Directora, vice y secretaria fueron separadas tras una denuncia de padres de 2° grado. Pero otros docentes reclaman su inmediata restitución.
Un intenso conflicto se desató en la Escuela 200 de Esquel, en Chubut, a partir de que la Supervisión de Escuelas de la provincia decidió apartar de sus cargos a la directora, vicedirectora y secretaria luego de que un grupo de padres denunciara presuntos malos tratos hacia los alumnos por parte de una docente de segundo grado.
Según el testimonio de algunos, la maestra les gritaba mucho y hasta afirmaron que les pegaba a los chicos con un trapo.
La medida que alcanzó a los responsables del establecimiento, sin embargo, generó ahora una fuerte reacción del cuerpo docente, que puso carteles de protesta en todo el perímetro del establecimiento reclamando la restitución del equipo directivo.
Uno de los mensajes sintetiza el reclamo: "En esta casa, escuela 200, falta el equipo directivo … pedimos la restitución ya de Raquel (directora), Marita (vicedirectora) y Patricia (secretaria)". Otro proclama: “¿Y nuestros derechos?”.
Los maestros del establecimiento hicieron circular una nota expresando su disconformidad con el procedimiento impulsado por la Supervisión Región III, que encontró como única respuesta al conflicto la separación inmediata de las autoridades, sin evaluar alternativas que -a su entender- protejan tanto a los profesores como a la comunidad educativa.
Los educadores advierten que la institución quedó sin conducción, lo que deja al plantel de maestros sin el acompañamiento necesario para desarrollar sus tareas áulicas con normalidad.
Sin embargo, la Supervisión salió a aclarar que ya se desingó a un nuevo director del colegio y en función de eso, solicitó el retiro de los carteles del acceso al edificio escolar.
Las acusaciones que generaron el conflicto en Chubut
El conflicto se originó cuando el 20 de agosto varios padres de la Escuela Nº 200 presentaron una nota con múltiples firmas ante la supervisora Andrea Thomas, denunciando situaciones preocupantes en el 2º grado A de la institución.
Una de las madres que lideró la iniciativa relató que su hija mostraba desgano para asistir a clases y le confió que "la seño" les gritaba mucho.
Además, señalaron la presencia de otra problemática: la madre de uno de los estudiantes ingresaba al establecimiento y trataba de manera violenta a algunos menores.
Al día siguiente se realizó un encuentro donde los padres expusieron ante la supervisora Andrea Thomas las supuestas acciones de la docente hacia los niños.
Durante la reunión, describieron que la maestra maltrataba a los alumnos, "les pegaba con un trapo" y les advertía que si se portaban mal, les pondría cinta en la boca para que no hablaran.
Los padres manifestaron que estos hechos eran reiterados y que varios niños los contaron en sus casas, lo que motivó el pedido de una reunión con las autoridades escolares y la docente involucrada.
Una comunicación por WhatsApp que echó leña al fuego
Detrás del malestar de los padres con los directivos removidos había otro detalle: ante la situación, recibieron a través del grupo de WhatsApp la Resolución 123/25, que establece las obligaciones de los padres con las instituciones educativas, sin notificación previa sobre la normativa.
"Están vulnerando los derechos de mi hija y de sus compañeritos", reflexionó la madre promotora del escrito, quien en la reunión se preguntó ante los supervisores qué medidas tomaron las autoridades ante el problema, además de enviar esa resolución sin previo aviso.
La crisis derivó finalmente en la separación del cargo de todo el equipo directivo, pero quer ahora trajo otro problema: una comunidad educativa dividida entre quienes apoyan esa drástica medida y los maestros que reclaman las reincorporación de las autoridades separadas de sus cargos.
Ese escenario espera al nuevo director, a quien seguramente no lo espera un comienzo sencillo en el cargo.
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