Otra vez Barreda consiguió que la Justicia lo libere

Estaba condenado por el asesinato de su mujer, su suegra y sus dos hijas.

La Plata
La Sala I de la Cámara Penal platense volvió a concederle ayer la libertad condicional al odontólogo Ricardo Barreda, condenado por los crímenes de su suegra, su esposa y sus dos hijas, ocurridos en 1992.

La medida fue adoptada por el camarista Raúl Dalto, que actúa como juez de Ejecución, luego de que su defensor, Eduardo Gutiérrez, presentara en sede judicial el domicilio en el que vivirá Barreda (79), quien recuperó la libertad condicional tras volver a estar detenido durante más de un año.

Tigre En esta localidad bonaerense vivirá ahora el odontólogo, en un departamento prestado.

Barreda quedó detenido el 22 de diciembre del año pasado, luego de que se le revocara la libertad condicional porque la convivencia que mantenía en ese entonces con su pareja, Berta "Pochi" André, en un departamento del barrio porteño de Belgrano, se había tornado peligrosa.

Para tomar esa medida, los camaristas tuvieron en cuenta los informes de los asistentes sociales del Patronato de Liberados, que reflejan "un cambio en la relación de convivencia con su pareja Berta André y la imposibilidad de que Barreda siga residiendo en ese domicilio".

"Los informes refieren una situación de riesgo, indicios de demencia senil por parte de André, como así también observan en Barreda un lenguaje despectivo hacia las mujeres y un particular ofuscamiento con su pareja, con una marcada preocupación de cómo él puede reaccionar", sostuvieron los camaristas en el fallo.

A partir de ese momento, Barreda debía aportar un nuevo domicilio que se ajuste a las condiciones que exige la ley para los casos de cumplimiento de una pena condicional, cuestión que se formalizó hoy.

Según una fuente judicial, Barreda, que hasta ayer estuvo alojado en el penal de Olmos con un régimen semiabierto sin salidas transitorias, vivirá en un departamento del partido bonaerense de Tigre que le prestó un amigo.

Barreda se encontraba en libertad condicional desde marzo de 2011, luego de ser condenado en 1995 a prisión perpetua por haber matado a escopetazos a su esposa, Gladys McDonald (57), su suegra, Elena Arreche (86), y sus dos hijas Cecilia (26) y Adriana (24), en noviembre de 1992.

Previamente, en mayo de 2008, había salido de la Unidad Penitenciaria 9 de La Plata y lo beneficiaron con la prisión domiciliaria.

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