Video: entró por la ventana y en un minuto le robó más de un millón de pesos
El hecho sucedió en barrio Utedyc cerca de las seis de la mañana. Los vecinos denuncian que pese a las cámaras y alarmas no tienen solución.
El barrio Utedyc, conocido por su cercanía al Parque de los Dinosaurios está atravesando uno de los peores momentos por el alto nivel inseguridad que denuncian sus vecinos. Uno de los robos fue cometido el 28 de enero: una familia sufrió la intrusión de un hombre que se llevó más de un millón de pesos en efectivo y objetos de valor.
A casi diez días del hecho, para Florencia, una comerciante de 55 años, la bronca y la impotencia siguen intactas mientras continúan ocurriendo robos. “Estamos muy preocupados. Me entraron, tengo el video, tengo la conversación con el móvil policial. Nos dicen que vienen y nunca vinieron”, relató, todavía conmocionada por lo ocurrido.
Según su testimonio, el robo que la marcó se produjo entre las 5:47 y las 5:49 de la madrugada. “A las 5:50 mi vecino ve pasar al chorro y llama al móvil. Nunca vinieron. Lo hubieran atrapado. A las 7:30 me cansé de esperar y fui a la comisaría. No investigan, les chupa un huevo todo”, expresó, con visible indignación.
La modalidad se repite y el miedo crece. Apenas tres días después, se registró otro robo en el barrio Melipal, a pocas cuadras. “Le entraron a una familia y, viendo los videos, aunque no se ve su cara, por su fisonomía y la modalidad, es el mismo chorro. Después fueron dos casas más”, aseguró.
Denuncian robos e impunidad
En su caso, el delincuente ingresó saltando el paredón de una vivienda vecina. “Se mete por el jardín, abre una ventana que yo había dejado abierta por el gato y se llevó todo en tres minutos: cartera con documentación, mochila con la computadora, bolsos. En dos minutos me vació la casa”.
El momento más angustiante llegó segundos después. “Me levanto a las 5:50 porque me despierta el ladrido de mi perra. Miro el reloj y faltaban tres minutos, me quedé en la cama hasta que sonó la alarma y me entré a bañar. Por un minuto no me lo cruzo en el comedor de mi casa”, contó.
El intruso, según describió, medía cerca de dos metros, estaba encapuchado, vestido de negro y llevaba una mochila. “Hay una sensación total de impunidad”, lamentó. En su cartera tenía 1 millón trescientos veinticinco mil pesos con los que debía pagar a los proveedores ese mismo día, lo cual le trajo muchos problemas y un pico de estrés para poder cumplir con sus obligaciones.
Las cámaras de seguridad registraron parte de la secuencia, aunque no permitieron identificar al autor. “Se ve todo, pero no la cara. Más allá del robo, tengo un paredón gigante, cámaras, alarma y aun así entraron. Estoy horrorizada".
El presupuesto en seguridad que termina en frustración
"Tuve que poner alambre, sensores, luces. Estoy gastando una fortuna en seguridad”, señaló Florencia, pero al mismo tiempo según denuncia, la respuesta policial es insuficiente.
“Fui a la Comisaría 21 de Melipal después de las 7 de la mañana. Había un montón de efectivos. Reclamé por qué no habían ido a mi casa, se empezaron a mirar entre ellos, me preguntaban de qué número habían comunicado, desconocieron el número del móvil policial al que le avisamos".
Luego, criticó lo que sucedió tras la denuncia: "Ni siquiera me pidieron el video. No hubo investigación. Y mientras tanto sigue pasando”, afirmó.
Los vecinos aseguran que la ubicación del barrio agrava la situación. “Estamos al lado de la barda, es un escape perfecto para los delincuentes. Vivo hace 30 años acá y jamás tuve un solo problema. Y cuanto más empecé a invertir en seguridad, peor”, reflexionó la mujer, que ahora reforzó cada rincón de su casa.
La suma de los tickets de la compra de sensores, alambre de púa y la mano de obra se elevó por encima de los 600 mil pesos, un costo que duele al bolsillo y se suma a las fabricaciones caseras. "Tengo ventanales atrás, todo trabado con inventos caseros, una cuchara retorcida en la ventana, es horrible vivir así", aseguró.
En tanto, el impacto emocional también es profundo. “Entré a laburar un montón de horas, quiero dormir y hace dos semanas que no puedo por el susto que me provoca, es terrible”, concluyó.
Mientras tanto, en el barrio Utedyc crece la sensación de abandono y el reclamo urgente por mayor presencia policial antes de que ocurra algo aún más grave. Este domingo, sir más lejos, una vecina de un duplex ubicado en Río Pulmarí, denunció un robo que sufrió y solicitó colaboración a sus vecinos para conseguir videos que puedan aportar información sobre los delincuentes para recuperar lo perdido.
Te puede interesar...










Dejá tu comentario