“Es una rarísima avis que las mujeres ocupemos la presidencia de un tribunal superior; lo tomo como un aporte al mapa de género, más allá de los números regresivos que hubo el año pasado, dijo Soledad Gennari, luego de la intempestiva designación como presidenta del Tribunal Superior de Justicia de Neuquén (TSJ).
Indicó que, hasta mayo del 2022, el 50% del país estaba representado por mujeres en el TSJ, con 12 vocalías. Pero que no hay presidentas mujeres, y que apenas se llega al 20% de representación en el Poder Judicial.
"Este es un año lleno de desafíos y con muchísima carta de trabajo; pero hay una realidad, no solo me entusiasmo y me encanta trabajar a tiempo completo, sino que además, esto lo tomo como una señal de aumento de la calidad democrática", sostuvo en diálogo con LMNeuquén.
A Gennari le toca por segunda vez estar a cargo del máximo órgano judicial neuquino, precisamente en un año clave y electoral, donde también presidirá la Junta Electoral Provincial. Es una mujer que ya tiene una trayectoria en el Poder Poder Judicial y que tiene el respaldo de la Asociación de Mujeres Jueces de Argentina (Amja), con redes internacionales.
“Quisimos dar previsibilidad y hacer modificaciones previo a la jura. Era la opción más ordenada y prolija, pero es algo que veníamos deliberando internamente y es lo que corresponde. El fundamento no es lo electoral, ni respondemos a presiones sociales, periodísticas ni políticas”, sostuvo Gennari.
Hasta hace unos días, el vocal Evaldo Moya iba a jurar el próximo viernes, nuevamente como presidente del TSJ. Pero todo cambió en cuestión en horas. El cuerpo sesionó y sacó un acuerdo extraordinario, por el cual le dio la presidencia a Gennari y adelantó la jura al cargo para este miércoles. Fue una sorpresa, ya que en diciembre todos los vocales habían acordado que Moya estuviera al frente, por otro período. Ahora, el vocal estará a cargo como subrogante del Tribunal de Cuentas.
Pero la flamante presidenta del TSJ le restó peso a la revisión a último momento que tuvo cabeza de ese órgano colegiado y argumentó el cambio fue un tema funcional y de organización; muy alejado de cualquier coyuntura electoral y suspicacia en términos políticos.
“No lo considero sorpresivo en absoluto. Y esto tiene que ver con la sinergia que se da en los cuerpos colegiados, que tienen una dialéctica diferente a los órganos que encabezan una sola persona. Es normal que se tomen decisiones siempre y cuando no generen derechos subjetivos. Todo puede ser modificado por cuestiones de organización”, sostuvo.
En su designación no estuvo presente el vocal Germán Busamia, con quien tuvo un fuerte cruce que disparó en una denuncia por violencia laboral, aplacada en las más altas esferas del poder político de la provincia de Neuquén. Incluso, tuvo que intervenir públicamente el ex gobernador Jorge Sapag ,en esa pelea y escándalo, que terminó en la nada.
“No puedo responder más que por mi y un acuerdo extraordinario. Se cumple con un procedimiento y se convoca a las partes. Tiene que haber tenido una razón para no asistir (por Busamia) y está en todo su rececho", replicó Gennari.
La “reelección” de Moya a la presidencia del TSJ estuvo cuestionada desde hace meses tanto por el Sindicato de Empleados Judiciales de Neuquén (Sejun) como por referentes de la oposición política en Neuquén.
A finales de diciembre el TSJ firmó el Acuerdo 6207, que se modificó hace unos días en forma parcial. Es la primera vez que sucede, el hecho de que se hacen cambios a último momento. ¿Qué cambió de diciembre hasta ahora? Para Gennari, fue un tema de organización laboral.
El tema está asociado con la Ley 2509 en la cual se subraya cómo debe hacerse la elección del presidente del TSJ. “La Presidencia del Tribunal Superior de Justicia se turnará anualmente entre todos sus integrantes, no pudiendo volver a ser electo ninguno de ellos hasta que todos la hayan ejercido”, dice en uno de sus artículos.
La ley no dice que la presidencia debe ser “rotativa, sucesiva y alternada” sino que habla de “turnos”, una palabra al menos extraña y que disparó interpretaciones jurídicas. Es decir, que pareciera que nadie puede ser reelecto presidente hasta que no hayan pasado todos por la cabeza del TSJ.
Gennari dijo que no quiere hablar del tema ni generar "una discusión pública" sobre la interpretación de esa ley, y que los motivos de su designación están en los argumentos del acuerdo, cuyo plazo para esta en la presidencia del TSJ vence en febrero de 2024.
Quien aún no estuvo a la cabeza es Gustavo Mazieres que asumió el año pasado, apalancado por un sector del peronismo. Quedó con un perfil bajo y hoy asumirá como presidente del consejo de la Magistratura de Neuquén.
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