El nuevo pedido del intendente Mariano Gaido de recorte a la caja política, los antecedentes de la eliminación de las elecciones intermedias y el debate de la oposición entre “ser o parecer”.
El reciente proyecto de enmienda presentado por el intendente Mariano Gaido, para congelar las bancas del Concejo Deliberante, no se trata de un hecho aislado ni una reacción tardía al clima de época. Muestra la consolidación de un proceso que el 10 de diciembre del año 2019 convirtió a la ciudad de Neuquén en el primer eslabón de una larga pelea contra los excesivos gastos de la política.
“Hasta el momento, no se conocen antecedentes en el municipalismo argentino de un ajuste institucional de esta magnitud”, nos cuenta nuestro viejo amigo asesor de tres gobernadores neuquinos, mandato cumplido.
Sin embargo, la velocidad del debate dejó al descubierto una paradoja incómoda dentro del propio recinto legislativo.
“Para entender el calado de esta enmienda, que busca poner un techo permanente a la representación para frenar el aumento automático de bancas por el boom demográfico de Vaca Muerta, es necesario hacer un poco de memoria”, nos invita nuestro interlocutor.
“La primera gran señal del reseteo político en el país ocurrió aquí, en la ciudad de Neuquén, en 2021, mucho antes de la llegada de Javier Milei y los libertarios a la Presidencia de la Nación”, explicó. “Fue el intendente Gaido el primer referente de la política tradicional que aplicó una poda estructural al eliminar las elecciones legislativas intermedias, una reforma que, en aquel momento, contó con el respaldo del 66% de los vecinos”, recordó.
Y agregó: “Aquel paso cortó de raíz el derroche de recursos en campañas permanentes y descomprimió el estado de discusión política partidaria permanente”.
“Para dimensionar el impacto, la proyección actual del costo de la política demuestra el acierto: cada concejal adicional que la fórmula de la vieja Carta Orgánica sumaría por el crecimiento poblacional le costaría a los contribuyentes neuquinos unos 97 millones de pesos al año. Frenar la indexación política no fue un lema; fue un ahorro millonario tangible”, analizó nuestro hombre de consulta.
Durante la sesión del 3 de junio de 2021, el Concejo Deliberante de la ciudad de Neuquén aprobó en general el proyecto de enmienda de la Carta Orgánica Municipal enviado por el intendente Mariano Gaido por 13 votos a favor y 5 votos negativos.
Acompañaron la iniciativa de manera unánime el oficialismo y varios bloques de la oposición en la votación general, por el MPN Atilio Sguazzini, Isabel Mosna, Jorge Rey y Juan Luis "Pepé" Ousset; Marcelo Lara y Marcelo Bermúdez, de Juntos por el Cambio; Guillermo Monzani, Juntos por Neuquén; Camilo Echevarría, del Frente Integrador Neuquino; José Luis Artaza, Nuevo Compromiso Neuquino; Cecilia Maletti, Libres del Sur; Jorgelina González y Rocío Jabat Casamayor por la UCR.
El libro de sesiones de aquel día indica que el proyecto, para eliminar las elecciones de medio término, se aprobó en general; mientras que el artículo que buscaba congelar el tope de bancas de concejales fue rechazado. Las concejalas Cecilia Maletti, Jorgelina González y Rocío Jabat Casamayor votaron en contra de ese pedido en particular. Al restarle apoyo, el oficialismo no logró alcanzar la mayoría especial de dos tercios, 12 votos necesarios, motivo por el cual el congelamiento de bancas no prosperó en la boleta del referéndum de las elecciones del 2021.
Marcelo Zúñiga, Ana Servidio y Nadia Márquez votaron en contra de todo el proyecto de enmienda, durante la sesión del 3 de junio de 2021. Ellos conformaron, junto a los concejales del Frente de Izquierda César Parra y Natalia Hormazábal, el bloque de los 5 votos negativos que rechazaron la iniciativa en general. Ana Servidio y Marcelo Zúñiga, del Frente de Todos, rechazaron la propuesta de manera integral, manifestando una fuerte oposición al oficialismo municipal conducido por Mariano Gaido
Nadia Márquez, entonces concejal por Democracia Cristiana, partido dirigido en ese entonces por el ex gobernador, Jorge Sobisch, también votó en contra de todo el paquete de la reforma, manteniendo una postura crítica frente al proyecto impulsado por el Ejecutivo local.
Gaido y la casta
Hilando más fino y metiéndose en cuestiones presupuestarias, nuestro amigo asesor dijo que “a lo largo de estos casi siete años de gobierno, la gestión de Mariano Gaido funcionó como un laboratorio de ordenamiento fiscal”. “El Ejecutivo congeló las designaciones en planta permanente y redujo la planta política, manteniendo la estructura general en unos 3.500 trabajadores y destinando apenas el 22% de sus recursos al pago de personal”, explicó.
La contrapartida de este esfuerzo es un municipio financieramente robusto, capaz de financiar obras con recursos propios y de haber recuperado la sustentabilidad de la caja jubilatoria municipal, saneando un déficit histórico.
Sin embargo, el ingreso del proyecto de enmienda al Concejo Deliberante abrió un escenario llamativo. El arco político tradicional entendió la necesidad de dar el debate. El oficialismo de Primero Neuquén cuenta con el firme acompañamiento de bloques aliados y de la oposición histórica, como Confluencia Neuquina y sectores del PRO que priorizan la eficiencia estatal, entendiendo que, “sin un techo, la ciudad va camino a tener más concejales que los 35 diputados que integran la Legislatura provincial”.
La verdadera sorpresa la dieron los concejales libertarios y los sectores más duros alineados con la militancia nacional de La Libertad Avanza.
“En una voltereta discursiva difícil de explicar a sus propios votantes, se posicionaron en contra de la enmienda o plantearon fuertes resistencias bajo el argumento de que la medida busca consolidar una mayoría automática para el Ejecutivo, obstaculizando la discusión del ajuste”, analizó el asesor.
“Resulta insólito que quienes a nivel nacional levantan la bandera de la motosierra y celebran el achique del Estado, en Neuquén capital operen como defensores del statu quo institucional, oponiéndose a un congelamiento de cargos que impacta directamente sobre los privilegios de la casta local”, explicó.
“Más allá del debate ideológico y partidario, previo al proceso electoral, congelar la composición del Concejo Deliberante es el broche de oro de una gestión de gobierno que entendió el cambio de paradigma antes que nadie. El gobierno de la ciudad demostró que la política puede reformarse a sí misma desde las bases institucionales. Solo resta saber si aquellos que hicieron de la austeridad su única identidad electoral estarán a la altura de convalidar en las urnas el verdadero recorte del gasto político”, concluyó.
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