¿Qué quiso decir Javier Milei con la frase "Maquiavelo ha muerto"?
Analistas e intelectuales debaten el alcance político y filosófico de la afirmación del Presidente durante su discurso en el Foro de Davos. Las repercusiones en las redes sociales.
Durante su exposición en el Foro Económico Mundial de Davos, el presidente Javier Milei sorprendió con una definición de fuerte carga simbólica al declarar “la muerte” del pensamiento de Nicolás Maquiavelo. Con una referencia directa a la tradición filosófica occidental, el mandatario planteó una crítica al pragmatismo político desligado de la ética y abrió un debate entre especialistas sobre el sentido y las implicancias de su mensaje.
“Estoy aquí ante ustedes para decirles de modo categórico que Maquiavelo ha muerto. Durante años, se nos deformó el pensamiento, presentándonos un falso dilema al diseñar políticas públicas donde se debía optar entre la eficiencia política en contraposición al respeto de los valores éticos de Occidente”, enunció el Presidente.
La frase, que fue recogida en X por el jefe de Gabinete de Ministros, Manuel Adorni, y la Oficina del Presidente, fue interpretada por varios intelectuales y analistas políticos. ¿Qué quiso decir el Presidente?
La opinión de los intelectuales tras las palabras de Javier Milei
En diálogo con La Nación, el politólogo Vicente Palermo analizó las palabras del presidente. “Quiere decir que el mercado es fuente de toda justicia. Maquiavelo procuró explicar que la política tenía su propia fuente ética, independiente de la religión, la moral, etcétera. Milei nos explica que lo que hace el mercado es por sí mismo justo y que los políticos tienen que ‘dejarse de fastidiar’. Ya no se puede hablar ni de justicia social ni de justicia fuera del mercado. Citando a un íntimo de Milei, el economista Murray Rothbard, si un padre no quiere alimentar a su hijo, tiene derecho a dejarlo morir”.
Para Palermo, resulta contradictorio que el Presidente hable de la tradición griega, helénica y romana, y al mismo tiempo “mate” a Maquiavelo. “Polis y civis son concepciones alejadísimas del anarcocapitalismo –ironiza–. Sin esos conceptos, Maquiavelo no hubiera podido pensar; después de todo, era republicano, aunque pensara el poder y sus lógicas, y procurara especificar su ética”.
¿La declaración del Presidente se puede interpretar como un tiro por elevación a la “casta política”? “A toda la tradición política occidental –responde Palermo–. Que, digamos de paso, creó los mercados modernos. Milei destruye todo eso y por eso mata a Maquiavelo. Lo bueno y lo malo lo distingue el mercado; no es, para él, una construcción política. Por eso, su ideal es el mercado libre de toda regulación, algo que es inconsistente con la tradición judeocristiana también. Pero ¿quién espera que Milei sea consistente?”.
Por su parte, el ensayista y editor Alejandro Katz entiende que la lectura que hace el Presidente de Maquiavelo es errada. “Es una lectura torpe, como siempre sobre cualquier cosa. Maquiavelo sugiere que el Príncipe debe gobernar, atendiendo al interés del pueblo para garantizarse estabilidad. De algún modo, Maquiavelo funda la idea de autonomía de lo político como la esfera de la acción humana que atiende el problema de la gobernanza y de la gobernabilidad. Milei, por el contrario, dice que todo interés que no sea económico es espurio, ‘va contra de los valores de Occidente’, etcétera, y que la única justicia posible deriva del máximo de eficiencia económica, y que cualquier decisión gubernamental que afecte la eficiencia es por tanto injusta. Por eso, el único rol del gobierno es garantizar las condiciones para la maximización de la eficiencia. La política no tiene nada que decir por sí misma acerca de la sociedad. Los empresarios son los únicos héroes. Al anular toda autonomía de la política, mata a Maquiavelo”.
En tanto que el politólogo Gustavo Dufour, presidente de la Sociedad Argentina de Análisis Político, la referencia a Maquiavelo aparece vinculada al dilema entre efectividad política y valores morales. “Pero no se corresponde con una lectura atenta de su obra, y parece haber sido utilizada de forma poco cuidadosa a partir de una lectura superficial de una de sus obras, El príncipe –indica–. Por otro lado, lo más insólito de todo es que en su discurso cito al menos a quince cientistas sociales, lo que resulta paradójico después de su insistente cuestionamiento a las ciencias sociales”.
“Mi impresión es que trata de demostrar que el libre mercado no solo es más eficiente en términos de producción, crecimiento y distribución, sino que también expresa valores éticos y morales más altos y por eso no debe ser motivo de intervenciones externas por parte del Estado -dice a este diario el historiador e investigador Fabio Wasserman-. Es como si estuviera tratando de despegar al capitalismo de su asociación con el utilitarismo. En el fondo lo que cree es que hay un orden natural que incluye también al libre mercado, y en ese punto es que coincide su neoliberalismo con el conservadurismo moral. Si mi lectura es correcta, Maquiavelo representaría la intervención externa sobre ese orden natural”.
Para el abogado y ensayista Nicolás Márquez, en cambio, la frase presidencial tiene otro significado. “Interpreto que lo que quiso decir el Presidente es que el cálculo o el oportunismo político, con lo que se suele vincular a Maquiavelo, hoy cede ante la moral y los valores supremos –afirma–. Y la moral y los valores superiores están representados por el capitalismo de libre empresa, que en cuanto sistema es éticamente superior a cualquier otro conocido. Entonces, primero están los grandes principios rectores y luego, en un plano muy inferior, las coyunturas y las impurezas de la politiquería históricamente usada por la dirigencia tradicional”.
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