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El pibe de 15 años que tiró paredes con Maradona en Villa La Angostura

Mauricio "Valija" Martín recordó los "picados" que jugó con el Diez cuando el futbolista se instaló en esa localidad con el objetivo de preparar su regreso a Boca en 1997.

“Portate bien que va a haber una sorpresa. Portate bien porque si no lo haces te vas a arrepentir toda tu vida”, le advertían los padres a Mauricio Martín, de 15 años, en los primeros días de mayo de 1997. Mauricio vivía con sus padres en el barrio Calafate de la localidad de Villa La Angostura y hacía la secundaria en el CPEM 17. Hincha de Boca Juniors, hacía poco que había empezado a jugar al fútbol en las formativas de Las Piedritas, un club social, cultural y deportivo fundado en 1991 por un grupo de vecinos del barrio del mismo nombre.

El chico, al que todos en el pueblo lo conocían como “Valija” -por su contextura física, era petiso y morrudo- siguió al pie de la letra el consejo de sus padres y durante semanas no sólo se portó bien sino también se dedicó a estudiar y hacer todas las tareas que le daban en la escuela.

El padre de “Valija” se había enterado que en unos días llegaría Diego Maradona, quien había elegido esta localidad enclavada en el sector norte del parque nacional Nahuel Huapi para realizar un intenso entrenamiento con el objetivo de regresar al fútbol profesional para vestir la camiseta de Boca Juniors en el torneo Clausura.

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Mauricio

Mauricio "Valija" Martin muestra la nota periodística de la estadía de Maradona en Villa La Angostura, donde se lo mencionaba como uno de los preferidos de Maradona durante el partido de entrenamiento en el que participó junto a otros jugadores del club Las Piedritas.

“Mi papá hacía tiempo que sabía que iba a venir Maradona a Villa La Angostura, por eso me decía que me portara bien”, comentó Mauricio a LMNeuquén veintiséis años después de aquellos momentos que transitó con una gran ilusión de conocer al mejor jugador de todos los tiempos, el que había hecho el Gol del Siglo en el Mundial de México ‘86.

Maradona llegó a Villa La Angostura en mayo por recomendación de su amigo, el ex futbolista Carlos Randazzo, quien por entonces vivía en la localidad y le había dicho que iba a encontrar la paz y la tranquilidad que necesitaba para encarar su preparación con la finalidad de volver a desplegar su talento en las canchas argentinas.

El Diez se instaló junto a su entrenador Fernando Signorini en el hotel de Bahía Manzano ante el imponente paisaje del lago Nahuel Huapi y entrenaba en el club del country Cumelén. Si bien el futbolista tenía su equipo de preparadores físicos, en entrenador local Omar Corua también se encargó de la preparación. La preparación física que encaró Maradona en Villa La Angostura era similar a la que había realizado unos años antes en La Pampa de cara al Mundial de 1990 en Estados Unidos.

Además de las actividades físicas, que se extendería durante dos semanas, estaban previstos algunos partidos para que tuviera contacto con la pelota y así completar la preparación. El tema era convocar una cantidad de jugadores locales para poder concretar los “picados”. Para ello se convocó a jugadores de distintas edades del club Las Piedritas.

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Mauricio

Mauricio "Valija" Martín (con el 9 en la camiseta) junto a Maradona y algunos de los jugadores de Las Piedritas que participaron de la preparación del futbolista. “Yo era de los más chiquitos físicamente. Maradona me pasaba la pelota y me decía ‘Valija, corré’, ‘Andá Valija’, ‘Pegale al arco, Valija’. Me nombraba todo el tiempo y quedé en la historia de esos días de Diego en Villa La Angostura”, contó a LMNeuquén.

En la lista fue incluido “Valija” que por lo general jugaba de volante o defensor central. “Después de decirme durante varios días que no hiciera macanas, mi papá me contó que estaba Maradona y que iba a jugar unos partidos y yo estaba entre los chicos que ibamos a jugar”, recordó.

A la semana de su estadía en la localidad, por la mañana Maradona realizó una rutina de ejercicios físicos y por la tarde estaba previsto el partido en la cancha del country Cumelén.

El partido estaba anunciado a las 17 y antes de esa hora más de 200 personas se ubicaron alrededor de la cancha que se resguardó con una soga perimetral. Maradona llegó a bordo de una camioneta una hora y media después de lo previsto. Cuando se bajó caminó hasta el centro de la cancha y le dijo a la gente: ‘El primero que toca la soga, me voy a la mierda’. Sonó fuerte pero los espectadores le hicieron caso porque sólo querían verlo con la pelota en los pies. “Ni bien tocó la pelota por primera vez, Diego se relajó”, contó el testigo privilegiado que esa tarde vestía la camiseta blanca con el número 9. “A partir de entonces Maradona fue otro, se lo vio más relajado, creo que se dio cuenta que acá nadie lo iba a acosar, que todos lo trataban como una persona más y que podía caminar tranquilo por el pueblo”, explicó “Valija”.

La libertad que sintió Maradona durante su estadía lo llevó a decir en una conferencia de prensa que “este es un lugar al que me vendría a vivir tranquilamente con la Claudia de grande. Nos vendría bien para recordar todo lo que nos pasó en la vida”. Agradeció la hospitalidad de la gente y quedó encantado con el paisaje. “Me sentí maravillosamente bien. Estoy fascinado por el lugar, increíblemente enamorado de la gente, del respeto. Y apenas pueda, vendré por acá, porque me gustaría caminar por calles. Se lo digo a los de Buenos Aires, a todo el mundo, esta gente vale oro”, dijo.

Maradona jugó para cada equipo y desplegó toda su habilidad con goles desde mitad de cancha, desde el lado izquierdo, de sombrerito y de tiro libre. Corría con los cordones sueltos de sus botines, daba instrucciones, hacía el clásico movimiento negativo con su cabeza cuando alguien perdía la pelota, pedía todo el tiempo la pelota gritando “Hey, acá” y felicitaba a los jugadores locales ante cada jugada.

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“Maradona era mi ídolo de chico, crecí viéndolo jugar, y se me cumplió el sueño inimaginable de jugar al fútbol con él. Fue una experiencia hermosa que no me la olvidaré jamás”, expresó Mauricio.

“Maradona era mi ídolo de chico, crecí viéndolo jugar, y se me cumplió el sueño inimaginable de jugar al fútbol con él. Fue una experiencia hermosa que no me la olvidaré jamás”, expresó Mauricio.

El preferido del 10

“Valija” fue uno de los jugadores del pueblo que se transformó en el preferido del Diez, acaso porque le pareció pintoresco el apodo con el que todos lo nombraban en el partido. “Maradona era mi ídolo de chico, crecí viéndolo jugar, y se me cumplió el sueño inimaginable de jugar al fútbol con él. Fue una experiencia hermosa que no me la olvidaré jamás”, expresó quien en esos partidos con el Diez jugó de puntero izquierdo.

“Yo era de los más chiquitos físicamente. Maradona me pasaba la pelota y me decía ‘Valija, corré’, ‘Andá Valija’, ‘Pegale al arco, Valija’. Me nombraba todo el tiempo y quedé en la historia de esos días de Diego en Villa La Angostura”, precisó sin ocultar su emoción al recordar aquellas tardes junto a su ídolo.

Agregó que se sorprendió cuando al terminar el partido el Diez le dio algunos consejos: “Me dijo que juegue siempre al fútbol y que lo haga con el corazón, que diera todo para jugar, que gracias a eso él llegó donde llegó y, sobre todo, que me divierta”, rememora. Y confiesa que no era de los jugadores más destacados de aquel grupo de jóvenes del pueblo que tuvieron el privilegio de correr la cancha junto a Maradona “pero siempre le puse muchas ganas y pasión cuando jugaba”.

Aquel adolescente, apasionado por el fútbol siguió jugando en los torneos de la zona para Las Piedritas. “Jugué hasta los 23, 24 años porque en ese entonces el club no podía seguir sosteniendo los viajes que teníamos que hacer para ir a jugar a Bariloche o El Bolsón. No era sustentable para el club. Fue una pena porque estábamos en un muy buen momento”, relató.

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Maradona eligió Villa La Angostura para preparar su regreso a Boca en 1997. Quedó encantado por la calidez y el respeto de los vecinos de la localidad que siguieron cada paso del Diez. “Me sentí maravillosamente bien. Estoy fascinado por el lugar, increíblemente enamorado de la gente, del respeto”, dijo.

Maradona eligió Villa La Angostura para preparar su regreso a Boca en 1997. Quedó encantado por la calidez y el respeto de los vecinos de la localidad que siguieron cada paso del Diez. “Me sentí maravillosamente bien. Estoy fascinado por el lugar, increíblemente enamorado de la gente, del respeto”, dijo.

Guarda como un tesoro la foto en la que está posando con Diego y el resto de aquellos jóvenes angosturenses que cumplieron el sueño de jugar con el más grande futbolista de todos los tiempos y campeón del mundo. “Valija” nunca supo que vió Maradona en él para que lo nombrara todo el tiempo dentro de la cancha. Lo que sí sabe y por eso se emociona cada vez que mira la foto en la que está con Maradona y sus compañeros de equipo y celebra ese momento único de haber estado abrazado y tirando pases con el genio del fútbol mundial.

De jugar con el 10 a los centros de esquí

La vida de este vecino de Villa La Angostura que actualmente vive en Puerto Manzano no está marcada solo por haber compartido una cancha de fútbol con Diego Maradona sino también por su experiencia como socorrista en los principales centros de esquí del mundo.

“Mi papá me enseñó a esquiar a los 6 años y desde entonces no paré de hacerlo. Luego me capacité y comencé a trabajar en el centro de esquí de Cerro Bayo. Después cuando tenía 22, 23 años quería conocer Europa y pensé que una posibilidad de concretar ese sueño era trabajar en un centro de esquí y así poder viajar por el mundo”, relata.

“Conocí parte del mundo a través del esquí, del socorrismo”, cuenta Mauricio quien trabajó durante varias temporadas en centros de esquí en Andorra y Turquía. “Ganaba en euros, tenía un gran poder adquisitivo y eso me permitió viajar por el mundo, incluso conocer África”, señala.

Confiesa que en sus viajes por Europa nunca contó que había jugado con Maradona pero sí viajaba con la camiseta de la selección argentina o de Boca. “Era una locura, en todos los países que recorrí me veían con la camiseta de argentina y me nombraban a Maradona”, recuerda.

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Veintiséis años después de su encuentro con Maradona, Mauricio

Veintiséis años después de su encuentro con Maradona, Mauricio "Valija" Martín -acompañado por su hijo Julián- recuerda los consejos que el futbolista le dio: “Me dijo que juegue siempre al fútbol y que lo haga con el corazón, que diera todo para jugar, que gracias a eso él llegó donde llegó y, sobre todo, que me divierta”.

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