Policía denunció a una manifestante por abuso sexual
Un policía español denunció por abuso a una manifestante que le dio un beso en la boca durante un dispositivo de seguridad cuando se trataban de impedir la votación del referéndum separatista de Cataluña, en Barcelona (España).
El beso que recibió el hombre fue en octubre de 2017. El efectivo se encuentra procesado por supuesto abuso de poder, al igual que otros 40 efectivos, se pudo ver gracias a las cámaras del canal Al Jazeera, cuando una periodista hacía entrevistas a los manifestantes.
En uno de los paneos, se ve a una mujer acercarse a la policía, rodear su cuello con los brazos y besarlo en la boca. El hecho ocurrió cuando el efectivo de la Unidad de Intervención Policial (UIP) se encontraba frente al Departamento de Enseñanza, en la vía Augusta de la capital catalana, bajo la orden de requisar las urnas, informó este martes ABC.
La denuncia, a la que accedió ese medio, fue presentada este lunes ante los juzgados de Barcelona. Este hecho recordó al beso que le dio el presidente de la Real Federación Española de Fútbol, Luis Rubiales, a la jugadora de la selección nacional Jennifer Hermoso.
El agente relató que en ese momento “se acababan de intervenir las urnas electorales” de dicho centro y se estaba iniciando el “repliegue de los funcionarios actuantes entre gritos, insultos, agresiones y vejaciones”. En mitad de los altercados, prosigue el denunciante, “una señora de unos 60 años se acerca a mí, me insulta y, al observar que una cámara estaba próxima a ambos, me agarra con las dos manos del cuello y del casco antidisturbios que portaba, para posteriormente besar mi boca con la suya”.
“Todo ello aconteció en un ambiente de extrema violencia ambiental y buscando, además del ánimo libidinoso que le pudo complacer el hecho, una reacción en mi persona que sirviera de desencadenante de una situación de violencia generalizada”, expone el policía, quien subraya que su respuesta, “además de asco, fue de contención ante la situación que vivíamos en cada colegio y en ese en concreto”.
Aunque han pasado ya casi seis años, por lo que el supuesto delito ya habría prescrito, el policía solicita la identificación de la mujer, así como una orden de alejamiento de 1.000 metros respecto a él como medida cautelar, así como la prohibición de comunicación por cualquier medio.
Desde el Sindicato Unificado de Policías (SUP) instaron a “los poderes públicos a poner a disposición del funcionario todas las herramientas y garantías para protegerlo”.
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