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¿Vuelven los tickets restaurante? Qué trabajadores lo recibirían según el proyecto de reforma laboral

Se trata de uno de los puntos que están fijados dentro del borrador enviado por el Gobierno al Congreso. Cómo funcionaría y para qué servirían.

El proyecto de reforma laboral impulsado por el Gobierno Nacional volvió a instalar un debate conocido en el mercado de trabajo argentino: el alcance de los beneficios sociales no remunerativos y la posibilidad de que reaparezcan mecanismos similares a los antiguos tickets canasta.

La discusión se reavivó a partir de un artículo específico de la iniciativa, que redefine el encuadre legal de los servicios de comedor y alimentación otorgados por los empleadores durante la jornada laboral.

La propuesta no menciona de manera directa el regreso de los vales de comida, pero sí introduce una figura que recuerda experiencias pasadas. Se trata de prestaciones alimentarias brindadas por la empresa, ya sea dentro del propio establecimiento o mediante acuerdos con locales gastronómicos cercanos.

El punto central es su carácter no dinerario, no remunerativo y no canjeable por dinero, una delimitación que busca evitar abusos que marcaron la historia reciente del sistema laboral argentino.

Qué plantea el proyecto sobre los tickets

El texto de la reforma incorpora una definición precisa de los llamados beneficios sociales. Los describe como prestaciones voluntarias que el empleador puede otorgar con el objetivo de mejorar la calidad de vida del trabajador y su grupo familiar. Estas prestaciones quedan expresamente excluidas de la noción de salario, siempre que no puedan transformarse en dinero ni acumularse.

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El texto fue originado en el Consejo de Mayo con las propuestas que el Gobierno trabajó a lo largo del año.

El texto fue originado en el Consejo de Mayo con las propuestas que el Gobierno trabajó a lo largo del año.

Dentro de esa categoría se incluyen los servicios de comedor y alimentación durante la jornada laboral. El proyecto habilita que el beneficio se otorgue tanto en instalaciones propias de la empresa como en establecimientos gastronómicos contratados a tal fin. El énfasis está puesto en que la prestación cumpla una función alimentaria concreta, sin reemplazar parte del sueldo ni alterar la base sobre la que se calculan aportes previsionales, aguinaldo, vacaciones o indemnizaciones.

El esquema propuesto también abarca otros conceptos, como reintegros por gastos médicos, provisión de ropa de trabajo, útiles escolares, gastos de guardería y capacitaciones. En todos los casos, la norma subraya que no se trata de salario en especie, sino de beneficios complementarios. La autoridad de aplicación deberá reglamentar límites y condiciones para impedir que estos instrumentos se utilicen como un mecanismo indirecto de reducción de cargas sociales.

El antecedente de los tickets y el freno judicial

La sola mención de prestaciones alimentarias fuera del salario reactiva un antecedente sensible. Los tickets restaurante y los tickets canasta tuvieron una fuerte expansión desde fines de la década de 1980, en un contexto de inflación elevada y pérdida del poder adquisitivo. Las empresas los usaron para cubrir parte de la remuneración sin pagar contribuciones, mientras los trabajadores recibían vales que solo podían utilizarse para ciertos consumos.

Con el paso del tiempo, el sistema derivó en conflictos judiciales. La Corte Suprema de Justicia fijó un criterio claro: los vales de comida constituían una retribución vinculada al trabajo y, por lo tanto, integraban el salario. Esa interpretación implicó que debían computarse para aportes, aguinaldo e indemnizaciones, lo que desarmó el corazón del beneficio para los empleadores.

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El debate sobre los tickets de comida vuelve a escena con la reforma laboral y reactiva viejas tensiones entre empresas, sindicatos y la Justicia.

El debate sobre los tickets de comida vuelve a escena con la reforma laboral y reactiva viejas tensiones entre empresas, sindicatos y la Justicia.

Las críticas sindicales también ganaron volumen. Se señaló que el esquema favorecía la precarización, debilitaba la seguridad social y permitía maniobras de elusión previsional. En 2007, el Congreso derogó el régimen de tickets mediante una ley específica, consolidando la doctrina judicial y prohibiendo su uso como pago salarial encubierto. Desde entonces, el sistema quedó virtualmente fuera del mercado formal.

Diferencias con la propuesta actual y el debate abierto

La reforma laboral en discusión intenta despegarse de ese pasado. El proyecto no habla de vales ni de tickets, sino de servicios de alimentación prestados bajo reglas estrictas. La prestación no puede convertirse en dinero, no puede acumularse y debe destinarse de manera exclusiva al consumo alimentario durante la jornada laboral. La reglamentación futura aparece como una pieza decisiva para definir alcances y controles.

El texto habilita que el beneficio se brinde a través de terceros, lo que abre la puerta a sistemas electrónicos similares a las tarjetas restaurante que funcionan en otros países. En ese punto, empresas proveedoras de servicios de beneficios laborales observan una oportunidad. Desde ese sector sostienen que la trazabilidad, la tecnología bancaria y los topes diarios permitirían evitar los desvíos que caracterizaron al viejo sistema de tickets

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