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La Mañana Leandro Nimo

"Me fui a Buenos Aires con una mano atrás y otra adelante"

Se prepara para triunfar en el "Bailando" junto con Charlotte Caniggia. "Ahora lo quiero ganar", dice, y repasa su recorrido en busca de un sueño desde que se fue de Alta Barda hasta su presente en la televisión.

Paula Bistagnino

Especial

Cuando salió de la escuela secundaria, su mamá le preguntó: ‘¿Y ahora qué vas a hacer?’ Pero cuando él le dijo que quería ser actor, la respuesta, tajante, fue: “No. Vas a estudiar una carrera y después de que te recibas, vas a estudiar lo que vos quieras”. Hijo de una empleada pública y de un comerciante, creció en Alta Barda y, siendo el mayor de cuatro hermanos, cumplió con el mandato materno: se inscribió en Ingeniería Electrónica en la Universidad del Comahue. Pero después de cursar un año, le dijo a su mamá que no era para él, que no se veía sentado detrás de un escritorio haciendo circuitos y que iba a cambiar de carrera. Entonces se fue a Córdoba a estudiar Relaciones Institucionales, se recibió, le llevó el título a la madre y viajó a Buenos Aires para estudiar arte. Y en 2006 se fue. Ahora, diez años después, en las últimas instancias de “Bailando por un sueño”, dice que su mamá es su seguidora número uno.

¿Cómo fue el proceso de llegar a Buenos Aires y meterte en el mundo de la actuación?

Me vine con una mano atrás y otra adelante. No tenía nada. Porque había dejado mi trabajo en Córdoba, en el Ministerio de Educación de la provincia. No tenía ni dónde vivir, pero la directora de mi colegio secundario me prestó un departamento y a través de consultoras de trabajo conseguí un laburo en un call center. Me pagaban 2,50, pero me servía para sostenerme. Y empecé a buscar dónde estudiar: primero conseguí una beca en la escuela de Reina Reech y después conseguí otra en la de Julio Bocca. Así que iba a una y después a la otra. Así estuve dos años, hasta que una amiga me avisó que había un casting en Ideas del Sur. Fui y entré último, porque eran 32 y yo venía después. Y a ultimo momento decidieron que por las dudas metían uno más.

¿Suerte?

Sí, creo que tuve mucha suerte a partir de ahí, pero también lo busqué y también me acompañó Dios. Desde ese momento no paré más hasta hoy. Creo que cuando uno sabe lo que quiere y va por eso, lo logra. Pero el tema es que uno no sabe cuánto puede tardar en conseguir ese sueño, porque no alcanza con el esfuerzo. En el primer momento la pasé mal porque no sabía adónde iba a llegar ni cuánto iba a tener que esperar. Tuve suerte… Hay gente que espera casi toda la vida.

¿Qué es lo que más y lo que menos disfrutás de la popularidad?

Para mí, trabajar en la tele es como trabajar en una verdulería. Me divierto, pero no estoy pendiente. Y la verdad es que si hay algo que me gusta mucho y que la televisión me permite, es usar esa fama para hacer cosas por otros. A veces te llaman de lugares para hacer actividades con fines solidarios. El otro día fuimos con Charlotte a un hospital de niños y fue hermoso… Creo que eso es lo importante de la fama. A mí me hubiera gustado elegir el sueño por algo en Neuquén, pero lo elige la producción.

¿Qué es Neuquén en tu presente?

Neuquén es mi cuna. Para mí es el lugar en el que me formé, donde están todos mis valores, los que me sostienen y me guían. Y cada vez que puedo voy para allá, porque está mi gente, mis afectos. Ahora no veo la hora de irme para allá a pasar Navidad con mi familia, en mi casa, en mi cama… Mi cuarto sigue estando todo igual. Tengo hasta los libros de la secundaria en la biblioteca, ¡hasta el Manual Santillana! Cada vez que voy es una retrospectiva increíble.

¿Cómo te llevás con Charlotte?

Es lo más, es una mujer increíble y así como se ve en la tele, es como ella es. Un personaje muy divertido, lo que se ve, espontánea: tiene conexión directa cerebro-boca. Y nos llevamos muy bien. Entendemos los dos el juego que se juega: Showmatch es un gran show, es una maquinaria pensada para la televisión. Para mí, nada de lo que pasa ahí es real. Y si uno se creyera que lo que pasa ahí es lo real, se volvería loco.

¿Aprender eso costó lágrimas o enseguida lo entendiste así?

No, no, frustración total al principio. Hoy ya sé que si hay un buen puntaje, es parte del show. Si hay un mal puntaje, también. No es a vos al que están evaluando. Son muchas cosas. Eso no quiere decir que uno no se esfuerce y no ponga lo mejor de sí. Pero si no, cómo se entiende que Iliana Calabró haya ganado el “Cantando”, ponele, u otros bailarines el “Bailando”.

¿Te ves en la final?

Hasta hace unas semanas, pensaba en que si llegaba a ser uno de los finalistas, estaba feliz. Ahora quiero ganar y quiero ganar… Vamos a ganar.

Y después de ganar, ¿qué se viene?

Jajaja. Ahora estoy muy a full con la música electrónica, estoy haciendo mis propias canciones, tocando mucho en boliches y quiero hacer bailar a la gente. Quiero que la gente baile a mi ritmo. Y además de eso hay otras cosas dando vueltas, pero la verdad, lo que más quisiera después son vacaciones. Estoy súper agradecido con lo que me está pasando. No me quejo, eh. Pero me encantaría poder tomarme vacaciones.

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