Un equipo de Rewilding Argentina descubrió que el mayor depredador de la región las beneficiaría de dos maneras inesperadas. Y ya lo estudia con el CONICET.
En la estepa del Parque Patagonia, en Santa Cruz, una escena cotidiana y casi inadvertida abrió una nueva línea de investigación científica: pequeñas aves llevándose lana de los restos de guanacos muertos.
El animal que había dejado al alcance ese “insumo” para fabricar nidos, según pudieron determinar enseguida los observadores, no fue otro que un temible puma, máximo depredador de la región y tantas veces apuntado por los ganaderos como un enemigo letal para su actividad.
Para los especialistas que se dieron cuenta de lo que estaba pasando y se detuvieron a estudiarlo, ese detalle en apariencia menor podría cambiar la forma en que se entiende el rol de este famoso felino en el ecosistema del desierto.
Un hallazgo casual en el desierto
El hallazgo surgió durante la primera campaña de biología reproductiva de aves que la Fundación Rewilding Argentina llevó adelante en 2024.
Los investigadores no lo buscaban: lo encontraron mientras recorrían el terreno rastreando nidos.
"Vimos una interacción bastante inesperada por nosotros: las aves acercándose a carcasas de guanacos para llevarse lana de las mismas", explicaron desde el equipo, según consignó Ahora Calafate.
A partir de eso, tomó forma una hipótesis más amplia: los pumas podrían estar beneficiando a las aves de maneras que nadie había considerado hasta ahora.
El puma vs. depredadores pequeños
Las aves de la estepa enfrentan una amenaza constante: la depredación de sus nidos por parte de carnívoros medianos como zorros, zorrinos y gatos silvestres.
Cuanto mayor es la presencia de estos animales, más tiempo deben dedicar las aves a vigilar y defender sus crías, en detrimento de la energía de la que dispone para criarlas.
El puma, como depredador tope, podría modificar esa ecuación.
Al regular el comportamiento y la distribución de los carnívoros medianos, ejercería una presión indirecta que reduciría la amenaza sobre los nidos.
Es decir que la acción básica de matar para alimentarse tendría como resultado un mayor éxito reproductivo para las aves, sin que el puma intervenga directamente en esa dinámica.
Esa es la teoría que ahora los especialistas de la reconocida ONG están intentando probar a otro nivel, junto a investigadores del CONICET.
El beneficio crucial de la lana de guanaco
Pero la hipótesis no termina ahí.
Según el equipo de investigación, el beneficio también sería material y tangible: la lana de guanaco que queda en los restos óseos funcionaría como aislante térmico en los nidos.
"A través de eso pensamos que los pumas podrían estar proveyendo de material que ayuda a mantener los nidos calientes, beneficiando la regulación térmica de los mismos", señalaron.
Cómo hacen para estudiar el fenómeno
Para poner a prueba estas ideas, el trabajo se realiza junto a investigadores del CONICET.
La metodología combina distintas herramientas: se comparan zonas con diferente nivel de actividad de pumas, se analiza la cantidad y las características de los nidos, se mide su desempeño térmico y se evalúan las tasas de depredación.
Además, instalaron cámaras trampa alrededor de los restos de guanacos.
Permanecen activas durante dos o tres semanas y registran qué especies se acercan y con qué frecuencia.
Una vez finalizado el monitoreo, los nidos se retiran para su análisis en laboratorio.
"Luego retiramos los nidos para analizar en laboratorio cuánto aislamiento térmico aporta la fibra de guanaco", explicaron los especialistas.
La pregunta que desvela a los investigadores
La investigación está en curso y los resultados son preliminares. Aún no hay datos publicados ni conclusiones definitivas.
Lo que existe, por ahora, es una observación de campo y una pregunta que los científicos consideran tan sugerente como compleja: ¿y si, sin ser vistos, los pumas no solo modelan el paisaje, sino que también aumentan las chances de vida de las aves?
Lo que arrancó a partir de una observación casual y no buscada en medio de la estepa patagónica promete, una vez que el estudio avance, revelar información sobre esas conexiones invisibles que pergeña la naturaleza para sostener la vida en ecosistemas tan áridos y hostiles como el de ese sector de la Patagonia.
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