Después de recorrer varias provincias, el embajador de Alemania en Argentina, Ulrich Sante, inició esta semana su primera visita a Neuquén, en un contexto en que los recursos neuquinos cobran relevancia a partir de la alta demanda de la energía a nivel mundial.
En una visita a los estudios de LMPlay, el diplomático repasó las potencialidades de la provincia y la necesidad de adelantarse a los cambios cada vez más acelerados de la economía actual, que apuestan a las energías renovables y la industria del conocimiento sobre las bases de la paz y las reglas claras en las relaciones internacionales.
Esta es su primera visita oficial a Neuquén, ¿qué impresiones tuvo de la provincia hasta ahora?
Creo que un embajador en el octavo país más grande del mundo no puede quedarse solamente en la ciudad de Buenos Aires, debe viajar y conocer las provincias, dado que Argentina es un estado federal y es obvio que los gobernadores de las provincias tienen bastante poder para involucrarse en el futuro de Argentina. Por eso, junto a mi mujer, Cristina, ya hemos visitado muchísimas provincias y faltaba Neuquén. Pero hay que esperar al momento justo y oportuno, y dada la importancia que juega la energía en estos días, creí que era oportuno venir hoy en día.
Atravesamos un contexto internacional complejo, ¿considera que la guerra entre Rusia y Ucrania puede alterar las relaciones entre Alemania y Argentina?
Nos encontramos hoy, el 9 de noviembre, que es un día histórico, el de la caída del muro (de Berlín) en 1989. Con la caída del muro terminó el proceso de separación de las dos partes de Alemania de una forma pacífica. Hubo algunos intentos anteriores en los países del Este de liberarse de las presiones del sistema soviético que siempre terminaron con la fuerza militar de Rusia atrás, pero la revolución alemana fue pacífica en el ‘89, por eso vale la pena recordarla.
Además de lo que está pasando en Irán hoy en día, donde las mujeres, y a través de las mujeres, la sociedad, muestra al mundo que queda gente allí que quiere que se viva en una forma honorable y pacífica. Hoy hay un espíritu común en Europa para vivir de este modo. Y Rusia tiene el objetivo de destruir este orden pacífico de Helsinki, un orden que se forjó después de la Segunda Guerra Mundial. Si nosotros aceptamos este objetivo ruso, todos vamos a perder, no sólo en Europa, sino también la idea de crear, a través de la ONU y las organizaciones internacionales, un mundo basado en reglas.
Por eso viajo por Argentina, para saber dónde toca el alma (de los argentinos), este es un país muy occidental como se decía antes, muy europeo, en este momento revolucionario espero que Argentina se acuerde de su inmigración europea.
¿Y esta guerra abre posibilidades para la economía argentina, que puede proveer la energía y los alimentos que faltan en el mundo?
Obviamente, pero lo que se necesita en general para exportar en una forma económica y a largo plazo, de forma estable, es una voluntad política común. Creo que para un país, sea el que sea, si está divido por una grieta y si no hay consenso respecto al futuro, será muy difícil subirse a los cambios industriales y económicos en el mundo del conocimiento. Argentina tiene una riqueza potencial enorme pero no ha encontrado el camino para asociarse a los cambios globales manteniendo su idea principal de valores y principios que nos han dado después de la segunda guerra mundial, esta estabilidad y paz en el mundo.
¿Le parece que la inestabilidad política es lo que más complica la llegada de inversiones, alemanas por ejemplo?
No es solamente la inestabilidad política y el riesgo país que encarece el financiamiento en inversiones en Argentina. Nuestro interés de invertir en Argentina es enorme, tenemos muchísimas empresas que desde hace más de 100 años se encuentran en el país, sea la situación económica que sea, creando puestos de trabajo y que son leales al país en tiempos difíciles. Necesitamos más inversiones, y nuevas inversiones, pero no sólo en los sectores primarios. Es muy bueno exportar petróleo y gas, litio o energía eólica y solar, pero hay que establecer una cadena de valor en el país y no afuera. Para poder hacerlo no sólo se necesitan medidas, digamos, técnicas como el financiamiento sino también dar un mensaje hacia afuera de que este país tiene la estabilidad política y económica para atraer inversiones del tamaño que necesita la construcción de una fábrica de hidrógeno verde, por ejemplo. Estamos hablando de mil millones de euros, y un inversor se va a otros países del mundo -porque hay mucha competencia- si la situación le parece demasiado débil (en Argentina). Lo lamento mucho, pero soy embajador de Argentina en Alemania también y estoy trabajando 24 horas al día para atraer inversiones de Alemania. Es un negocio no tan fácil hoy en día.
Alemania es una potencia industrial, ¿qué lecciones podemos aprender de Alemania para sumar valor agregado a las actividades primarias?
Lo que nos hace fuerte Alemania es el consenso político a través de una gama grande de partidos políticos. Eso nos ha dado estabilidad económica y política y sobre esa base pudimos crecer y hacernos uno de los mayores exportadores del mundo entre las naciones jóvenes. Para mantener la estabilidad en el mundo, tenemos que tener una arquitectura de relaciones basadas en reglas. Entonces, la necesidad que veo yo es que Argentina no se cierre para salvar su economía. Creo que es mucho más importante que se abra al comercio internacional. Hay que mostrar que Argentina no es sólo un país de petróleo y gas, sino que tiene, por ejemplo, una juventud muy interesada en hacerse un actor integrado en el mundo del conocimiento. La academia en Argentina es extremadamente buena y las relaciones científicas con Alemania son extremadamente buenas, pero el mundo no conoce ese lado de Argentina. Entonces, abrirse es la receta para poder saltar el tren que ya salió de la estación.
¿Cuáles son los desafíos que afronta Neuquén para diversificar su matriz productiva basada en el petróleo y gas?
Hablando con actores destacados de esta provincia en el sector, la impresión que tengo es que tiene que crecer todavía el conocimiento (de los cambios energéticos) y falta la acción para equilibrar un poco la relación entre la promoción del petróleo y gas y las renovables. Si uno se enfoca hoy en día en los fósiles, es una inversión un poco riesgosa porque el mundo está caminando con una velocidad bastante impresionante hacia las (energías) renovables. A mi juicio, sería poco oportuno presentarse al mundo exterior como vendedor de algo muy básico, que hoy es necesario pero mañana ya no, y pasado mañana el interés podría caer hasta dejar de ser importante. Hay que poner más peso en el desarrollo de los renovables y hay que usar la energía eólica para el desarrollo del hidrógeno verde. El interés de Alemania de caminar junto a la Argentina en el desarrollo de los renovables es grandísimo, porque la decisión en Alemania es que no vamos a producir ningún coche a partir del año 2035 que utilice propulsión fósil. Es una decisión política y no vamos a caer en el pasado en cuanto al camino de la electrificación y la descarbonización tanto de la movilidad privada como la pública.
Neuquén tiene un gran porcentaje de población joven, ¿qué oportunidades puede ofrecer Alemania para el turismo, la formación y el trabajo?
Primero, Alemania tiene un sistema académico gratuito, para algunos parece un poco raro porque hay países donde la formación profesional a través de la academia sólo vale si cuesta mucho, pero en Alemania es al revés. Considero que es una tarea de la sociedad financiar el sistema de educación en un país. Segundo, creo que Alemania tiene un sistema muy interesante para atraer jóvenes de afuera para estudiar en nuestro país, en temas de interés de la Argentina, como en el mundo de los conocimientos, a través del servicio de intercambio académico DAAD. Mi consejo para los jóvenes que quieran estudiar en Alemania es que se acerquen al DAAD. Y tercer punto, hay que aprender lo más pronto posible el alemán. Hay gente que piensa que es difícil, pero es más fácil para el que ya habla inglés porque tiene muchas similitudes. Pero lo importante es la idea que tiene uno para su vida. Si la idea es acercarse a Europa o Alemania, el idioma alemán sería un buen punto de salida. Somos una nación muy moderna, que conoce su obligación de siempre estar a la vanguardia, porque si Alemania no se mantiene en la posición de una economía muy fuerte va a sufrir también la idea de la Unión Europea. Los invito a los jóvenes argentinos a que vayan a Alemania para formarse y conocer nuestro país, pero para volver también a Argentina y enriquecer la relación bilateral entre Alemania y Argentina, que es el país más europeo de América del Sur.
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