Torturó y asesinó a su tío para robarle: le dieron perpetua
Una mujer fue condenada a prisión perpetua por haber torturado a golpes y con una plancha eléctrica, y luego asesinado a puñaladas a su tío, un jubilado español de 87 años, en un crimen ocurrido hace casi dos años en el barrio porteño de Boedo, informaron fuentes judiciales.
Se trata de María Laura Peralta de 47 años, quien fue condenada por el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 25 como autora del crimen de su tío, Antonio Landeira, jubilado de nacionalidad española, ocurrido en 2021 en su casa de Boedo.
El fallo fue dictado el jueves pasado por los jueces Ana Dieta de Herrero, Marcelo Gastón Bartumeu y Hugo Daniel Navarro, quienes consideraron a Peralta autora de un "homicidio doblemente calificado por ensañamiento y por haber sido cometido con el fin asegurar la consumación de otro delito (el robo) y lograr su impunidad".
Voceros judiciales indicaron a Télam que durante el debate, Peralta hizo una "confesión parcial" de su participación en el hecho y dijo que ese día fue a confrontar a su tío por el trato que había tenido con su madre.
Según se pudo acreditar en el juicio, el crimen del jubilado ocurrió antes de las 21.45 del 15 de abril último, en su vivienda situada en la calle Metán 4282, del barrio de Boedo.
La autopsia confirmó que Landeira murió de cuatro puñaladas en el hemitórax izquierdo, pero que previamente fue sometido a torturas -tenía un total de 47 lesiones-, con golpes, cortes y quemaduras de plancha eléctrica en el 15 por ciento de su superficie corporal.
En la escena del crimen los peritos secuestraron un cuchillo, un destornillador y una plancha eléctrica empleados en el ataque y detectaron el faltante de un televisor de 50 pulgadas, dos celulares y un disco rígido.
La investigación estuvo dirigida por el fiscal en lo Criminal y Correccional 1, Pablo Gabriel Recchini, y el juez 60 del mismo fuero, Luis Schelgel; y participaron no solo detectives de Homicidios de la Policía de la Ciudad sino también de la Superintendencia de Drogas Peligrosas de la Policía Federal Argentina (PFA), que trabajaban en otra investigación.
Es que si bien la viuda de la víctima ya había mencionado a Peralta como sospechosa porque su marido se quejaba con que "le pedía plata" y tenía "problemas con las drogas", la clave para vincularla al homicidio surgió de unas escuchas telefónicas en directo que la PFA realizaba en el marco de una causa por narcotráfico.
En ese expediente, los agentes federales tenían intervenidos los teléfonos dos familiares de la sospechosa y allí pudieron registrar varias comunicaciones realizadas el día del hecho desde las inmediaciones de la escena del crimen, en las que la propia imputada confesaba que le había robado y luego asesinado a su tío.
En una de las transcripciones de las escuchas -a las que tuvo acceso Télam-, le preguntaron a la acusada: "¿Qué pasó? Te voy a buscar", a lo que Peralta respondió: "Tengo una pantalla 50 pulgadas, voy a ir a la Zavaleta para que me den plata", una clara referencia al televisor que fue robado en la casa de la víctima.
A partir del análisis de los registros de llamadas y tráfico de datos del celular empleado por Peralta, el fiscal Recchini, el juez Schelgel y la Policía, determinaron que el día del hecho, la imputada llamó en dos oportunidades a la casa de su tío entre las 13.21 y las 13.34 y que luego tres antenas de Boedo la captaron acercándose y permaneciendo en la zona de la escena del crimen durante el lapso aproximado de una hora, entre las 14.18 y las 15.15, momento en el que se cree ocurrió el crimen.
Otra evidencia fue una imagen de una cámara de seguridad que tomó a la mujer en la esquina de avenida La Plata y Metán, a metros de la escena del crimen, cargando una TV de 50 pulgadas robada.
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