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LMNeuquen Tormentas

Neuquén ya tiene a su propio vigilante de tormentas

La torre con el radar meteorológico está ubicada en La Meseta.

POR SOFIA SANDOVAL - ssandoval@lmneuquen.com.ar

Una torre de 20 metros de altura se alza, imponente, en medio del caserío achaparrado de la meseta. En el extremo norte de la ciudad, cuando las fronteras locales ya se funden con las de Centenario, una esfera blanca se eleva en el cielo opaco de la tarde: es el radomo de un vigilante de tormentas.

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Para llegar al Radar Meteorológico hay que atravesar una serie de caminos sinuosos sin asfaltar, que confluyen en la planta potabilizadora del Ente Provincial de Agua y Saneamiento (EPAS) que capta agua del Mari Menuco. Ese fue el predio que ofreció el gobierno de la provincia para instalar un radar que vigila las tormentas y que fue provisto en en el marco del proyecto SINaRaMe, el cual es financiado por la Secretaría de Infraestructura y Política Hídrica de la Nación.

Daniel Lima, director provincial Técnico y de Planificación de la Secretaría de Recursos Hídricos, explica que este radar forma parte de una red de diez de estos equipos que están diseminados por distintos puntos del país. Hasta ahora, ya hay nueve en funcionamiento, en grandes ciudades como Córdoba, Mar del Plata o Ezeiza, y en localidades pequeñas como Las Lomitas, en Formosa, que tiene una población de apenas 20 mil habitantes.

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¿Por qué se eligió colocar uno en Neuquén? Más allá de su ubicación en el mapa, el desembarco de este equipo de costos millonarios fue causado por el propio empuje del área de Recursos Hídricos, que insistió en la llegada del radar y proveyó el escenario oportuno para su instalación. "Si bien el equipo es del Servicio Meteorológico Nacional, la provincia tuvo que proveer el lugar físico, la energía y una red de fibra óptica de 3 kilómetros desde Centenario que se construyó especialmente para poder transportar la información que produce el radar hasta el centro de cómputos que está en Buenos Aires", detalló el funcionario.

Neuquén ya tiene a su propio vigilante de tormentas

El lugar elegido fue la planta del EPAS y hace poco más de un año y medio comenzó la instalación. Los equipos fueron diseñados y desarrollados por el INVAP, la empresa de ingeniería ubicada en Bariloche, que también se ocupó de su emplazamiento y se encarga de mantener el equipo en condiciones. Desde el gobierno provincial sacaron provecho de la guardia de seguridad ya disponible en la planta, pero tuvieron que reforzar la instalación eléctrica con mayor tensión para poder satisfacer la demanda del radar.

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Tras subir 20 metros de empinados escalones, y cuando los ojos ya pueden vislumbrar la laguna llamada "Choconcito", la vegetación modesta de la estepa y las casillas de nylon y madera terciada que relamen la aridez de la meseta, la escalera termina en una puerta de cierre hermético. En el interior, una prolija sala de máquinas aturde con un sonido agudo y sin interferencias: son los equipos que alimentan a la antena y recopilan la información que el radar lee y aporta al SMN.

Arriba está el radomo, esa esfera blanca que contrasta contra el cielo oscuro de esa tarde inestable. Está fabricada en una material compuesto y diseñado por el propio INVAP para adaptarse a las necesidades del radar, que no puede sufrir la interferencia de componentes metálicos. Dentro del domo, una antena enorme, como un plato de dos metros, gira de forma constante en 360 grados y en un ángulo que oscila entre los 5° y los 90° de inclinación.

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Así, el radar mapea un radio de vigilancia de más de 400 kilómetros, que llega a localidades como Lamarque, Rincón de los Sauces, Chos Malal o Picún Leufú. Para detectar fenómenos más precisos, tiene un alcance de 120 kilómetros.

¿Cómo funciona? "El radar hace un barrido cada diez minutos y emite un pulso electromagnético que rebota contra las partículas de aire en suspensión", explicó Lima. Como mide la velocidad del desplazamiento de estas partículas, puede custodiar el comportamiento de distintos tipos de precipitaciones, como lluvias, nieve o la caída de granizo. Si hay polvo suspendido, también puede controlar el comportamiento de las ráfagas de viento.

"Se puede detectar el tamaño y el tipo de la precipitación, incluso en tormentas de desplazamiento muy rápido como son las lluvias convectivas", explicó Fernando Frassetto, del equipo de meteorología de la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas (AIC).

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Si bien estos radares no permiten pronosticar con antelación los fenómenos climáticos, sí permiten tener información más detallada e imágenes con mayor definición de las precipitaciones, que se interpretan en el centro de operaciones del SMN para emitir alertas o tomar decisiones que incluyen tanto en los centros urbanos como en las regiones productivas.

"En fenómenos extremos, como las inundaciones de 2014, este radar hubiera sido de mucha ayuda", aclaró Lima. Sin embargo, el equipo lleva apenas un año funcionando en el cielo neuquino, y en ese lapso ya aportó valiosa información sobre todas las tormentas que invadieron la región.

Como el equipo forma parte del Sistema Nacional de Radares Meterológicos (Sinarame), la información es pública y puede ser consultada por cualquier usuario interesado en la temática a través del sitio de Internet de la Secretaría de Infraestructura y Política Hídrica que depende del Ministerio del diez minutos, se elabora un mapa de colores que marca las diferentes intensidades de las tormentas.

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Daniel Lima: Sólo cuando se detecta alguna falla que requiera más trabajo, nos piden una inspección ocular por parte de la provincia

A través de una serie de capacitaciones, el personal del área de Recursos Hídricos también obtuvo las herramientas para saber leer los mensajes de este vigilante de tormentas. Así, puede reconocer los frentes, las trayectorias de los fenómenos, la localización de los núcleos y la posible formación de granizo, un dato fundamental para los productores frutícolas.

Aunque convive con un tanque del EPAS, el radomo trabaja en solitario. Todos los mantenimientos se realizan a través de monitoreos remotos que hacen tanto desde el INVAP como desde el SNM.

Así, ese globo blanco que desentona con el paisaje circundante se presenta como una demostración del avance técnico nacional, de la decisión de optar por los desarrollos locales en lugar de invertir en equipos extranjeros y de la importancia que tiene la información para la toma de decisiones. En este caso, para estar preparados ante las tormentas.

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