Neuquén.-Un grupo de mapuches volverá a insistir al gobierno provincial en que autorice la práctica de la medicina intercultural en esta capital, tal como ya se permite en el centro Ranguiñ ken de Aluminé.
El propósito es que las aproximadamente 15 curanderas mapuches que hay actualmente en esta capital no tengan que atender a escondidas a sus pacientes por el temor a ser castigadas por ejercicio ilegal de la medicina.
Un primer paso para conseguir la autorización se dio a fines del año pasado cuando, acompañados por el defensor del Pueblo, Ricardo Riva, fueron recibidos por autoridades de la Zona Metropolitana del Ministerio de Salud para exponer los motivos por los cuales consideran necesario que se respeten sus prácticas ancestrales.
Es que la demanda de pacientes es alta. Se estima que hay alrededor de 18 mil mapuches viviendo en la ciudad y la mayor parte de esa población ha llegado procedente del interior de la provincia. En muchos casos apenas sobreviven con lo que ganan y el estado en el que se encuentra la salud pública los desalienta a la hora de requerir una consulta médica, según contó a este diario Carlos Lemunao, enfermero coordinador del grupo constituido en el club de Adultos Mayores La Laguna de San Lorenzo Norte.
Los mapuches son realistas a la hora de lidiar con la burocracia estatal, en la que la comprensión de la medicina ancestral es a veces limitada si se la mira desde una perspectiva cientificista. No obstante, la historia los respalda puesto que desde las primeras gestiones de Felipe Sapag al frente del Ejecutivo neuquino se facilitó el desarrollo de estas prácticas.
La creación del primer centro de medicina intercultural de Aluminé es un primer gran paso. Pero no suficiente a juzgar por la cantidad de “peñis” que confían más en las curanderas que en los médicos.
Según señaló Lemunao, en marzo próximo volverán a reunirse con el titular de la Zona Metropolitana, Horacio Ciavatti, al tiempo que se incorporarán legisladores de distintos bloques de la Legislatura para conformar un grupo de trabajo y apoyo de la medicina intercultural.
Lemunao es optimista respecto de conseguir la autorización.
Durante la reunión que mantuvieron el año pasado con funcionarios de Salud, los mapuches entregaron una nota en la cual informaban que luego de un recorrido por el interior constataron la necesidad de brindar capacitación a los agentes sanitarios y un reconocimiento de la actividad que realizan.
También señalan la conveniencia de prevenir la pérdida de la diversidad biológica, establecida en la ley 24.375, que implica una revisión sobre el cultivo, la conservación y utilización del conjunto de hierbas medicinales. Mencionan, entre ellas, el cannabis, dado que “la amapola se utilizó en otras épocas y dio resultado”.
Las principales consultas y los remedios naturales
No llevan estadísticas específicas, pero la mayor cantidad de casos que atienden las curanderas mapuches de Neuquén están relacionados con problemas emocionales, sostiene Carlos Lemunao, enfermero ya jubilado coordinador del grupo constituido en el Club de Adultos Mayores La Laguna de San Lorenzo Norte. Lemunao explica que la medicina mapuche tiene un fuerte componente espiritual y que no cualquier miembro de las comunidades llega a ejercer como curandera, un rol al que incluso le atribuyen un mandato sagrado.
Además de los conocimientos sagrados de sanación, las curanderas se valen de múltiples medicamentos elaborados a base de plantas autóctonas. Lemunao estima que hay 650 especies de las cuales se obtienen sustancias curativas.
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