Los acusan de intento de homicidio por golpear, torturar y balear a un delivery sospechado de estafas, en lo que parece un ajuste de cuentas. Hay otros dos detenidos.
La Justicia de Trelew denegó el pedido de arresto domiciliario a una mujer acusada de participar en el violento intento de homicidio contra un delivery en el barrio Inducón de esa ciudad de Chubut.
La imputada, que cumple prisión preventiva en el Instituto Penitenciario Provincial (IPP), había solicitado el beneficio para poder cuidar a su hijo de 3 años, cuyo padre -su pareja- también se encuentra tras las rejas, acusado por el mismo caso.
El hecho sucedió a principios de julio, cuando un grupo conformado por tres hombres (uno de ellos ex policía) y una mujer fue arrestado por el salvaje ataque en el que el repartidor fue lo golpeado, torturado y rociado con nafta mientras recibía amenazas de que seria quemado vivo, antes de trasladarlo en el baúl de un automóvil hasta una zona de chacras.
Allí, los imputados arrojaron a la víctima a un arroyo y le efectuaron cuatro disparos. El delivery, que está sospecado de estafas, logró salvarse haciéndose el muerto al escuchar los disparos, en una ataque tuvo características de un ajuste narco.
Según el relato de la víctima, la mujer detenida tuvo un rol protagónico. Fue ella quien lo contactó para una "entrega falsa" que derivó en la pesadilla que vivió. Y además habría estado presente durante las torturas y el intento de asesinato.
Según pudo establecer la Fiscalía de Trelew, la víctima -conocido por la policía al haber sido vinculado a varios casos de estafas- se reunió con los imputados con el objetivo de arreglar asuntos relacionados con drogas, deudas económicas y la entrega de productos; en lo que derivó en un aparente ajuste de cuentas.
Los fundamentos del rechazo
Los argumentos de la abogada defensora de la acusada para solicitar la domiciliaria en una audiencia realizada en los tribunales de Trelew, fueron rebatidos por la fiscal Julieta Gamarra, quien se opuso rotundamente.
La representante del Ministerio Público presentó un informe elaborado por la Asesoría de Familia que, según explicó, demuestra que el niño no corre peligro alguno.
El documento oficial sostiene que el menor "se encuentra bien cuidado por el resto de la familia y por el momento no hay ningún daño psicofísico, sino que tiene la angustia normal por atravesar esta situación", consignó Diario Jornada.
Con estos elementos, la jueza Moreno rechazó el pedido de la defensa, por lo cual la mujer continuará cumpliendo su detención en la sede penitenciaria provincial de Chubut que está ubicada sobre la Ruta 3.
Trelew: fingir la muerte para sobrevivir
El virtual secuestro del repartidor se inició en la terraza de un edificio ocupado al que el repartidor acudió para entregar un supuesto pedido. Allí, lo sometieron a torturas para que -según la denuncia de la víctima- "entregue al Tío".
La violencia escaló a medida que los agresores no lograban su cometía. Además de rociar al joven con nafta, le quemaron un ojo con la punta de un cuchillo al rojo vivo. Acaso ya resignados, lo metieron adentro de una bolsa de consorcio y lo cargaron en el baúl de un auto, en el que lo trasladaron a una zona de chacras cercana a Oris de Roa y Centenario, donde lo arrojaron semidesnudo a un canal.
"Una vez adentro del canal, efectuaron al menos cuatro disparos con un arma de fuego, con el lógico objetivo de querer matarlo", reveló luego de las detenciones la fiscal.
Sin embargo, ninguno de los proyectiles hirió a la víctima. Luego de los primeros dos tiros, en una estrategia desesperada para salvar su vida, el delivery fingió su muerte. El ardid inicialmente funcionó, pero los agresores descubrieron enseguida el engaño y le volvieron a disparar. El muchacho volvió a quedarse inmóvil, simulando su muerte por más tiempo. Y ahora sí los atacantes se retiraron.
Liberado de la amenaza, explicó Gamarra, el delivery “pudo escapar y pedir ayuda a la policía".
En concreto, el joven logró llegar a una casa cercana donde pidió auxilio a sus ocupantes, para posteriormente denunciar lo que le había pasado en la Comisaría Cuarta. Conocía bien a sus agresores y aprotó nombre y apellido de todos.
Pero además, la víctima también quedó arrestada tras realizar la denuncia: contaba con una orden de captura vigente por rebeldía, al no haber comparecido a una situación judicial.
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