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Ley Bases: el Senado no es lo que esperaban los Milei y piensan atrincherarse en Diputados

El gobierno se resigna a aceptar cambios en la Cámara Alta, pero planea desconocerlos cuando regresen en revisión al recinto que preside Martín Menem.

No pasó como quería Javier Milei. El jueves se cristalizaron los avances de la oposición "dialoguista" para introducir cambios en el Senado a los dos leyes que obsesionan al presidente. El gobierno no los pudo atajar con los funcionarios que envió a defenderlos. A pesar del revés, el oficialismo espera contar con dictámenes de mayoría antes del próximo jueves para la ley bases y el paquete fiscal que ya fueron aprobados en Diputados, luego de un segundo intento.

Si el plan se concreta, el jueves siguiente habría una sesión para llevar al recinto los dos dictámenes. "Vaya a saber cuáles", se preguntan en el bloque oficialista de la Cámara Alta, para reconocer que las dos iniciativas podrían deshilacharse antes de ser devueltas al recinto de origen, es decir, Diputados.

La sesión para tratar ambos textos sería el jueves 23, dos días antes del 25 de Mayo, la fecha que el presidente eligió para firmar en Córdoba un pacto con gobernadores. Si las complejas negociaciones que se avecinan se pueden cerrar esta semana y llegan a buen puerto, alguno de los dos textos regresará con cambios a la Cámara Baja.

Existen grandes chances de que sean los dos, pero el paquete fiscal tiene muchos más reparos, críticas y fallas detectadas por la oposición que la ley bases. En el proyecto de "paliativos" tributarios incluye la reimposición de la cuarta categoría del impuesto a las ganancias, un nuevo blanqueo de capitales y, entre otros puntos, la rediscusión del subrégimen de promoción industrial de Tierra del Fuego que fue incluído a último momento junto al impuesto al tabaco. Son cuatro temas que tienen más rechazos que apoyos y obligan a un giro. Su diseño deberá cambiar para poder llegar con vida al recinto y conseguir la aprobación.

La ley bases también tiene flancos débiles, pero en el gobierno todavía creen que pueden canalizar los reparos con futuras leyes correctoras y resolver las diferencias por la "canaleta" lateral del futuro decreto reglamentario que firme el Ejecutivo para aplicar las futuras normas. En lo que menos confían los gobernadores es en la lapicera y en la palabra del presidente, pero los ánimos negociadores y optimistas del ministro del Interior, Guillermo Francos, podrían agilizar algún entripado.

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Karina Milei y Guillermo Francos.

Karina Milei y Guillermo Francos.

Hay funcionarios menos optimistas en el oficialismo. Temen que no alcanzará con la rosca de la cartera política del gobierno por dos razones. Susurran que los movimientos de la secretaria General de la Presidencia, Karina Milei, podrían empeorar la relación con la vicepresidenta Victoria Villarruel (en pleno trámite senatorial por la ley bases). A eso agregan el inventario de sombras que se posarán sobre el debate más alla de la cuestión fiscal. El Régimen de Incentivos para las Grandes Inversiones sigue perdiendo apoyo y por eso el gobierno quiere negociar. No es el único problema. Pueden surgir nuevos cambios o rechazos a otros capítulos del texto que vino de Diputados, especialmente con el paquete de privatizaciones que por primera vez está pasando por el cedazo del Senado.

Dentro de 15 días, cuando llegue el momento de la firma del Pacto de Mayo, Milei podrá exhibir, al menos, un camino incompleto, pero en pie, para obtener la sanción de las dos primeras normas que mandó al Congreso desde que asumió la jefatura del Estado.

Para entonces, incluso para los más optimistas, la misión que Javier Milei planteó el 1° de marzo, para llegar al Pacto de Mayo con la sanción de la ley bases, se habrá cumplido a medias. La clave será en los próximos días. En comisión se introducirán una serie de modificaciones que revelarán hasta donde el gobierno esta necesitado de la ley. Las muestras de amor serán las concesiones que acepten sus negociadores y los obstáculos sólo surgirán de los puntos que Milei no quiera ceder.

El gobierno ya no quiere que lo corran con los tiempos para la sanción de la ley bases y el paquete fiscal. La falta de coordinación entre el Senado y Diputados terminaron de tapizar el presente complejo de un trámite que fue forzado por la urgencia del presidente para llegar al 25 de mayo con los textos sancionados.

Karina Milei quiere apoltronarse en el poder que el oficialismo acuñó en Diputados, rechazar los cambios de la ley bases en el Senado y ratificar lo votado en origen.

La introducción de los cambios que se vienen y su eventual regreso en revisión a Diputados serán un nuevo desafío para el oficialismo. Si no fuera por los tiempos que Milei se autoimpuso, habría quedado en evidencia que, más allá de la extensión del trámite entre las dos cámaras, existen posibilidades concretas de que ambos textos sean transformados en ley. Sin embargo, la hermana del presidente quiere conjurar los eventuales cambios que introduzca el Senado con una audaz estrategia: apoltronarse en el poder que el oficialismo acuñó en la Cámara Baja, rechazar los cambios y ratificar lo votado en origen.

La posibilidad de "insistir en la redacción originaria" está en el artículo 81 de la Constitución Nacional. Pero no es tan fácil como lo sostienen en el gobierno. Una ratificación en Diputados que desconozca los cambios que vengan del Senado sólo podría aplicarse en los artículos o capítulos que no hayan sufrido modificaciones del Senado que cuenten con la aprobación de dos tercios de los presentes. Si esa mayoría se cristaliza contra una parte de los dos proyectos, no podrán ser ratificados en Diputados. Por eso es tan importante lo que suceda a partir de esta semana.

Cuando el expediente vuelva a Diputados, el potencial interbloque del PRO con La Libertad Avanza tendrá que volver a juntar números. Deberán reunir mayoría simple para desconocer los cambios del Senado y ratificar la versión original, o dos tercios de los presentes en artículos o capituos que hayan sido votados por el mismo número en el Senado.

La mesa chica de Karina Milei

El jueves pasado, Karina Milei evaluó estas opciones con su mesa chica, que componen el titular del bloque macrista, Cristian Ritondo, la secretaria parlamentaria del espacio, Silvia Lospenatto y las espadas más importantes del oficialismo: José Luis Espert, Gabriel Bornoroni y Santiago Santurio, que tuvieron en sus manos la conducción del trámite en Diputados.

Karina tuvo a su izquierda al presidente de la Cámara Baja, Martín Menem. Del otro lado de la extensa mesa, estaba su primo Eduardo "Lule" Menem, funcionario de la Secretaría General de la Presidencia, pero armador en las sombras de dos tejidos sensibles: afuera de Diputados, está con la trama electoral de La Libertad Avanza a nivel nacional y dentro del palacio con el poroteo para la ley bases.

El encuentro fue durante el jueves de paro nacional y no tuvo a ningún invitado de la Cámara Alta. Ni del bloque que preside el jujeño Ezequiel Atauche ni en nombre de la vicepresidenta Victoria Villarruel. En el Senado estaban sumergidos en el plenario de comisiones para escuchar a funcionarios enviados por la Casa Rosada.

El secretario de Hacienda, Carlos Guberman, no pudo atajar los cuestionamientos que le lanzaron el radical Martín Lousteau y Guadalupe Tagliaferri del PRO sobre la porosidad del blanqueo para testaferros y el lavado de dinero. Los oficialistas que estuvieron en el debate del Senado se sintieron totalmente desautorizados por la reunión que hizo la hermana del presidente ese mismo día y estiman que el gesto los desautorizó, porque interpretan que la Casa Rosada en vez de ayudarlos a negociar, se anticipó a un resultado adverso que buscará desconocer cuando pase el Senado.

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Martín Menem y Victoria Villarruel, presidentes de Diputados y Senadores. 

Martín Menem y Victoria Villarruel, presidentes de Diputados y Senadores.

Los cuartos intermedios que se abrieron el jueves se cerrarán este lunes. Por la mañana continuará la sesión informativa de la comisión de Presupuesto para el paquete fiscal y a la tarde seguirá el plenario por la ley bases. Habrán expositores y debates que podrían extenderse durante horas. El oficialismo aceptó sumar invitados, pero igualmente quiere dictaminar antes del jueves.

La agenda que se viene para los próximos días no cierra de tan apretada. El miércoles a las 11 asistirá el jefe de Gabinete, Nicolás Posse, a brindar su primer informe al Congreso sobre la marcha de la gestión del gobierno. Será la primera vez que cumpla con la obligación del artículo 101 de la Constitución Nacional, que establece la visita mensual del ministro coordinador a una de las dos cámaras legislativas.

"Yo les dije que suspendan para otro momento, porque lo van a desplumar",confió un senador del PRO en referencia a la visita del miércoles. Sucederá en medio del trámite por la Ley Bases, con un oficialismo que quiere condensar en tres semanas del Senado un debate que insumió cuatro meses en Diputados. Si el legislador le dijo su preocupación a Villarruel es un misterio. La fecha fue publicada el viernes y algunos no olvidan que en febrero y marzo se quedó esperando que el jefe de Gabinete asistiera a la Bicameral de Trámite Legislativo que estaba tratando el DNU 70/23.

Posse es considerado uno de los funcionarios que más conoce los vericuetos del decreto que redactó el extitular del BCRA, Federico Sturzenegger. Su faltazo para defender el texto en esa comisión bicameral fue el prólogo de la sesión del 14 de marzo. Tras 8 horas de debate fue rechazado por 42 votos negativos, 25 respaldos y 4 abstenciones. Un día antes de la comparecencia de Posse se cumplirán recién dos meses de ese cachetazo legislativo y para algunas autoridades del Senado es una herida que no cerró y que podría abrirse aún más si el gobierno decide prescindir de esa cámara.

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