El outsider del Gran Cuñado
Javier Milei vino a romper con todos los paradigmas políticos al imponerse con total claridad en las PASO que fueron unas elecciones grotescas, parecidas al Gran Cuñado que solía poner en escena Tinelli. En los más variados grupos en los que interactúo, todos mayores de 30, con y sin formación, en su mayoría iban a votar por “el menos peor”. Ninguno pensaba que el candidato que iban a votar represente una salida, un cambio para el país.
La realidad son los números, en este caso los votos, y Milei fue capaz de colorear el mapa nacional de violeta. A este personaje, hijo mediático de Mauro Viale (admitido por él), los medios lo utilizaron para mejorar el rating, pero en la recta final de la campaña, el establishment lo ninguneó y el León con sus seguidores terminó dando un zarpazo.
Desde la política, denuncian su carencia de estructura y un discurso rupturista casi imposible de materializar si llega a la presidencia. Pero, por otro lado, basta preguntarse ¿qué logró la política tradicional? Acá es donde la sociología se hace presente y explica que hay un sector joven hastiado de la vieja estructura que los está aplastando. Y también, el hartazgo de otro montón de sectores, porque reducir el triunfo de Milei a un voto joven, enojado y rebelde es una subestimación inaceptable.
Ahora, ¿qué tan peligroso puede ser Milei en el gobierno? No lo sé, habrá que ver cómo hace para materializar algunas ideas tan audaces como descabelladas. Para los que se asustan, bienvenidos al Argentina Horror Show en el que la crisis e inflación han marcado el pulso de millones de habitantes durante décadas. Habrá que ver qué ocurre de acá a octubre y cómo tracciona el juego del poder con sus lealtades, ambiciones y traiciones.
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