Rolando Figueroa y Javier Milei: dos discursos y ¿un nuevo país?
El presidente y el gobernador de Neuquén mostraron posturas distintas, pero complementarias para generar un Estado eficiente.
Inaugurados los períodos legislativos 143° en la Argentina y 54° en Neuquén, y luego ser presentados los discursos de los jefes de los correspondientes líderes del Poder Ejecutivo, resulta más que interesante realizar un análisis comparativo de los dos, para entender cómo se están configurando nuevos roles en el federalismo argentino.
En su discurso ante el Congreso, el presidente Javier Milei expresa abiertamente su deseo de la eliminación completa de toda presencia del Estado en la vida pública diciendo que “es falso que la obra pública genera trabajo, porque las obras públicas se financian con impuestos o con deuda, es una inmoralidad que castiga la demanda en otros sectores y el empleo que se genera con la obra pública es empleo que se destruyó en otras áreas de la economía, donde la gente sí quería gastar y no estas cosas de prepo hechas por el Estado, que sólo benefician a quienes las ejecutan y nada a los argentinos de bien. “
Con estas palabras, el presidente libertario busca rebatir la teoría económica keynesiana, que predica que la obra pública genera actividad económica y trabajo, por lo que los economistas tendrán mucho tiempo para debatir al respecto. Lo cierto es que la obra pública, genere o no empleo, es la encargada de que existan rutas, escuelas, hospitales y redes de servicio. ¿Acaso el mercado se encargará de realizarlas si el Estado no lo hace?
Al respecto, Rolando Figueroa se diferenció en su discurso, afirmando que el Estado si tiene que estar presente y que, efectivamente tiene que hacer obras públicas, no para generar empleo, sino para darle bienestar a la población, especialmente en una provincia que crece cuatro veces más rápido que el promedio de país. A este tema dedicó la mayoría de su oratoria ante la Legislatura, destacando el ahorro generado y las obras que se realizaron y realizarán con dicho excedente.
Lo interesante de este aparente antagonismo es que -en realidad- podría no serlo en lo absoluto. Incluso puede afirmarse que, en lo práctico, los de Argentina y Neuquén son modelos de gobierno que pueden entrelazarse y que son totalmente complementarios.
Pros y contras del nuevo modelo
Hasta diciembre del 2023 existía un Estado Nacional que desincentivaba la libertad económica, asfixiando con impuestos y todo tipo de restricciones al sector empresarial, que, como consecuencia, ha sido incapaz de generar crecimiento del empleo formal en 15 años.
En combinación, el Estado provincial era deficitario, con gastos corrientes que ocupaban el 99% de los ingresos y que lo dejaban sin capacidad ni incentivos para realizar obra pública. Pr eso, estas quedaban en manos de la Nación, que de manera ineficiente realizaba obras en las provincias, sin un real sentido de priorización. Como ejemplo de esto podemos ver las vergonzosas demoras de décadas en la ruta nacional 22 en Río Negro, o del puente de La Rinconada sobre el Collón Curá.
En el 2025 podemos observar en los discursos, pero también en la práctica, cómo empieza a delinearse un nuevo modelo de país federal, con un Estado nacional que promueve la libertad económica para el desarrollo empresarial y la generación de empleo, combinado con un Estado provincial que redujo los gastos corrientes a un 76% de los ingresos y que, con el excedente, ejecuta la obra pública de manera más eficiente.
Este nuevo esquema podría funcionar de maravillas en una provincia como la de Neuquén, cuyos ingresos están compuestos por 41% de regalías hidrocarburíferas y en un 37% de ingresos brutos y sellos, en un contexto de actividad económica acelerada por Vaca Muerta. Sin embargo, en provincias que no cuentan con ese tipo de ingresos, no habría quien financie la obra pública y en el mediano plazo, serios problemas de infraestructura podrían surgir y generar malestar en la población.
Mejora de la transparencia y eficiencia en Neuquén, con dudas sobre el pasado
Figueroa hizo lugar en su discurso para mencionar que Neuquén es una provincia con recursos, pero no rica. Advirtió sobre la falta de cuidado en el consumo agua, ya que en Neuquén se consume el triple de lo necesario per cápita y que es posible reaprovechar este recurso, luego de ser utilizado en la industria hidrocarburifera, para el riego y la producción agrícola.
Hizo referencia también a las 48 mil viviendas que la provincia financió sin que sus beneficiarios paguen las cuotas. El mandatario neuquino aspira a la devolución de esos fondos, los cuales implicarán el recupero de 25 mil millones de pesos en el primer año. Ese dinero será complementado por un aporte del tesoro provincial equivalente, para generar un fondo destinado a la urbanización y vivienda de 50 mil millones de pesos anuales.
Otro punto sobresaliente sobre la eficiencia en el gasto tuvo que ver con las compras del Ministerio de Salud. En ningún momento se refirió al Gobierno de Omar Gutiérrez ni a la “pesada herencia”, excepto cuando mencionó las compras en salud, argumentando que los precios de las compras de medicamentos e insumos se redujeron en 80% en términos reales y se tomó el tiempo de dar ejemplos concretos. “El medicamento que estamos comprando hoy a 43 pesos, la gestión anterior estaría pagando 218 pesos por el mismo medicamento (…) Aguja descartable 40/8 antes del 10 de diciembre se compraba a 40 pesos la unidad, en enero del 2025 18 pesos la unidad” y continuó, “Solución fisiológica sachet de 500 ml, antes de diciembre 2000 pesos, el 14 de febrero de este año 1000 pesos”.
Surge entonces la inevitable pregunta: si un medicamento o un insumo médico hoy es adquirido entre un 50% y un 20% del valor que lo hacía la anterior gestión, ¿no existió en el pasado un multimillonario esquema de corrupción en las compras y contrataciones públicas que debe ser investigado? Sobre la corrupción, Figueroa dijo: “seremos inflexibles con la corrupción, se trate de quien se trate” y remarcó que "quienes el 25 de marzo no presenten sus declaraciones patrimoniales juradas, como establece la ley 5, quedarán afuera del gobierno.”
Mientras que Argentina experimenta nuevos caminos con un resultado cuyo veredicto sólo puede quedar en manos del tiempo, hay aspectos del cambio de época que ya podemos considerar una ganancia indiscutible para la ciudadanía. El mayor cuidado de los recursos económicos y naturales y la lucha contra la corrupción son elementos centrales que en sí mismos pueden definir el éxito o el fracaso de cualquier gobierno. Hay veces en que lo importante no es el “qué”, sino el “cómo”.
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