Alerta en la cordillera de los Andes: vigilan tres lagunas por el riesgo de aluviones
Se activó la vigilancia ante el riesgo de aluviones y otros fenómenos naturales. Tres zonas consideradas de alto riesgo son vigiladas en tiempo real.
La tragedia en Nepal del 26 de agosto, cerca de la frontera con el Tíbet destruyó viviendas, caminos, puentes, dejó más de 1300 muertos y casi 5000 desaparecidos. Allí un devastador alud arrasó con todo a su paso. Tras este impactante fenómeno, hay varios países que activaron las alertas y hoy monitorean diferentes sectores ante la posibilidad de que esto vuelva a ocurrir.
El monitoreo de las autoridades busca detectar en tiempo real posibles desbordes, avalanchas y otros movimientos asociados a las lagunas glaciares, con el objetivo de anticipar situaciones de riesgo y facilitar una respuesta rápida ante eventuales emergencias que puedan afectar a las poblaciones cercanas.
En este contexto, hace unos días se confirmó que la localidad santacruceña de El Chaltén, en Santa Cruz, avanza con un plan para instalar sensores de alerta temprana que permitan anticipar una eventual inundación como la ocurrida recientemente en Nepal, ante el riesgo de un desprendimiento de un glaciar que haría desbordar el lago y el río Fitz Roy inundando la villa turística cordillerana de Santa Cruz.
Por estas horas se encendieron las alarmas ante la posibilidad de que un hecho similar pueda originarse en la cordillera de los Andes.
Alerta por lagunas con riesgo de aluviones
En las últimas horas se conoció que se activó la vigilancia en lagunas glaciares de los Andes, ante el riesgo de aluviones y otros fenómenos naturales.
El Instituto Geofísico del Perú (IGP) informó que tres lagunas glaciares consideradas de alto riesgo son vigiladas en tiempo real para detectar cualquier cambio que pueda anticipar un desborde. El sistema permite recopilar información de manera permanente y evaluar posibles amenazas para las poblaciones ubicadas en las zonas cercanas.
Las lagunas que tienen el sistema de monitoreo implementado por el Instituto Nacional de Investigación en Glaciares y Ecosistemas de Montaña (INAIGEM) son Palcacocha en Áncash, Gangrajanca en Huánuco y Upiscocha en Cusco, de un total de 58 lagunas en condición de alto riesgo en el país.
La vigilancia se realiza a través del Centro Nacional de Monitoreo de Glaciares y Ecosistemas de Montaña (Cenmgen), que genera información oportuna para los gobiernos regionales y otras entidades competentes ante posibles eventos como aluviones, desbordes y avalanchas.
Por su parte, el IGP ha implementado el Sistema de Monitoreo de Flujos para la Generación de Alertas (MOFLU-IGP) en cinco quebradas priorizadas de Áncash, que son Cojup, Llaca, Mancos, Tinco y Llanganuco.
La región de Áncash es muy popular para los amantes del montañismo porque en su territorio se encuentra la llamada Cordillera Blanca, una cadena de nevados que son visitados anualmente por escaladores, pero que también ha sufrido derrumbes en los últimos meses con varias víctimas.
Justamente, uno de los terremotos más devastadores de Perú, de magnitud 7,9, ocurrió en 1970 en Áncash, el cual provocó el derrumbe de una pared del nevado Huascarán y un alud que sepultó el distrito de Yungay con el saldo de miles de fallecidos.
Cómo funciona el sistema de monitoreo
El sistema implementado por el IGP monitorea en tiempo real los movimientos en masa, como deslizamientos, aluviones y flujos de detritos, y genera información que contribuye a la emisión de alertas tempranas y a reducir la exposición de las poblaciones ante estos eventos.
El MOFLU-IGP será inaugurado en octubre próximo, en coordinación con el Gobierno Regional de Áncash. El nuevo espacio buscará fortalecer las capacidades científicas y tecnológicas destinadas a la vigilancia de peligros naturales en las zonas de montaña.
La iniciativa permitirá mejorar el seguimiento de fenómenos que representan un riesgo para las poblaciones ubicadas en áreas cercanas a glaciares y lagunas. También apunta a generar información que contribuya a anticipar posibles emergencias y mejorar la respuesta ante estos eventos.
La importancia de reforzar estos sistemas quedó expuesta tras los recientes desastres ocurridos en regiones montañosas.
La devastadora tragedia en Nepal
El 26 de agosto de 2026, Nepal sufrió una de las peores catástrofes naturales de las últimas décadas en la región del Himalaya. Un colapso glaciar provocó un enorme aluvión de agua, hielo, rocas y barro que avanzó por los ríos de la zona fronteriza entre Nepal y el Tíbet, causando graves inundaciones y destruyendo poblaciones e infraestructura.
El desastre afectó especialmente al distrito nepalí de Rasuwa y también alcanzó el puerto de Gyirong, en territorio tibetano. La crecida arrasó viviendas, caminos, puentes y proyectos hidroeléctricos. Además, miles de personas que se encontraban en la zona, incluidos trabajadores y turistas extranjeros, quedaron desaparecidas.
Hasta la fecha, la información oficial contabilizan más de 1.300 muertos y más de 5.000 desaparecidos entre Nepal y el Tíbet. Las tareas de rescate continúan, incluso en túneles de centrales hidroeléctricas donde se cree que permanecen personas atrapadas.
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