El subsecretario de Medio Ambiente y Protección Ciudadana de la ciudad de Neuquén, Francisco Baggio, dio a conocer la medida de la Municipalidad. El lugar permanece vallado.
Tras el voraz incendio que afectó el depósito de Sakura, la conocida empresa dedicada a la venta de materiales para la construcción, el subsecretario de Medio Ambiente y Protección Ciudadana de la ciudad de Neuquén, Francisco Baggio, advirtió sobre la extrema fragilidad de la estructura. El municipio ya clausuró el predio y se estableció un perímetro de seguridad ante la posibilidad de un colapso.
El incendio que azotó al comercio, uno de los más grandes registrados recientemente en la región, dejó consecuencias estructurales que parecen irreversibles. Según el funcionario, la magnitud del evento y las altísimas temperaturas alcanzadas dentro del galpón de 100 metros de extensión comprometieron seriamente la estabilidad del edificio.
A partir de los relevamientos realizados con tecnología avanzada, se detectó que el calor extremo afectó los materiales de construcción de manera crítica. "A todas luces parece que eso va a terminar en una demolición completa", sentenció Baggio.
El funcionario explicó que, mediante el uso de cámaras termográficas en drones, se determinó que en el interior se alcanzaron los 700 grados de temperatura. Esta cifra es determinante para el futuro del inmueble: "Cualquier metal hierro estructural de ese galpón a 700 grados tiene un debilitamiento importante", detalló el subsecretario, justificando por qué la estructura de hierro ya no es confiable.
Medidas de seguridad y clausura
Ante este escenario, la Municipalidad de Neuquén tomó medidas inmediatas para proteger a los vecinos. El área de Obras Particulares procedió a la clausura de la edificación, no como una sanción contravencional, sino debido al estado en que quedó tras la tragedia.
Por otro lado, para evitar accidentes, se montó un operativo de seguridad en las inmediaciones del local, ubicado en las calles Mascardi y Benedetti. Baggio precisó que existe un "vallado de seguridad por si ocurriera alguna situación de colapso que no está prevista".
El vallado tiene una longitud equivalente a la altura de los frentes del edificio, asegurando que, en caso de un derrumbe natural, los peatones no resulten afectados. Si bien la esquina permanece transitable para vehículos, el paso peatonal está estrictamente restringido cerca de la estructura.
El siguiente paso depende de la responsabilidad del propietario del comercio. El municipio solicitó formalmente un informe técnico de viabilidad estructural que debe estar firmado por un profesional.
Este documento será fundamental para determinar los pasos a seguir, aunque Baggio fue pesimista respecto a la recuperación del edificio. "Todo hace suponer que eso va a haber que derrumbarlo", concluyó Baggio.
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