"Me identifiqué con su origen humilde y del interior"
Paula Bistagnino - Especial
Varias generaciones lo separan del campeón, así que Mauricio Paniagua tuvo que ponerse a estudiar para ver quién había sido Carlos Monzón. Lo que sí tenía clarísimo era su parecido: se lo habían dicho muchas veces. Y cuando apareció la convocatoria para las audiciones le llovieron los mensajes de amigos, conocidos y su representante. Primero dudó. Si bien se formó como actor y como artista, porque además es músico percusionista, nunca había hecho nada audiovisual. Sí teatro, donde además trabaja como técnico en sonido desde que llegó de Puerto Iguazú a Buenos Aires, hace 6 años.
Es la mayor oportunidad en tu vida hasta hoy. ¿Cómo fue el camino?
Fue un trabajo muy prolongado el que hice. Porque nunca lo pensé, ni lo busqué tampoco. Aunque de alguna manera me estuve preparando porque hace muchos años que estudio y hago música y teatro. Pero fueron más los que me rodean los que me convencieron: “Sos vos, tenés que ser vos”, me decían todos.
¿Cómo fue el casting?
Mandé mi material y me llamaron. Pero me pidieron que fuera lo más parecido a Monzón que pudiera.En ese momento tenía el pelo largo y no me lo quería cortar la verdad. Pero me convencieron, así que le mandé la foto a un peluquero amigo y bueno, me lo corté. Y a su vez desde el casting me mandaron unas escenas y fui ya desde mi casa como el personaje, con una camisa abierta, unas cadenas y un jean clásico. Y me lo creí, qué se yo. Fue raro porque nunca la paso bien en los castings. Y en este me lo tomé diferente.
¿Había muchos otros Monzón?
Sí, había varios. Había muchos que eran boxeadores, pero también actores. Sí me acuerdo que entré muy seguro
Sos muy chico y no viviste ni su éxito ni su vida… ¿Qué sentís de la vida de Monzón?
En primer lugar, como actor, no juzgo al personaje. Y todo para mí en su vida es importante. No sabía nada y me tuve que aprender todo. Y me puse a investigar mucho, porque quería conocer todos los matices y colores de su vida. En ese proceso uno se tiene que olvidar de quién es para el público y meterse en esa persona. Fue un desafío enorme. Era un personaje complejo, un tipo que pasó de la extrema pobreza a la fama mundial.
¿Hay algo de su vida en lo que te sientas identificado?
Al ser del interior y venir de una familia humilde, con problemas, en un barrio pobre, sentí identificación con lo que leía. Porque mucho de eso me representa. Hay cosas del esfuerzo y los sueños que uno tiene y de lo lejano que se ve todo a veces. Cuando me llegó el guion lo leí dos veces seguidos y me fascinó la historia.
¿Cómo te ves en la pantalla?
Yo lo veo y no puedo creer lo que logramos. Estoy muy contento con el producto final y con todo esto. Porque nunca había tenido una experiencia así.
¿Cómo te preparaste como boxeador? Porque más allá de parecerte, el público de Monzón no te perdonaría ser torpe como boxeador.
En el casting mentí, porque dije que sabía algo de boxeo. Y no. Pero una vez que me eligieron me pusieron a dos entrenadores, Diego la Joya Chávez y Fernando Muñoz. Ellos me coachearon y me acompañaron hasta el fin del rodaje y también tuve una coach de actuación. Sin duda, yo no podría haberlo hecho esto solo. Tuve una preparación muy intensa y fuerte. Primero en abril tuve diez días muy intensos para ver si mi cuerpo resistía a eso. Porque tenía que aguantar cuatro meses de rodaje y una semana con peleas todo los días en jornadas de diez horas con boxeadores profesionales y actores. Fue una semana que sólo dormía y peleaba.
¿Tuviste que hacer alguna dieta y preparación física?
No fui a un nutricionista pero le pregunté al coach, Fernando Muñoz, y él me dijo: nada de harinas, nada de gas, nada de alcohol. Y lo tomé como una religión, como dicen que Monzón se tomaba su entrenamiento. Así que así lo tomé: me había ofrecido un gimnasio cerca de mi casa en Capital pero elegí ir al de San Isidro. Así que esos meses me levantaba a las 5 de la mañana, desayunaba huevos con galletas de arroz, café y jugo de naranja y me iba viajando escuchando música y así me concentraba
Sos de una generación diferente. ¿Cómo ves esta historia que hoy desde el feminismo se resignifica?
Creo que desde la serie se toma esto muy bien y tiene un mensaje para que las nuevas generaciones tomen conciencia. Por otro lado, el saber que hay actrices feministas, militantes, que tienen una postura clara sobre el tema, a mí me dejó tranquilo desde el comienzo en que esto iba a tener un trabajo más interesante, que si algo no estaba bien tratado, estaban ellas para marcar eso.
Ahora sos conocido en toda América Latina, ¿con qué soñás?
Ahora estoy disfrutando de esto y no me quiero adelantar a nada. No lo esperaba. Es una sorpresa que estoy disfrutando
Te puede interesar...










