Marcelo Saavedra, jefe de bomberos de Fernández Oro, había ido a pasar el día al Lago Mari Menuco, pero terminó siendo clave para salvar a un hombre que fue arrastrado por el viento y estaba a punto de ahogarse. Su rápido accionar permitió rescatarlo y llevarlo a la orilla.
El salvataje ocurrió el último sábado, minutos después de las 18. En ese momento Marcelo estaba pasando la tarde junto a su familia y unos amigos cuando comenzaron a escuchar que pedían auxilio para un hombre que había sido arrastrado con su kayak al centro del lago.
“Era un día como muy familiar, casi no había embarcaciones. De repente, escuchamos el pedido de auxilio de unas personas y había que hacer algo porque si no podía ahogarse. Estaba a unos dos kilómetros de la ribera y en esa zona la profundidad es de unos 40 metros más o menos”, relató Saavedra a LMNeuquén.
Ante estas circunstancias, el jefe del cuartel de Oro no lo dudó y se puso manos a la obra para poder socorrer al hombre que corría peligro. “Yo había llevado mi kayak, pero por las condiciones climáticas no lo había usado y había decidido solo pasar el día en la orilla, tranquilos”, explicó. Agarró el bote y empezó a bordear el lago hasta quedar en línea recta al objetivo de su ayuda.
De este modo, hizo uso de todas sus capacitaciones como buzo de rescate y de rescatista subacuático para tomar todos los recaudos necesarios y llegar hasta la persona en peligro.
“Siempre he hecho todo lo que está a mi alcance para ayudar a la gente. A los 15 años entré como cadete de Bomberos Voluntarios de Fernández Oro, después a la Policía y ahora nuevamente estoy en el cuartel de Bomberos de la Policía, siempre intentando ayudar y capacitándome. Tengo más de 25 años de servicio, es lo que elegí para mi vida”, contó.
Cuando logró llegar hasta el hombre que se encontraba en peligro intentó tranquilizarlo y darle la confianza de que saldría todo bien y volverían a la orilla.
“Lo primero que intentó hacer fue lanzarme los brazos, pero le indiqué que tenía que ir hasta la punta de su kayak y ahí engancharse porque yo lo iba a traer, pero no tenía que hacer ningún movimiento brusco porque entonces nos podíamos dar vuelta los dos y ahí no había nada que hacer”, precisó.
Entonces Marcelo comenzó a remar para llegar a la ribera, con el viento en contra y el peso de la persona rescatada. “Me dolían los brazos, pero sabía que no podía parar porque donde yo bajara los brazos era tiempo ganado para el viento que nos podía llevar de nuevo hasta el centro del lago”, aseguró.
Finalmente alcanzaron la orilla, donde lo esperaban familiares y amigos de ambos. “Estaban todos muy agradecidos, pero la verdad hay que explicarles la importancia de no emprender una travesía de este tipo en el lago y con estas condiciones climáticas”, enfatizó en diálogo con LMN.
Por último, señaló: “Por suerte salió todo bien. Ambos pudimos salir bien, pero hay que evaluar las condiciones naturales y tener los conocimientos y el equipo apropiado para hacerlo”.
Fue así, como sin proponérselo, pero siempre preparado para actuar en cualquier circunstancia de peligro, Marcelo ayudó a una persona en peligro, demostrando la pasión con la que desempeña su profesión desde hace más de dos décadas.
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