En 2026 el gobierno de Javier Milei aspira a consolidar la desinflación
Ya bajó 10 puntos en 2025 y debería hacerlo otro tanto este nuevo año. Tendrá que regresar a los mercados globales. La economía real seguirá retrasada.
La economía argentina termina el segundo año de Javier Milei sin haber podido conseguir lo que el equipo de Luis Caputo quería desde el primer momento: regresar a los mercados internacionales de deuda para refinanciar vencimientos.
Y es que el Presidente compró el programa que le presentó su ministro, que fue el único que le sugirió que se podía bajar el riesgo país sin necesidad de acumular dólares en el Banco Central.
De allí que haya estado los dos primeros años del mandato tratando de enviar señales a los mercados globales, de que hay un cambio de rumbo claro en el país, de que “el populismo” no regresa más.
Todas las señales que se dieron hasta ahora no han tenido efecto. Nunca pudieron desbloquear las barreras de los mercados globales. Así que ahora en 2026 Caputo y su coequiper, Santiago Bausili, el titular del Banco Central, tendrán que ir por la línea tradicional.
En 2026 será el año de la acumulación de reservas internacionales. Se espera que el BCRA compre al menos unos u$s7.000 millones. La señal sería más que suficiente para destrabar los mercados.
El riesgo país en ese marco debería perforar la línea de los 500 puntos básicos y ubicarse en la línea de los 400. Allí será el momento del retorno. Si ello ocurre, Caputo habrá superado el escollo más importante. En 2026 hay vencimientos en dólares por unos u$s16.000 millones. Si todo eso se pudiera renovar con deuda voluntaria, sería el mayor logro y podría desbloquear una línea de inversiones.
El problema para Caputo es que los dólares que genera Argentina son escasos. Cuando se cobra todo lo que hay que cobrar y se paga todo lo que hay que pagar, queda poco espacio para que el BCRA pueda comprar sus reservas. La apuesta del 2026: a que las empresas y provincias emitan deuda en dólares, para que los vendan en el mercado de cambios.
No va a ser sencillo. Por otro lado, en el frente de los pesos, el gobierno tiene que resolver una deuda en moneda local que está constantemente retornando. Se le dice “patear la lata” para adelante. Es lo que ha venido ocurriendo, renovando grandes masas de deuda po 3 o 4 meses, En el arranque de 2026 hay deuda por $70 billones.
La inflación
El gobierno ha logrado darle un fuerte golpe a la inflación, pero no mortal. Termina el 2025 con un nivel mensual del 2% y un acumulado anual del 30%. La lógica indica que en 2026 el proceso debe continuar al menos que aparezca un cisne negro.
La inflación del 2026 debería bajar otros 10 puntos anuales. Podría estar arrancando en enero con niveles similares al 2% mensual e ir cerrando en diciembre más cercano al 1%. Los índices de IPC que arranquen con “cero coma” algo… tendrán que esperar al 2027. Igualmente, se puede decir que en ese punto el gobierno ha estado cumpliendo.
La actividad
El problema del modelo liberal es la economía real. Los índices de producción de la industria siguen siendo lamentables y es probable que eso siga durante el 2026.
La Unión Industrial Argentina informó que la actividad del sector bajó durante noviembre el 4,2% interanual, dentro de un marco muy de evolución muy heterogéneo, y con retrasos en los pagos a proveedores y al sector financiero.
El Centro de Estudios de la UIA dio cuenta que “con estos datos, junto con las estimaciones, el nivel acumulado la actividad industrial aún se encuentra estancada”, en los mismos niveles del cuarto trimestre 2024 y en torno a un 10% por debajo de 2022 y 2023”.
Por otro lado, el índice de consumo que elabora la Cámara Argentina de Comercio (CAC) marcó una caída en noviembre del 2,8% respecto de igual mes del año pasado.
Desde que comenzó el gobierno hasta septiembre de 2025, se redujo la cantidad de empleadores en 20.134 casos (30 por día) y en el mismo período, se perdieron 280.984 puestos de trabajo registrados en unidades productivas (-2,85%), más de 419 puestos por día.
Todo eso concentrado en el sector industrial, que no resiste el embate de la apertura comercial, sin que hayan bajado la presión tributaria.
El sector energético
Para el 2026 el gobierno espera que el sector energético aporte las divisas que faltan. Ya en 2025 la balanza comercial energética terminará con un superávit de unos u$s6000 millones, unos u$s4.000 millones menos de lo previsto. La apuesta de los liberales es que para 2030 el sector del gas y petróleo no convencional aporten dólares equivalentes a una cosecha más al año.
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