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Santa Cruz: dura pena para un hombre que abusó de tres nenas durante años

El Tribunal Oral de Río Gallegos lo condenó a 20 años de cárcel y además lo inscribieron en el registro de abusadores. La reacción de la familia de las menores en las redes.

Un hombre de Río Gallegos identificado como D. Herrera fue sentenciado a 20 años de prisión efectiva por la Cámara Oral de la capital de Santa Cruz tras ser hallado culpable de múltiples hechos de abuso sexual contra tres menores de edad que se prolongaron durante años.

El tribunal determinó la responsabilidad penal del acusado, que está detenido desde hace un año, por diversos episodios de abuso sexual que tuvieron como víctimas a tres mujeres menores de edad, imponiendo una condena de veinte años de prisión de cumplimiento efectivo, .

El debate de valoración de pruebas contra el ahora condenado se llevó a cabo en los tribunales capitalinos previo al receso invernal del Poder Judicial, según información obtenida por La Opinión Austral a través de diversas fuentes consultadas.

Según trascendió, durante el proceso judicial surgió una situación particular que generó controversia.

Una testigo de concepto propuesta por la defensa del acusado, quien se desempeña como funcionaria pública y se presentó en el juicio como "militante de los derechos humanos", fue reprendida por el tribunal.

La mujer declaró que las menores sobrevivientes habían mentido, intentando desacreditar tanto los testimonios como el conjunto de pruebas reunidas en la causa, algo que a los jueces les pareció improcedente.

“Les encanta tocar nenas”

Una vez conocida la sentencia, el entorno de las víctimas utilizó las redes sociales para hacer pública la condena contra el Herrera y dar cuenta de su satisfaccióin con el fallo de la justicia.

En un emotivo testimonio, expresaron: "Duele tener que escribir esto porque no hay condena que alcance pero siento necesario dejar al descubierto estos hijos de re mil p… que les encanta tocar nenas".

"Acá lo tienen, AD Herrera condenado a 20 años de prisión por aberraciones. Por hijo de p…, abusador, violador, todo lo que puedan imaginar. No pongo la carátula de la condena porque es aberrante y explícita", indicaron, adjuntando fotografías del condenado.

En el mismo sentido expresaron: "Porque a diferencia de muchos, la familia siempre les creyó y dimos curso como corresponde en lo legal, porque confiamos que las iban a escuchar y hacer justicia y así fue. Nuestra justicia santacruceña funciona, las escucharon y tomaron cartas en el asunto. Gracias".

Finalmente concluyeron diciendo: "Hoy está condenado y para los forros que dudaron de niñas, sepan que no está en ningún otro lado más que en la cárcel desde junio de 2024 y desde Julio de 2025 con condena de 20 años e inscripto en el Registro permanente de agresores contra la integridad sexual".

Un militar abusador preso en Santa Cruz

En mayo, una mujer de Santa Cruz y sus tres hijas denunciaron que estaban siendo amenazadas por un militar, expareja de ella, quien se encontraba detenido a partir de una denuncia por abuso sexual contra dos de las jóvenes e intento de abuso contra la tercera.

El denunciado, identificado con las iniciales J.Y, es un cabo del Ejército Argentino formoseño que cumplía tareas en el Regimiento de Ingeniería Mecanizado 35 de la localidad de Rospentek, en el sudoeste de la provincia de Santa Cruz.

El militar fue detenido el 25 de mayo de 2022, acusado de haber violado a dos de las hijas de su pareja de entonces, una de 18 años de edad y otra de 11 en ese momento, e intentado hacer lo mismo con una tercera hermana, de 16.

En aquel momento, él, su mujer y las tres presuntas víctimas convivían en una casa del barrio Gran Malvinas, dentro del Regimiento, junto con una cuarta niña, la única hija en común que tenía la pareja.

Según contó su expareja, desde que fue detenido la familia viene recibiendo mensajes amenazantes. Ya unos meses después del arresto, el 26 de diciembre de 2022, la mujer encontró una paloma muerta atada con un precinto en el portón de su casa, lo que interpretó como un mensaje intimidatorio.

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El Regimiento de Infantería de Rospentek, en Santa Cruz, donde prestaba servicio el cabo del Ejército acusado de abusar de sus hijastras e hija.

El Regimiento de Infantería de Rospentek, en Santa Cruz, donde prestaba servicio el cabo del Ejército acusado de abusar de sus hijastras e hija.

En otra ocasión, tiempo después, encontró su auto con las ruedas pinchadas. Cuando fue a la gomería para repararlas, en el comercio le aseguraron que las habían sido tajeadas intencionalmente.

El hostigamiento no se quedó en estos mensajes “simbólicos”. También recibió una notificación reclamándole el cobro de un préstamo que había sido solicitado por J.Y. desde la cárcel, y del que ella había sido incluida como garante sin haber dado consentimiento alguno.

Ese, dijo la mujer, “fue un problema grande”. “Desde la Policía me dijeron que él tenía un celular, pero sin acceso a internet”, afirmó, y subrayó que se negó a pagar la deuda.

Ella y sus hijas se encuentran bajo tratamiento psicológico, aunque una de las chicas interrumpió el suyo, tras haber tenido complicaciones de gravedad incluyendo episodios de autolesiones. “Tienen pesadillas, no quieren saber nada”, explicó.

Abusos a la hora de la siesta

De acuerdo con la denuncia realizada en 2022, los abusos sexuales se daban durante las ausencias de la mujer de la casa, ya que ella viajaba todos los días a la localidad de 28 de Noviembre para trabajar, entre las 3 y las 5 de la tarde.

Una noche, la madre de las víctimas se levantó a tomar agua y encontró a su hija mayor llorando en un rincón. Al preguntarle qué ocurría, la respuesta fue que J.Y. la había manoseado.

A partir de eso, la mujer habló con sus otras hijas, quienes sumaron sus relatos de abusos a la hora de la siesta. A la más chica le decía que “era solo un juego” y que debía guardar el secreto. Y la de 16 años declaró que el acusado la había invitado reiteradamente a “hacer la siesta”.

Según contó la denunciante, ni siquiera la hija más chica, que tenían en común, se salvaba de las conductas de su padre, ya que era víctima de maltratos y J.Y. la sumergía en agua fría cuando lloraba.

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