Su nieto, Alon Shamriz vivía un kibutz a tres kilómetros de la Franja de Gaza. Antes de ser capturado, logró hablar con su hermano.
El ataque de Hamas a Israel, ocurrido el 7 de octubre dejó miles de muertos, desaparecidos y secuestrados. Uno de ellos es el argentino israelí Alon Shamriz, quien vivía en el kibutz Kfar Aza, donde unas 63 personas fueron asesinadas por los milicianos palestinos.
Por el testimonio de un compañero, su familia cree que se lo llevaron a Gaza. El último mensaje que le mandó a su familia fue a las 10:02. Fue un emoji de corazón. Desde entonces, solo quedó el silencio y la angustia. “Soy un manojo de nervios. Los días pasan y no sabemos nada, eso es lo peor. No duermo bien, estoy muy tenso”, dijo a TN su abuelo Yoel Eshel, de 91 años.
En una charla telefónica, se refirió con dolor a Alon como “el nieto que no está con nosotros” y describió al estudiante de 26 años como un joven “muy simpático, muy dado, una persona con la que es fácil de hablar de toda clase de temas”.
Yoel creció en Villa Devoto y en el año 1955, después de casarse, se subió a un barco y se fue a vivir a Israel. “Cuando Alon terminó el servicio militar, salió como muchos jóvenes en un viaje al exterior, a Sudamérica. Cuando estuvo en la Argentina le pedí que fuera a ver mi casa en Devoto. Fue y se sacó una foto con la casa. Ahora tengo esta foto conmigo”, le dijo a TN, con la voz entrecortada por la emoción.
El ataque de Hamas en Kfar Aza
Eran las 06:30 cuando sonaron las alarmas en el kibutz y su familia se fue a resguardar en un refugio. Pronto comenzaron a llegarles mensajes de que había “terroristas” recorriendo las calles y atacando a los vecinos. Alon, que trabajaba en una carpintería con sus hermanos, estaba en su departamento, en un edificio para estudiantes.
El último en hablar con él fue su hermano mayor, Yonatan, que estaba en un refugio con su esposa embarazada y su hija de dos años. Mantuvieron un breve diálogo por WhatsApp. Alon le advirtió que los milicianos “estaban en su casa” y le pidió que le avise a la familia. Su hermano respondió: “Sos fuerte, te amo, quédate quieto y cuéntanos qué está pasando”. Lo último que puso Alon fue un emoji de corazón. Los siguientes mensajes de Yonatan quedaron sin respuestas. Dos días después, su familia encontró su celular destrozado.
Yonatan Shamriz dijo que “la mayor parte del tiempo el kibutz Kfar Aza era el mejor lugar del mundo para vivir: casas con jardines, niños y perros jugando en la calle”.
Pero el ataque de Hamas cambió todo. “Ahora no tenemos esperanza, nos sentimos traicionados por el gobierno. No hicieron lo suficiente para protegernos. El kibutz era como una gran familia y estamos todos en shock. Perdí muchos amigos, muchas personas no están más. Aún no podemos entender lo que hizo Hamas”.
Shamriz precisó que en el kibutz hubo 63 muertos y 8 desaparecidos. Este martes, la familia de Alon mantuvo una reunión con las autoridades y, según les dijeron, “el estatus de Alon sigue siendo el mismo, secuestrado”. Entre los más de 230 rehenes en manos de Hamas hay 21 argentinos, entre ellos un bebé de 9 meses.
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