El Presidente llegó a esta cifra basándose en dos crisis inflacionarias previas: el “Rodrigazo” y la hiperinflación de Alfonsín en 1989. Qué opinan los especialistas.
Entre la herencia que recibe, el nuevo presidente Javier Milei mencionó una “inflación plantada” que podría llegar al 15.000% anual, haciendo referencia a las crisis del “Rodrigazo” y la hiperinflación de Raúl Alfonsín.
Para varios analistas, este escenario podría evitarse si se consigue cambiar el rumbo lo antes posible y además influyen mucho las expectativas, que cambiaron para bien con el nuevo gobierno. Y para muchos especialistas, los números que dijo Milei tienen un fin político para justificar las medidas drásticas que debe tomar. Sin embargo, casi todos aseguran que el escenario es delicado y que será necesario hacer un fuerte ajuste para combatir la causa de todos los problemas: el déficit fiscal.
¿Cómo llegó Milei a ese número? Para empezar, aseguró que hoy el sobrante de dinero (los pesos de más que circulan por la economía) es el doble de la previa del Rodrigazo. “Un evento similar significaría multiplicar la tasa de inflación por 12 y, dado que la misma viene viajando a un ritmo del 300%, podríamos pasar a una tasa anual del 3.600%”, sostuvo.
Si a esto se suman los pasivos remunerados del Banco Central, que estarían peor que en la previa de la hiperinflación de Alfonsín, para Milei en poco tiempo se podría cuadruplicar la cantidad de dinero y la inflación escalaría al 15.000% anual. Según dijo, un escenario así implicaría una inflación del 52% mensual y eso llevaría la pobreza al 90% y la indigencia al 50%.
Para Milei el sobrante de dinero es el doble que en la previa del Rodrigazo. Los analistas creen que se puede evitar una hiper con medidas a tiempo
¿De qué se trataron los dos eventos inflacionarios que mencionó Javier Milei?
El “Rodrigazo” se dio tras la muerte de Perón en 1974, cuando la nueva presidenta María Estela Martínez aplicó un fuerte ajuste a cargo de su ministro de Economía, Celestino Rodrigo. Este plan incluyó una fuerte devaluación, suba de tarifas y topes salariales a las paritarias, algo que hizo saltar los precios del 24% al 182% en un año y trajo fuerte desabastecimiento.
Sobre la hiperinflación de 1989, sobre el final del mandato de Alfonsón la inflación explotó cuando el Banco Central se quedó sin reservas tras el fracaso del Plan Austral. En mayo, la inflación mensual llegó al 114% y el año cerró en 3.079%. La crisis persistió en el primer año de Menem, que cerró con una inflación de 2.314% en 1990. Recién en 1991, con la implementación de la Convertibilidad, se cortaron casi dos décadas de alta inflación.
En este escenario, el presidente electo remarcó en al menos tres oportunidades que la única solución es el ajuste del gasto público para combatir el déficit fiscal. “No hay plata”, machacó, pero aclaró que el ajuste recaerá principalmente “sobre el Estado y no sobre el sector privado”.
“No existe solución donde se evite atacar el déficit fiscal. De los 15 puntos de déficit, 5 corresponden al Tesoro Nacional. La solución implica un ajuste fiscal en el sector público fiscal”, subrayó el nuevo mandatario.
En medio del escenario que trazó Milei, para noviembre las consultoras privadas esperan una inflación encima de los dos dígitos, entre el 12% y el 14%. Y para diciembre y enero, si se liberan algunos precios regulados, como las tarifas de los servicios públicos, los números saltarían a entre el 20% y el 40%.
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