Permanece desde hace dos semanas en el Hospital de Río Gallegos. La mamá puede ir pero solo para amamantarlo y con vigilancia estricta.
La Justicia de Santa Cruz restringió fuertemente las visitas familiares al bebé de dos meses de edad que ingresó el 26 de febrero pasado al Hospital Regional de Río Gallegos con fracturas y golpes.
Mientras continúa la investigación policial del hecho, el Juzgado Provincial de Primera Instancia de la Familia libró un oficio al hospital indicando que solamente las abuelas del niño tienen autorización para estar con él.
La única excepción que se podrá hacer a esta limitación es con la madre del pequeño, para la lactancia y con supervisión y tiempos limitados.
Río Gallegos: quiénes atienden al bebé
De acuerdo con el documento que recibió el centro de salud de la capital santacruceña, la disposición judicial fue tomada en base a información proporcionada por el propio hospital, según la cual había muchos familiares y allegados circulando en las instalaciones, provocando una exposición que podía generar consecuencias para la salud del bebé.
Por esta razón se dispuso autorizar únicamente a las abuelas para que puedan encargarse de los cuidados diarios del niño, y prohibir el ingreso del resto de los parientes o cualquier otra persona allegada a la familia.
El juzgado habilitó a la mamá del bebé a concurrir al hospital para amamantarlo, pero establece que podrá hacerlo "con una periodicidad tal que permita la lactancia materna” y “exclusivamente con un dispositivo de la SENAF (la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia) que permita una adecuada supervisión".
La investigación judicial, mientras tanto, sigue su curso y el bebé continúa internado y bajo monitoreo permanente para constatar su evolución y verificar que no presente nuevas lesiones más allá de las que se le detectaron en la guardia el 26 de febrero.
Lloraba por las graves lesiones
Según se informó, el niño ingresó al Hospital Regional llevado por sus padres porque no paraba de llorar.
En las primeras evaluaciones que se le hicieron, los médicos detectaron un derrame en uno de sus ojos. A partir de eso, dispusieron la realización de estudios más detallados para determinar su estado de salud general.
Estos controles confirmaron que el bebé presentaba lesiones de consideración: fracturas en su clavícula y en una costilla, además de marcas compatibles con golpes en el tórax -tanto en el pecho como en la espalda- y en una de sus piernas.
Eel hospital activó los protocolos correspondientes y presentó la denuncia para que se investigara el origen de las heridas.
"Se realizaron numerosos estudios para descartar enfermedades o alguna condición médica que pudiera explicar el cuadro, pero hasta el momento no se habría encontrado una patología que lo justifique", indicaron médicos del hospital.
Los padres, que al principio permanecieron junto al niño acompañados por una agente de la SENAF de Río Gallegos, posteriormente fueron apartados, en cumplimiento de una orden judicial que dispuso restricciones respecto de su presencia durante la internación.
Sin embargo, esa disposición no limitaba el ingreso de otras personas y muchos integrantes del entorno familiar se turnaban para acompañar al bebé, más allá de que solo es manipulado por personal de salud. Esta situación se terminó con el oficio librado este jueves, que autoriza solo a dos personas como acompañantes.
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