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La Mañana uber

De día es directora de escuela y después maneja un Uber hasta la una de la mañana: "Me devolvió la dignidad"

"El sueldo docente no existe", aseguró Pamela Pavés, quien trabaja en una escuela de Puerto Madryn. Los que manejan para llegar a fin de mes, cada vez más.

Pamela Pavés vive en Puerto Madryn, provincia de Chubut, es conductora de Uber y vocera de un grupo de choferes que hace una semana se reunió con concejales locales para resolver una situación que se viene extendiendo: cada vez hay más servicios de Uber en la ciudad pero la aplicación no está autorizada legalmente para funcionar.

Pavés tiene una particularidad más notable que su condición de vocera ante los legisladores: además de manejar un Uber, es directora de la Escuela Provincial Nº 222 del barrio Presidente Perón de Puerto Madryn.

Empezó a trabajar con la app de viajes porque, a pesar de su cargo jerárquico, el sueldo no le alcanza para vivir.

Uno de cada tres maneja Uber por necesidad

“Vivo gracias al Uber. El sueldo docente no existe”, reconoció la docente y conductora, y aseguró que el suyo no es un caso singular sino que hay muchos trabajadores en la ciudad -tanto docentes como de otras actividades- que necesitan completar sus ingresos manejando autos de aplicación para llegar a fin de mes.

Si bien no hay estadísticas generales oficiales ni privadas, algunas investigaciones parciales confirman el análisis de la directora chubutense.

Pamela Pavés, directora de escuela y conductora de Uber en Puerto Madryn
Pamela Pavés, directora de escuela y conductora de Uber en Puerto Madryn.

Pamela Pavés, directora de escuela y conductora de Uber en Puerto Madryn.

Por ejemplo, según datos de Cabify -la app que en varias ciudades de la Argentina compite con Uber- más de un tercio de sus conductores son part-time, es decir que tienen un sueldo en otra actividad y usan la plataforma como ingreso complementario.

Ese estudio dice que en 2025 ese porcentaje superaba apenas el 30% pero en 2026 creció hasta ubicarse en torno al 37%.

En lo que respecta a la docencia, en la Universidad Nacional Arturo Jauretche (UNAJ) -ubicada en Florencio Varela, en el Conurbano de la Ciudad de Buenos Aires- se hizo una encuesta en septiembre de 2025 y ya entonces uno de cada cinco de sus docentes tenía que trabajar en Uber, Rappi o Avón para llegar a fin de mes. Desde entonces a hoy, la situación salarial empeoró aún más.

La preocupación: que Puerto Madryn legalice Uber

“Un día estaba desesperada, no había nada en la heladera. Prendí la aplicación, me fui a manejar y, cuando hice plata, fui a comprar comida”, recordó Pavés.

Según contó, lo hizo por recomendación de un amigo y en esa primera jornada de trabajo extra juntó 25.000 pesos. Fue a la verdulería y después compró milanesas de pollo para comer con su hijo. “Desde ese día no me bajé más del Uber -le relató al medio local Adnsur-. Ese día volvió la dignidad".

Los dos trabajos le requieren un esfuerzo considerable y muchas horas de su vida. De lunes a viernes, arranca bien temprano en la escuela, donde su función directiva concluye a las 14.30. Después descansa un rato en su casa y agarra el auto, que por lo general no deja hasta las 12 de la noche o la una de la mañana del día siguiente. Los fines de semana también maneja.

Entre la resignación y el pragmatismo, hoy a Pavés le preocupa que la falta de leyes sobre Uber en Puerto Madryn afecten su trabajo, por el riesgo de sufrir multas importantes o hasta el secuestro de su vehículo.

“Esto es un avance que va llegando a todas las ciudades”, afirmó en una entrevista con el diario Jornada, e insistió en que detrás de la mayoría de los conductores no hay especulación ni negocio millonario, sino necesidad: “Nadie destruye su propio auto manejando por toda la ciudad porque le gusta. Lo hacemos para cubrir necesidades básicas”.

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