El clima en Neuquén

icon
26° Temp
50% Hum
La Mañana Massa

La degradación de un Gobierno en retirada

Con una inflación tocando un nuevo récord, y un ministro con pocas herramientas para contener los precios, las expectativas no son para nada buenas. La última salvación, como en el Gobierno anterior, vuelve a ser el FMI. Analizan subir la tasa de interés.

20 de Noviembre 2022. Un cálido día primaveral llenaba las plazas públicas de la Ciudad de Buenos Aires. La temperatura política, reflejaba en los termómetros algunos grados más. Intentando generar expectativas en los mercados, el flamante ministro de Economía, Sergio Massa, aseguraba en un programa radial que tenía como objetivo llegar a abril de 2023 con una inflación en torno al 3% para lograr una recuperación de los ingresos y del poder de compra de los trabajadores.

“Aspiramos a que la mejora del ingreso no solo se produzca por mejores paritarias o bonos, sino también por una reducción en la inflación”, dijo el funcionario nacional en el marco de una entrevista radial. “Nos propusimos recorrer un sendero que permita bajar cada 75 días un punto de inflación", detalló. Y agregó: “El objetivo es llegar al mes de abril con el número 3 adelante”.

La inflación del mes pasado terminó siendo del 8,4%, casi tres veces superior a las proyecciones del ministro realizadas en noviembre. Pero puede que las palabras de Massa fueran mal interpretadas y que el índice al que aludía correspondía al cuatrimestre de 2023. Cerrado el mes de abril, Sergio Massa no defraudó: la inflación comenzó con un tres adelante. En los primeros cuatro meses de 2023 los precios se dispararon 32%. Y alimentos 41%. Promesa cumplida!

Pero volviendo a la cruda realidad del día a día y dejando de lado estas pequeñas ironías, el camino por el que surca el país es sumamente crítico. El Gobierno fracasó en su “Guerra contra la inflación” declarada por el presidente Alberto Fernández en marzo del año pasado y carece de herramientas que puedan torcer la inercia que llevan los precios.

Embed

Distintas consultoras especializadas, anticipan, por los datos de las dos primeras semanas, que mayo podría presentar números mucho peores. ¿Estamos en las puertas de una inflación de dos dígitos mensuales? Todo indica que sí. Más aún si uno toma como antecedente el rubro alimentos, que ya tocó 10,1% en abril. Sería un golpe muy duro -real y psicológico- para toda la sociedad.

Pero lo más dramático de todo este escenario, no es solo la aceleración que están mostrando los precios sino también la falta de diagnóstico que tiene el Gobierno para encarar este tipo de problemas.

Mala praxis

Si bien es cierto que el margen de acción está limitado por el año electoral y que cualquier medida de fondo ya no tendrá los efectos esperados, la realidad muestra que la administración Fernández-Fernández no se hace cargo de la mala praxis económica de estos poco más de tres años que estuvieron al frente del poder. Insisten, en forma cronológica, que el problema de la inflación es consecuencia de: la herencia recibida de Macri, de la pandemia del Covid, de la invasión rusa a Ucrania y de la sequía que sufrió el agro argentino. Tercerizan responsabilidades. Nada mencionan de la mala gestión de sus ministros y menos aún de las internas políticas que nunca terminaron de alinear al Gobierno con un programa económico que permita salir al país de esta crisis en la que esta sumergida. Porque, en definitiva, en Argentina sin orden político es difícil que exista orden económico.

En esta misma línea se dirigió Massa esta semana hacia el interior de su Gobierno. “Por favor, no nos entra un quilombo más”, reprochó en un acto que realizó en la provincia de Buenos Aires. Pero es difícil que, a esta altura de los acontecimientos, exista algún tipo de acuerdo que permita enderezar la situación económica del país. La libido del ala política del oficialismo está concentrada hoy en la candidatura de la vicepresidenta y su ofensiva contra la Corte Suprema de Justicia de la Nación; ambos puntos íntimamente relacionados entre sí. Desde el entorno del kirchnerismo duro aseguran que la única posibilidad para que Cristina Fernández acepte ser nuevamente ser candidata a la presidencia está atada a que se le garantice un cambio de los miembros del supremo tribunal. Ni los tiempos ni las condiciones políticas están a favor de este posible escenario. Es por ello que, pese al fracaso de su gestión, Massa sigue siendo el candidato con más fuerza de la coalición oficial.

Mientras tanto, las expectativas inflacionarias no ceden y las medidas que anunciará el ministro en los próximos días, buscando una desaceleración de los precios, seguramente sumarán más incertidumbre. El relato oficial también esta perdiendo la guerra con los números que refleja la realidad. La disociación de la política y la sociedad, está tocando su máxima expresión.

FMI.

Rezando al FMI y suba de la tasa de interés

“Este índice de inflación no lo esperábamos. Pensábamos que se iba a ubicar por debajo del 8%. Si bien no tiene mucha incidencia un 7,9% o un 8,4% en el actual contexto económico, el golpe psicológico de romper la barrera de los ocho puntos, es importante”, confió un importante asesor del ministro Massa al ser consultado por el tema.

El número también será testeado, a partir del lunes, por los mercados. Es posible que, con este nivel de inflación, el mercado cambiario esta semana vuelva a ajustar sus variables. Es decir, no hay que descartas fuertes presiones sobre los dólares financiero y el marginal, tal como ocurrió luego de conocerse la inflación del 7,7% de marzo. De ahí que no se descarta, en los próximos días, el anuncio de una una nueva suba de la tasa de interés de referencia buscando así que los pesos que hoy están en el sistema no corran hacia el dólar.

Pero lo que verdaderamente podría llegar a cambiar esta posible tendencia, es una señal que llegue desde el FMI. El Gobierno está negociando, desde hace ya un par de días, la posibilidad de que el organismo internacional adelante los desembolsos del segundo semestre para poder contener una posible crisis cambiaria, ante las escasas reservas que tiene hoy el Banco Central en sus arcas. La cifra en juego son 10.400 millones de dólares.

Existen trabas en esta negociación. Por un lado, esa enorme cifra de dólares el FMI la tiene para el repago de deuda. Esto quiere decir que, en el acuerdo firmado oportunamente, los 10.400 millones iban a entrar a partir de julio, pero para ser utilizados a cancelar los vencimientos que el país tiene con el organismo. Es decir, como entran a las reservas del Central, al poco tiempo se van. Por otra parte, cualquier nueva ayuda exige una corrección cambiaria, una devaluación, cosa que el ala dura del oficialismo no está dispuesta a convalidar.

Desde el Gobierno están negociando que esa cifra, o parte de ella, sea tomada como un nuevo crédito para el país y liberar los dólares para intervenir el mercado.

sergio massa casa rosada

Estaríamos hablando de un nuevo acuerdo entre Argentina y el FMI. Pero en el organismo internacional hay más dudas que certezas. ¿El próximo Gobierno se hará cargo de esta nueva deuda o volverá a exigir otro nuevo acuerdo? El margen político que tiene el FMI para seguir auxiliando a la Argentina es cada vez es más chico, y esto los funcionarios de Economía lo saben. Pero también son conscientes que el organismo internacional no soporta otra crisis luego de la enorme ayuda entregada al país. “La expectativa es contar con 5.000 millones de dólares frescos para los próximos días. La autoridades del FMI tampoco tienen mucho margen para dejarnos sin este auxilio. Están en juego más de 50.000 millones de dólares que el FMI tiene enterrados en el país y nadie le interesa que esto termine mal”, sentenció la fuente de Economía.

Las miradas del mercado estarán puestas esta semana más que en los anuncios que lleguen de La Casa Rosada en aquellos que vengan de Washington. La inflación de abril y de estas dos primeras semanas de mayo, ya es historia. Mirando para adelante, muchos le vuelven a rezar al FMI por su ayuda, pese a que el relato intente llevar un mensaje contrario.

El desconcierto es total dentro de las filas del oficialismo. Desaparecido el relato unificado, se multiplican las consignas salvadoras que, en mucho casos, se superponen y contradicen. Y en el medio de este caos político y económico, aparece una sociedad que mira atónita como, cada día que pasa, el presidente de todos los argentinos va perdiendo el poco poder que le queda, dejando la crisis en manos de una corrección del mercado. La peor opción.

Te puede interesar...

Leé más

Noticias relacionadas