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La Mañana ruidos molestos

Una mujer denunció a su vecino por "ruidos molestos" y tendrá que pagarle $25 millones

La mujer afirmó que los constantes ruidos alteraban su vida y no le permitía trabajar. Todo terminó con una denuncia por una actividad clandestina.

En las últimas horas se conoció un fallo judicial donde obliga a una persona a pagar una suma millonaria por los daños generados por ruidos molestos provenientes de un taller de carpintería, que instaló en su domicilio.

El caso expone los límites entre el uso privado de una propiedad y el respeto por el entorno. La Justicia consideró probado que la actividad desarrollada en el inmueble afectó de manera directa la calidad de vida de los vecinos, en especial de una mujer que inició la demanda tras no lograr resolver el problema por vías informales.

La Cámara de Apelación en lo Civil y Comercial de la localidad bonaerense de San Martín expuso en el expediente, que los inconvenientes comenzaron en febrero de 2019, cuando la denunciante empezó a percibir sonidos intensos y reiterados provenientes de la propiedad lindera.

El origen estaba en el uso de herramientas eléctricas como sierras y amoladoras, utilizadas para fabricar muebles de madera y metal.

La mujer, que trabaja como asesora nutricional y dicta clases virtuales desde su casa, necesitaba un ambiente silencioso para grabar contenidos y atender consultas. Sin embargo, la situación se volvió insostenible. Intentó dialogar con los vecinos y envió una carta documento, pero el problema persistió.

carpinteria

Con el paso del tiempo, el impacto se profundizó. La vida diaria quedó alterada: dificultades para trabajar, interrupciones constantes y una convivencia cada vez más tensa. Incluso su hijo decidió mudarse para poder continuar con sus actividades sin las molestias sonoras.

Pruebas, inspecciones y una actividad sin habilitación

Durante el proceso judicial, se incorporaron múltiples elementos que permitieron reconstruir la situación. Informes municipales confirmaron que no existía habilitación para el funcionamiento de un taller en esa zona, clasificada como residencial.

Un inspector constató la presencia de maquinaria y tareas propias de carpintería dentro de la vivienda. También surgieron actas de infracción y antecedentes de denuncias por ruidos molestos. Testimonios de vecinos y allegados reforzaron la idea de que la actividad no era esporádica, sino sostenida en el tiempo.

Los demandados negaron la existencia de un emprendimiento comercial. Afirmaron que los ruidos respondían a tareas domésticas ocasionales. Sin embargo, la evidencia reunida en el expediente desmintió esa versión.

El juez valoró especialmente los testimonios que describieron un escenario de ruido persistente durante años, incompatible con la vida en una zona residencial.

El pago de una suma millonaria por los ruidos molestos

La sentencia, ahora confirmada por la Cámara, estableció que los ruidos superaron la “normal tolerancia” entre vecinos. En ese marco, responsabilizó tanto a quienes operaban el taller como al propietario del inmueble por permitir esa actividad.

La Justicia remarcó que el derecho de propiedad no es absoluto y debe ejercerse sin afectar a terceros. También destacó que la normativa vigente protege el derecho a un ambiente sano y a condiciones de vida dignas dentro del hogar.

En cuanto a la reparación económica, se reconoció el daño moral sufrido por la familia denunciante, vinculado a la pérdida de tranquilidad, el estrés y las dificultades laborales. La suma fijada, equivalente a $25.000.000, se calculó a valores actualizados.

Otros reclamos, como gastos adicionales por traslados o alquileres, fueron rechazados por falta de pruebas directas. No obstante, la resolución impuso a los demandados el pago de las costas del proceso.

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