí fue muy importante hacer “Amorosa Soledad” y haber
recibido de los dos directores una mirada tan amorosa y de aprobación, que
inspiraba a sacar lo más creativo de mí. Se agradecen esta clase de encuentros,
donde el sentido del porqué se están haciendo las cosas está a simple vista y
contagia.
“Bayo”, lo que viene
El último viernes, Galardi arribó a Villa
A diferencia de “Amorosa Soledad”, esta vez la neuquina estará sola detrás de
cámara, algo que significa mayor desafío. “Esta vez también la historia es mía.
Tengo ganas de ser más corajuda. Si bien la película tiene un tono muy parecido
a la primera, ‘Bayo’ es bastante diferente. Es la historia de una familia y no
de una chica. Es más grande y tiene 5 personajes protagónicos. Es un filme que
también tiene exteriores porque la idea es mostrar
Ninguna cima
Neuquén > A
pesar del éxito del filme en el exterior y recibir buenas críticas de la prensa
especializada, Galardi es consciente de que esto recién comienza. “No considero
que estoy en la cima de mi carrera. Hice una película que me costó mucho
sacrificio”. Y agregó: “Siento que recién empiezo y no me siento directora de
cine. Esto fue como un primer sueño cumplido y una etapa realizada de mucho
trabajo y espera”, sentenció.
En cuanto a lo que significó el inicio de su carrera, la directora recordó esa
etapa que fue dura y sacrificada. “Al principio la pasás mal, porque siendo
guionista joven la gente te pide experiencia y es imposible que a los 20 años
tengas algún guión. Pero tenés que juntarte con la gente correcta para ir
haciéndote un lugar y ver en qué tipo de proyecto buscás. Pienso que cualquiera
puede venir a Buenos Aires a ser director, actor o guionista. Sólo hay que
tener paciencia y que no te gane la ansiedad”, concluyó.
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