En el último Día del Niño sorprendió con golosinas a los que están internados. Quién es el nuevo Bruce Wane patagónico.
Comodoro Rivadavia vivió una jornada especial hace una semana, en el Día del Niño, cuando el mismísimo Batman apareció en los pasillos del Hospital Regional para saludar a los pequeños internados. Detrás de la icónica máscara, en este caso hay un Bruce Wayne cuya identidad -en este caso- no es ningún secreto: se trata de Ricardo Wilberger, un vecino de la ciudad petrolera de Chubut que desde hace dos años convirtió su pasión por los superhéroes en una misión solidaria.
Su iniciativa comenzó de manera casual. Fanático de los comics, Jorge Wilberger —como también se lo conoce— había comprado el traje del Caballero de la Noche en 2022 para asistir a eventos como la Comic Con. Sin embargo, pronto descubrió que podía darle un propósito mucho más profundo a su disfraz.
"Esto que estoy haciendo lo empecé hace dos años, como un hobby", explicó en diálogo con ADNSUR. "Después surgió la idea de visitar a los chicos en el hospital, que puedan ver a su héroe llegar con un mensaje y un paquetito de golosinas", contó.
Con su traje negro y la clásica máscara, Batman recorrió las salas pediátricas llevando sorpresas y momentos únicos. Para los más chicos, ver a su héroe cruzar la puerta representó una ruptura en la rutina hospitalaria que transformó el Día del Niño en algo inolvidable.
"Un verdadero héroe no siempre lleva capa", fue el mensaje que le dejó a uno de los pequeños pacientes internados, palabras que quedaron registradas en un video que se difundió en las redes sociales para dar cuenta de la visita.
El Batman de Comodoro, de hobby a misión social
La transformación de Wilberger de fanático de los cómics a héroe de la vida real no fue inmediata. Durante 2023, comenzó a costear de su propio bolsillo las golosinas, pequeños juguetes y libros que repartía en cada visita a hospitales y barrios de la ciudad.
Pero el panorama cambió drásticamente cuando perdió su trabajo el año pasado. Lejos de abandonar su misión, decidió recurrir al apoyo de la comunidad, que respondió de manera sorprendente.
"La gente se sumó de una forma increíble. A veces el que menos tiene es el que más da. Algunos hacen transferencias desde otros lugares, otros se acercan con una bolsita de caramelos. Todo suma, todo ayuda", remarcó Wilberger.
Las donaciones de vecinos que se identificaron con su propuesta solidaria le permitieron continuar con las visitas a hospitales y barrios carenciados.
"Siempre todo es bien recibido. Una bolsita pequeña, una grande, dos mil pesos, o simplemente compartir la publicación (de sus redes sociales). Cada mensaje y cada gesto son lo que me ayudan a continuar", explicó.
Una internación en su infancia
Para Ricardo, esta cruzada tiene raíces personales que van más allá del simple entretenimiento. Su propia experiencia como paciente pediátrico lo conecta de manera especial con los chicos que visita.
"Ver la cara de los chicos, la felicidad, la sonrisa… eso es lo que me motiva a seguir. Yo mismo estuve internado de chiquito, y sé lo que significa que alguien te lleve un gesto, un juguete, una golosina", recordó.
De este modos, las visitas del Batman solidario se transformaron en un bálsamo no sólo para los pequeños que lo reciben, sino también para el hombre detrás del superhéroe. "Las cosas positivas las hacemos en vida, y eso es lo lindo que nos llevamos", reflexionó.
El mensaje del Caballero de la Noche
Más allá de las golosinas y juguetes, Wilberger lleva un mensaje de esperanza y resistencia que considera fundamental.
"El mensaje que tiene Batman es continuar, seguir, levantarse. Muchas veces alguien queda internado y no sabe cómo seguirá su vida. Lo que propone Batman es ayudar a quienes más difícil se les hace", sintetizó.
Con humildad pero también con firmeza, Ricardo spstoeme que su cruzada es por y para los niños: "Todos fuimos chicos alguna vez. Y si hoy puedo ser Batman para regalarles un momento de alegría, lo voy a seguir haciendo".
Hoy, Wilberger sueña con poder multiplicar las recorridas y llegar a más barrios y hospitales de Comodoro Rivadavia. Su misión continúa, repartiendo una sonrisa a la vez, demostrando que los verdaderos héroes no necesitan superpoderes, sino un corazón dispuesto a ayudar.
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