Contó que el niño “buscaba mucho amor” y que una tragedia anterior en su familia lo angustiaba desde pequeño. El padre lo criaba solo en Comodoro Rivadavia.
La comunidad educativa de la Escuela N°1 de Comodoro Rivadavia, Chubut, atraviesa horas de profundo dolor tras la muerte de uno de sus alumnos de cuarto grado, de 9 años, que el lunes 7 de septiembre de 2026 cayó al vacío desde la ventana de un séptimo piso.
Su maestra de primer y segundo grado, Romina Saltiva, reveló en diálogo con Radio Visión que el chico había atravesado una tragedia previa vinculada a su hermano, de la que se enteró a los 6 años y que, según su relato, era una fuente central de angustia en su vida.
Hasta el momento, se sabe que el niño falleció tras caer de la ventana de una de las habitaciones de un departamento del complejo Las Torres, en circunstancias que todavía están siendo investigadas.
En ese momento, cerca de las cinco de la tarde, había llegado hacía minutos del colegio y estaba acompañado únicamente por la niñera que ayudaba a su padre con la crianza, quien luego de ser demorada unas horas en una comisaría, quedó en libertad.
La justicia incautó su teléfono celular para hacer pericias, mientras busca determinar las circunstancias exactas que produjeron el hecho y si, eventualmente, a la mujer de 39 años le cabe alguna responsabilidad.
Cómo lo describió la maestra
Cuando todavía hay varios aspectos en investigación, la maestra del pequeño habló públicamente de cómo observó al menor en el aula, el vínculo que trabó con él, y especialmente de su situación familiar.
Saltiva formó parte del grupo de docentes que lo recibió al ingresar a la escuela primaria y compartió con él sus primeros años de escolaridad.
Desde ese lugar, eligió recordarlo no solo desde la tristeza que provoca su partida, sino también desde el vínculo afectivo que construyeron con el paso del tiempo.
"Cuando ingresó a primer grado era un niño que entró con mucho temor, llorando, con angustias”, reveló.
Y agregó: “Nosotros trabajamos en equipo, porque la escuela es una gran familia, y acompañamos a los niños sobre todo cuando están con estas angustias. Buscaba mucho amor y lo manifestaba. Era un niño que daba mucho afecto, para poder también encontrarlo", contó la docente.
En el recuerdo de Saltiva, el nene era un chico “sociable y activo”, que se relacionaba bien con sus compañeros y encontraba en la escuela un espacio en el que se sentía bien.
“Él muchas veces decía que se sentía muy feliz en la escuela. Era su lugar también", aseguró la maestra.
El rol del padre y la niñera
En su testimonio, la maestra también destacó la presencia constante del padre del nene, que lo criaba solo y contaba con el acompañamiento de una niñera mientras trabajaba.
La cuidadora, de 39 años, estaba con él en el momento que se produjo la caída, y la Justicia investiga si le cabe alguna responsabilidad en lo sucedido.
"Su papá estaba siempre muy presente, lo ayudaba mucho y el nene se apoyaba en él muchísimo", descirbió Saltiva sobre ese vínculo.
Y sumó: "Era un padre que estaba solo. Los dejaba con la niñera porque lógicamente tenía que trabajar y estaban los dos solos. Pero era un papá muy cariñoso y presente para él".
Según la docente, esa contención familiar convivía con dificultades de concentración que, a su entender, tenían relación directa con el estado emocional del chico.
Más que a buscar explicaciones sobre lo ocurrido o atribuirle una causa a la tragedia, Saltiva prefirió remarcar las características que veía cotidianamente en el menor fallecido dentro del aula.
El dolor de las maestras
La noticia golpeó con fuerza también entre el resto del plantel docente que compartió aula con el nene durante sus primeros años.
"Todas las maestras están en shock, muy tristes. Muchas veces el plantel pedagógico también necesita apoyo, acompañamiento psicológico. Sus seños están destrozadas", describió Saltiva.
Para el, el vínculo que se genera en los primeros grados es particularmente fuerte.
"La docencia, además de ser un trabajo, es un sacerdocio; algo vocacional, y en ese sentido la seño de primer y segundo grado hace un vínculo muy fuerte con los nenes", explicó, remarcando que la historia personal de cada alumno también pesa en ese acompañamiento.
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