Luego de tres meses del accidente, la niña de Plottier avanza en su rehabilitación en un centro especializado de Buenos Aires.
Catalina Galcerán, la nena que fue atropellada por un patrullero en Plottier el 20 de noviembre pasado, continua su tratamiento en el centro FLENI, ubicado en Escobar, provincia de Buenos Aires. El completísimo esquema de terapias va, de a poco, surtiendo sus efectos: la nena ya sonríe.
Según contó su padre, Esteban Galcerán, en diálogo con LM Neuquén, el programa de rehabilitación se llama "Despertar Conciencia". Se trata de un esquema específico (con modificaciones correspondientes al caso específico de Catalina) para niños en situaciones de falta de conciencia.
"Todo se piensa con el mismo fin, que es que ella empiece a responder a los estímulos con cada vez más frecuencia y normalidad", indicó Esteban.
El día a día de Catalina en el FLENI
Según relató, Catalina está yendo a varias terapias por día. Tienen una grilla que les indica cuál le toca cada vez y sus padres se van rotando 24 horas cada uno para cuidar a la nena.
Entre las terapias, según comentó Esteban, se encuentran un gimnasio protegido, sin sonido y con luz tenue, para la estimulación motora; fonoaudiología; deglución; estimulación visual; entre otras. Además, sus padres están involucrados en el proceso: pasan informes de todo lo que pasa fuera de las terapias, cuando sacan a pasear a Catalina, por ejemplo.
Luego de un día de tratamientos, los padres de Catalina intentan que ella descanse. "Las terapias son muy agotadoras", dijo Esteban.
El día a día de los padres de Catalina
Cada día, a las 8 am, Paola, la madre de la nena y Esteban rotan. Quien se queda con Catalina se encarga de llevarla a los tratamientos por el día.
El que queda libre, vuelve a la casa en la que se alojan. Si bien semanas atrás Esteban había contado que se alojarían en el campus de FLENI, finalmente decidieron quedarse en una casa fuera del predio. "Estar constantemente adentro del campus es desgastante", reconoció Esteban. "Uno está expuesto a situaciones impactantes todo el día", explicó.
"Estamos en un alquiler más o menos a 30 minutos a pie, que la obra social accedió a cubrir", contó.
De todos modos, luego de tres meses de estar permanentemente al lado de la nena, Esteban confesó que a ambos les es difícil estar lejos de ella. "Es medio desesperante estar sin la nena en una casa chiquita. Hacemos lo que podemos, lees un libro, tratas de descansar", dijo.
Según expresó, el esquema que siguen actualmente les ha funcionado las últimas semanas, pero dudó respecto a qué tan sostenible es en el tiempo. "Esta estructura está funcionando, pero no sé cómo será a largo plazo. No nos podemos fundir nosotros, porque somos el soporte de Cata", dijo.
Catalina ya sonríe: los avances y pasos a seguir
Esteban contó que, poco a poco, las terapias van surtiendo efecto en que Catalina comience a tener una respuesta neurológica. "Está teniendo buenas reacciones a los estímulos", dijo. Con el pasar de los días, fueron logrando que la nena haga muecas cuando antes mantenía siempre la misma expresión. "Ya son tres meses del accidente y la estamos viendo sonreír, es un montón emocionalmente".
Tras este avance, el hombre admitió que una noticia buena sin asteriscos es abrumadora: "la emoción te supera, te quedás vulnerable porque es muy fuerte". "De repente decirle algo y que ella se ría es un montón, no se puede poner en palabras", expresó.
"Los próximos pasos son seguir con la terapia y procurar que siga respondiendo", dijo con respecto a lo que sigue. "Acá saben lo que hacen, es un lugar de muy alta categoría. La calidad del lugar y la calidad de la gente es de excelencia", cerró el hombre.
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