Cipolletti.- La fila de autos que se formó por los arreglos en los puentes llegó hasta la calle Mengelle, en el centro de la ciudad, y lograr salir del embotellamiento demandó, en los mejores casos, una hora de paciencia. El trabajo de Vialidad Nacional se cambió de carriles y esta vez los cipoleños tuvieron complicaciones para llegar hasta Neuquén mientras veían pasar a toda velocidad a quienes circulaban en sentido opuesto.
“No hay caso, salís temprano y llegás tarde y salís tarde para que pase el lío y también llegás tarde”, fue la reflexión de un automovilista que resumió la sensación de muchos. Trabados en la fila a media mañana, automovilistas y pasajeros de colectivos reorganizaban su día vía celular sin animarse a dar precisiones sobre cuánto demandaría el viaje.
El cierre de un carril se realizó sobre el puente nuevo, donde se llevó a cabo el fresado del pavimento a partir de las 10. Rápidamente colapsó la rotonda y los autos se amontonaron hasta cruzar las vías de calle Mengelle y llegar hasta el club Cipolletti. “Es mucho peor que la congestión habitual de las 7 de la mañana”, aseguraron en la Caminera, que tuvo que enviar agentes a las cabinas del peaje para evitar accidentes en el sector donde se cerraba un carril.
Las tareas diagramadas por Vialidad se habían realizado, hasta ayer, en el tramo que une Neuquén con la rotonda y hoy retornarán a esos carriles. Según se informó desde el organismo nacional, el puente viejo estará cerrado para la colocación del nuevo pavimento.
La empresa a cargo de la tarea debe utilizar máquinas muy anchas, por lo que se optó por aplicar un bypass al tránsito y sólo habrá un carril habilitado en cada sentido, sobre el puente nuevo.
Impotencia y muy poca paciencia
Impotencia, bronca, bocinazos y hasta insultos al personal que estaba trabajando en los arreglos de la ruta pero que nada tiene que ver con la responsabilidad del caos de vehículos que hubo en la zona de los puentes.
Con esas sensaciones estuvieron miles de personas que ayer circulaban entre Neuquén y Cipolletti y que se vieron sorprendidos por estos trabajos. Sólo muy pocos lo tomaron con humor y con muchísima paciencia esperaron salir del embotellamiento.
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