La historia del argentino que lleva 30 años en el corredor de la muerte: espera ser ejecutado en Estados Unidos
Su caso atravesó distintas instancias, evaluaciones sobre su estado mental y las condiciones de su condena. Ahora espera la inyección letal.
Lleva 30 años en el corredor de la muerte en Estados Unidos, a la espera de que se defina su destino. Durante todo este tiempo, el argentino permaneció bajo custodia del sistema penitenciario de Texas, después de recibir una condena a pena de muerte.
Su historia comenzó en el año 1996, cuando fue declarado culpable de un homicidio y recibió la máxima pena contemplada por la Justicia estadounidense.
Se trata de Víctor Saldaño, un cordobés que permanece alojado en la Unidad Allan B. Polunsky, del Departamento de Justicia Criminal de Texas. La sentencia estableció la inyección letal como método de ejecución por el asesinato de un vendedor de computadoras.
El caso de Saldaño volvió a tomar relevancia en las últimas horas tras conocerse una decisión que tuvo impacto en todo el mundo. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó que autorizó a ejecutar con un pelotón de fusilamiento a Nidal Hasan, un expsiquiatra del ejército que masacró a 13 personas.
Saldaño lleva 30 años preso y continúa a la espera de una posible ejecución.
El crimen que llevó a un argentino a la pena de muerte
Víctor Saldaño tenía 23 años cuando entró en forma ilegal a los Estados Unidos en 1995. Primero vivió en Nueva York y luego viajó a Dallas, Texas, donde conoció al mexicano Jorge Chávez.
Junto a él, en noviembre de ese año, mataron al vendedor de computadoras Paul King para robarle la billetera, con 50 dólares, y el reloj. Todo ocurrió en las afueras de la ciudad de Plano.
Un año después, en 1996, fue sentenciado a la pena máxima, mientras que a Chávez le dieron cadena perpetua.
Durante el proceso, uno de los psicólogos que analizó el comportamiento del argentino dijo que “los latinos son más propensos a cometer estos crímenes”. Esa idea fue determinante para que se anulara la sentencia y se lo volviera a juzgar. En 2004 el cordobés volvió a recibir la misma pena.
Desde entonces, el argentino permanece recluido en condiciones extremas, a la espera de una decisión final. Está alojado en el denominado corredor de la muerte.
En una entrevista, Saldaño describió su situación: “Ahorita ya no sé qué hacer, estoy desesperado, camino de un lado al otro, soy como un ratón en un cajoncito”, expresó sobre su vida diaria en la prisión.
En 2026, el abogado Benjamín Wolf presentó un pedido ante la Corte Suprema de Estados Unidos para que se revise la sentencia de Saldaño.
En su presentación, Wolf argumentó que el argentino “demostró al menos una alegación prima facie de discapacidad intelectual”, y que “padecía esquizofrenia antes del crimen”. Además, señaló que el tiempo pasado en el corredor de la muerte agravó su estado, aunque no fue la causa principal de su enfermedad mental.
El caso de Saldaño sigue abierto y su futuro depende de la decisión de la Corte Suprema, mientras continúa esperando una resolución tras tres décadas de encierro.
La permanencia durante tantos años en el corredor de la muerte convirtió su caso en una prolongada disputa judicial, marcada por distintas evaluaciones sobre su estado mental y las condiciones de su condena.
Masacró a 13 personas y por orden de Donald Trump será ejecutado
La historia de Saldaño volvió a cobrar notoriedad, luego de que esta semana, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aprobó la pena de muerte por pelotón de fusilamiento para Nidal Malik Hasan, un expsiquiatra del Ejército que el 5 de noviembre de 2009 masacró a 13 personas e hirió a otras 32 en un tiroteo masivo en la base militar de Fort Hood, en Texas.
La medida fue comunicada a través de una publicación en X por el portavoz del Pentágono, Sean Parnell, quien detalló que el secretario de Defensa, Pete Hegseth, recomendó la sanción contra el terrorista convicto y el mandatario dio su visto bueno definitivo.
De esta manera, la del también exmayor Hasan será la primera ejecución en el ámbito del Ejército ordenada por fusilamiento desde 1945 y la primera de cualquier índole en las fuerzas armadas estadounidenses desde 1961.
“El secretario del Ejército fijará la hora y el lugar de la ejecución. El día del juicio para Hasan por fin ha llegado”, escribió Parnell, mientras que Hegseth respondió a la notificación con la palabra “Justicia”.
Hasan fue condenado a muerte de manera unánime por un jurado militar en julio de 2013, tras ser declarado culpable de 13 cargos de homicidio premeditado y 32 cargos de intento de asesinato por la masacre perpetrada en el Centro de Preparación para Soldados de la instalación texana, donde las tropas aguardaban los chequeos médicos previos a su despliegue en zonas de combate internacional.
Doce de los muertos y la gran mayoría de los heridos eran soldados que cumplían funciones operativas o esperaban órdenes de traslado.
Durante aquel juicio llevado a cabo en el tribunal militar, el atacante optó por ejercer su propia defensa, no llamó a testigos ni declaró para negar los cargos, y admitió ser el autor de la balacera.
Los abogados defensores designados por la justicia castrense señalaron en su momento su preocupación de que el propio acusado buscara acelerar su ejecución a través del sistema penal.
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