Quién era el hombre asesinado a golpes durante una juntada en Centenario
La ciudad llora al vecino asesinado en el Casco Viejo. El hecho ocurrió a última hora de la noche de este martes.
Centenario no es solo chacras verdes, ni manzanas premiadas. Tampoco es solo tierra de pioneros. Hay otro Centenario, el que vive en el Casco Viejo en estos tiempos, ese que no se muestra tanto. Allí donde las calles conocen los nombres, donde todos saben quién es quién. En ese lugar, este martes, murió asesinado a golpes Marcelo Basualdo. Tenía unos 61 años y era, como tantos otros, parte de la historia silenciosa del pueblo.
Marcelo era un tipo conocido, de vieja familia en la localidad de las calles silenciosas. Pero la vida, con sus vueltas, lo fue llevando por caminos más oscuros. Como a tantos. Problemas laborales, alguna que otra pérdida, y ese entramado que se va deshilachando sin que nadie lo note: consumos, soledad, amistades que vienen y van.
Lo encontraron malherido después de una juntada, en la calle Islas Malvinas, a dos cuadras de la Comisaría Quinta. Se había juntado con amigos, algunos mucho menores que desde el fin de semana y entre copas, palabras y silencios, se desató una pelea alrededor de las 17, que conmocionó a todo el barrio. Enseguida llegó la ambulancia, pero cuando lo sacaron ya era tarde.
Si bien se espera el resultado final de la autopsia, LMNeuquén supo que se trató de una riña, y un golpe mortal, que aún no está claro, si fue por el sujeto o por la caída.
Crimen en Centenario: los testigos delataron al autor
A las 20, en el Hospital Natalio Burd, confirmaron su muerte. Mientras tanto, los peritos de Criminalística buscaban rastros en la casa. Era evidente que venían tomando desde hacía días. Tres personas que estuvieron con Basualdo fueron testigos de la escena, brindaron testimonio a la Policía, y no tuvieron dudas en sindicar al autor.
El principal sospechoso es un hombre de 37 años que vive exactamente a una cuadra y media del lugar del hecho, específicamente en el pasaje de Juan Bautista Cabral. Al victimario también lo conocen todos en el pueblo, como si el drama no necesitara más extraños.
La muerte llegó entre vecinos, entre conocidos de toda la vida, en un pueblo que ya hace tiempo que se está descascarando con la inseguridad, las casas abandonadas, las oportunidades inmobiliarias y la fragmentación social.
La inseguridad y fractura social: se extraña el pueblo de antes
Las redes sociales estallaron con despedidas. Con palabras de afecto, con recuerdos, pese a cualquier juicio de valor sobre moralidad. Con ese dolor que deja la muerte cuando se la ve venir, pero igual duele como si fuera de sorpresa. Vicente Stagnaro, viejos vecinos, recopilador de historias que tiene uno de los archivos más grandes del pueblo, lo recordó con afecto, en el equipo de fútbol infantil "El Ciclón" en los años '70.
La muerte de Basualdo es un sinónimo también de un Centenario que creció, pero también se fracturó con el paso de las décadas. Donde los guetos, los aguantaderos y las juntadas, las pocas oportunidades laborales y la inseguridad ya no son noticia, sino una rutina de los nuevos tiempos. A diferencia de otras ápocas, los vecinos ya no conocen ni quién es el comisario del pueblo.
Por eso, Centenario no es solo progreso y chacras. También es pérdida, violencia entre amigos y despedidas. Marcelo Basualdo ya no está. Y en su ausencia, el pueblo se mire completo, con sus éxitos y defectos. Lo que ve no siempre gusta. Pero es lo que hay.
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