El psicólogo Carlos Díaz señaló que el 18 de noviembre fue un punto de quiebre en la situación de Diego Maradona: “Ese día hubo un quiebre porque Maradona echó a todo el mundo de la casa. Luque, familiares, a todos”. En ese contexto, indicó que dos días después recibió información de su entorno: “Pomargo manda una foto donde dice que Diego salió de la habitación y se mataba de risa con lo que pasó ayer. Ahora salió y está todo bien”.
Además, describió que los días siguientes no fueron estables: “Esa noche estuvo complicada, Diego estuvo con ganas de beber y me pidió si le podía dar un vaso de cerveza”. Díaz agregó que previamente había advertido en un grupo de WhatsApp que “había que pasarle la pelota a la familia”, en medio de “disputas” y “fricciones”, aunque remarcó que todos querían lo mejor para Maradona.
Por último, expresó su impacto personal por el desenlace: “Maradona murió solo y eso me parte el alma”. En su declaración, sostuvo que “estaba convencido de que el paciente quería estar limpio” y cuestionó el enfoque del tratamiento: “Se habla mucho de internación, pero no de lo que pasa con el paciente en la calle”. También remarcó que “era un paciente que no podía levantar una copa, tenía que haber resguardo” y que el objetivo era sostener un abordaje adecuado frente a esa problemática.














