Un ciclista de Comodoro Rivadavia pedaleó por cinco países durante más de un año para ver la inauguración en el Azteca. Pero algo se complicó sobre la hora.
Mauro Poveda llevaba más de un año sobre la bicicleta. Había salido de Comodoro Rivadavia el 24 de mayo de 2025 con un objetivo que parecía tan desmesurado como simple: pedalear hasta Ciudad de México para estar en la inauguración del Mundial 2026.
No quería faltar en lo que sabía que sería el último capítulo mundialista de Lionel Messi.
Cruzó cinco países, enfrentó calor extremo, jornadas enteras sin descanso en las rutas y cruces fronterizos al límite.
Poveda puso el cuerpo donde otros ponen un pasaje de avión.
Pero al fin la parte más difícil ya estaba hecha. Y cuando ya acariciaba el sueño y estaba a pocas horas de cumplirlo, sobrevino lo inesperado. Una sucesión de infortunios que complicó todo.
La seguidilla de infortunios en la meta
La jornada inaugural del 11 de junio en Ciudad de México coincidió con una masiva ola de movilizaciones sociales, sindicales y estudiantiles que colapsaron el acceso al estadio Azteca y las zonas aledañas.
Al menos 23 marchas y concentraciones fueron registradas ese día en la capital mexicana.
En ese escenario, Mauro -que había superado todos los obstáculos a lo largo de miles de kilómetros- ese día no pudo dar el último paso: no sólo no logró acercarse a la Selección argentina. Ni llegó al histórico estadio Azteca de la final ganada por Argentina con Diego Maradona en 1986.
Y a los problemas de movilidad se sumaron otros imprevistos, acaso más graves.
Robo y accidente
Tuvo inconvenientes con su bicicleta en el aeropuerto, cuando sufrió un robo. Y como si fuera poco, tiempo después fue atropellado mientras circulaba por la ciudad.
Los estudios médicos posteriores descartaron lesiones de gravedad, pero el sueño por el que había pedaleado durante meses se esfumó en cuestión de horas.
"Mi travesía estaba cumplida, y la 'frutilla del postre' era tener contacto con la Selección, pero se hizo imposible por los problemas sociales y las manifestaciones allá", contó en diálogo con Zeta TV.
Su primera travesía internacional en bicicleta
Poveda acumula cinco años de travesías en bicicleta por Argentina.
Recorrió casi todo el país sobre dos ruedas, pero nunca había cruzado una frontera pedaleando.
La decisión de intentarlo llegó en un momento de quiebre personal.
"A raíz de que me pasaron muchas cosas, decidí hacer una travesía; quería salir del país y, bueno, era el último mundial de Lionel", explicó.
La primera etapa lo llevó de Comodoro Rivadavia a Trelew a bordo del camión de un amigo, que lo llevó para que desde allí arrancara formalmente el recorrido en bicicleta.
En Buenos Aires realizó trámites, consiguió trabajo temporal y recibió alojamiento de otros ciclistas que lo ayudaron durante el trayecto.
En septiembre retomó la ruta hacia el norte del país.
El calor de la Mesopotamia
Atravesó Entre Ríos, Corrientes y Misiones, una de las etapas que más lo castigó.
Le tocaron las dos semanas más calurosas de los últimos diez años en la zona, con altas temperaturas y la humedad de la selva misionera pegada al cuerpo.
"Las rutas no tienen descanso, es todo subida y bajada, pero por suerte pasamos muy bien ese desafío", recordó.
El cruce más peligroso, en la Triple Frontera
Después de Misiones, Poveda continuó hacia Brasil y Paraguay por la Triple Frontera.
Uno de los momentos de mayor tensión del viaje fue el cruce entre Foz de Iguazú y Ciudad del Este.
"Los autos van y vienen y en el medio van como 200.000 motos y yo metido ahí adentro; no tenías margen de error porque podías chocar con el que venía de frente", describió.
En Bolivia encontró un respiro. Llegó a Santa Cruz de la Sierra, donde se detuvo una semana para hacer mantenimiento a la bicicleta, y luego siguió hacia Cochabamba, ya acercándose al altiplano.
Debió modificar parte del recorrido previsto porque las lluvias intensas le cerraron el paso en varios tramos.
"El cariño de la gente de Bolivia fue inmenso; el amor que le tienen a los argentinos es muy grande", contó.
Desde allí encaró el tramo final hacia México. Cada kilómetro lo acercaba al objetivo que había trazado desde Chubut: pisar la ciudad donde la Selección argentina y todo el planeta futbolero inaugurarían la Copa del Mundo.
De regreso en Chubut
Después de tamaña aventura, Mauro Poveda regresó a Comodoro Rivadavia el 16 de julio, cuando todavía resonaban los festejos por el triunfo histórico de Argentina contra Inglaterra en la semifinal, el día anterior.
Volvió con la certeza de haber completado la hazaña física, pero con la espina de un final que no fue el que había imaginado durante meses de ruta.
"La verdad es que fue una experiencia inigualable. No sé si tendré otra travesía en mente; sí, pero no sé si va a ser con la intensidad y con la adrenalina que me dio hacer esta", reflexionó.
La final del domingo 19 de julio de la Argentina contra España, despedida de Messi de los Mundiales, lo encontrará al fin de regreso a casa, con la esperanza -esta vez sí- de festejar un final feliz.
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