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Perdió sus piernas en el accidente de LAPA y hoy ayuda a otros a superar el trauma

Benjamín Buteler fue el sobreviviente de la tragedia que más secuelas sufrió y usa su experiencia para que otras personas puedan superar situaciones similares. "La vida es algo fantástico y hay que vivirla a pleno", contó a LM Neuquén.

Benjamín Buteler salió caminando de su casa en Córdoba en la madrugada del 31 de agosto de 1999 para un viaje relámpago a Buenos Aires. Se despidió de su familia con la promesa de regresar para la cena. Volvió casi un año después en silla de ruedas, con las dos piernas amputadas y su mano hábil, la izquierda, severamente dañada. Pero su historia no es una tragedia. Es resiliencia.

Pasaron 21 años y Buteler camina ayudado por un bastón entre stands de empresas petroleras. Recorre los salones de exposiciones de La Rural, donde se realizó la Oil and Gas, como parte del cluster de Córdoba. Saluda gente, conversa con ejecutivos y revela sus proyectos, siempre con buen humor, con un chiste a mano y una tonada cordobesa inconfundible.

Cuenta su historia con gracia, repasa cada momento que recuerda con un remate pícaro y una moraleja. Así habló con LM Neuquén y pidió no ahondar en el drama de la tragedia sino en la alegría de vivir.

“El 31 de agosto de 1999 estaba subiendo al avión de LAPA, Whisky, Romeo, Zulú, el que se estrelló. Había ido a Buenos Aires por el día. Tomé el avión equivocado, digo yo”, comienza Buteler.

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En el accidente fallcieron 65 de las 103 personas que iba a bordo del avión.

En el accidente fallcieron 65 de las 103 personas que iba a bordo del avión.

El vuelo 3142 de Líneas Aéreas Privadas Argentinas, que cubría la ruta Buenos Aires - Córdoba operado por un Boeing 737-204C, tuvo un desperfecto en el despegue y protagonizó el cuarto accidente más grave de la historia de la aviación argentina, en el que fallecieron 65 personas de las 103 que estaban a bordo.

La nave no levantó vuelo y continuó su carrera más allá de los límites del aeropuerto, pasó por encima de las rejas, atravesó la Avenida Costanera Rafael Obligado, arrastró un automóvil que circulaba por ella y finalmente chocó contra unas máquinas viales, un terraplén y una planta reguladora de gas. La pérdida de combustible y el gas expelido por la rotura de la planta provocaron un incendio que causó la muerte de la mayoría de los pasajeros que habían sobrevivido al choque.

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Bejamín Buteler es el sobreviviente con más secuelas del accidente de LAPA.

Bejamín Buteler es el sobreviviente con más secuelas del accidente de LAPA.

“Yo soy el sobreviviente con más secuelas de ese avión. Me quemé mucho. Esa noche en el Hospital Fernández estuvieron por amputarme el brazo izquierdo, lo tenía muy quebrado casi desprendido, muy quemado también. Lo reconstruyeron, le pusieron todos unos fierros por afuera y lo salvé, lo cual es fantástico porque yo era hábil de la mano izquierda. Tuve que aprender a escribir y lavarme los dientes con la derecha, pero lo uso bastante. Tuve quemaduras muy severas, estuve un mes en una terapia intensiva un día tocando la guitarra y al otro día el arpa, hasta que me estabilizaron, estuve siete meses en Buenos Aires internado y cinco meses más en Córdoba. Al final de ese proceso,de múltiples operaciones porque los quemados sufrimos muchas operaciones, me amputaron las dos piernas y arranqué de nuevo”, detalla Buteler.

Luego de siete meses internado en el Hospital Alemán de Buenos Aires, regresó a su tierra natal en abril de 2000 y a su casa recién a fines de agosto. “Había estado casi todo el año panza arriba en la cama, tenía mucho para recuperar”, agrega. Comenzó con la recuperación; hoy camina con dos prótesis y, aunque tiene su brazo izquierdo dañado, es capaz de hacer las acciones necesarias.

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La de LAPA fue la tercera tragedia más importante de la aviación argentina.

La de LAPA fue la tercera tragedia más importante de la aviación argentina.

Ese 31 de agosto, Buteler no subió solo al avión de LAPA. “Me encontré con un amigo, un ex compañero, nos sentamos juntos y lamentablemente él no pudo sobrevivir”, cuenta el cordobés de 57 años.

“Del momento exacto no tengo recuerdo, ni siquiera de los momentos previos en el carreteo. Los médicos dicen que es porque mis secuelas fueron tan severas que posiblemente haya hecho un bloqueo”, detalla.

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“Una persona me sacó del avión porque, si no, yo hubiera muerto quemado adentro. Cuando me sacó y me puso al costado, una médica del sistema de emergencia, el SAME, me atendió y hablé con ella, le dije que quería que hablara a mi casa, con un número que yo le di, para decir que yo estaba vivo. Es decir, estaba plenamente consciente de mi situación pero yo no me acuerdo”, agrega.

Buteler no pierde la sonrisa, nunca deja ir la gracia en sus palabras y reconstruye cada momento con rigor. Lo primero que hizo cuando comenzó a recuperarse fue pedir una computadora con conexión a Internet. “Me lo pusieron y a partir de ese momento tuve otra visión del mundo”, añade.

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El después

“Mucha gente me pregunta: ¿y sos diferente? Sí, pienso que sí. No sé cómo sería hoy si el accidente no me hubiera pasado, ¿habría sido muy distinto? Es difícil saberlo. Si antes querías correr, ya no vas a correr, vas a poder hacer muchas otras cosas o también correr, de otra manera”, cuenta.

Desde joven Buteler tuvo un marcado rol social y el accidente lo motivó a ser más activo. Fue concejal en Villa Allende, Córdoba. Después, presidió organizaciones de bien público y de desarrollo de políticas públicas, siempre con el objetivo de ayudar, de usar su historia como inspiración.

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Benjamín Buteler poco después de regresar a su casa, tras casi un año internado.

Benjamín Buteler poco después de regresar a su casa, tras casi un año internado.

El accidente le enseñó el arte de la resiliencia. “Muchos me preguntan ¿cómo pudiste? Los profesionales dicen que soy una personas resiliente, la resiliencia es la capacidad de salir adelante ante situaciones traumáticas. Yo creo en la resiliencia individual y creo que todos tenemos resiliencia, todos somos capaces. La resiliencia es un tesoro que tenemos adentro, que todos los días hay que raspar y buscar una monedita de ese tesoro y esa monedita dice: ‘Yo puedo’. Es un ejercicio diario, no sin esfuerzo”, agrega.

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Buteler se considera una persona resiliente, que tuvo la capacidad de salir adelante de una situación traumática.

Buteler se considera una persona resiliente, que tuvo la capacidad de salir adelante de una situación traumática.

“La vida es algo fantástico y tenemos que vivir a pleno, y si sufrimos caídas y si sentimos que estamos mal, sepamos que no hay alguien fuera de nuestras vidas un salvador que vaya a venir. Una personas que nos va a dar el camino, el camino lo tenemos que construir nosotros y eso significa poner de nuestra parte”, dice Buteler.

Con esa premisa, este empresario cordobés se dedicó, además de su trabajo, de su familia y de sus hobbies, a ayudar a quienes pasaron por situaciones como las que vivió él cuando todavía no tenía 30 años.

Cuando una personas pierde sus piernas se plantea que hay muchas cosas que ya no va a poder hacer en su vida, pero lo que tiene que ver es la otra parte, todas aquellas que nunca se planteó hacer y puede hacer

Así conoció a Beatriz Farfán, una salteña de 42 años que soñana con ir a un recital de Luis Miguel. Pudo ir a ver al músico en Córdoba y, cuando terminó el recital, esperaba en una esquina. Allí, un conductor se subió a la vereda y la atropelló. Despertó en el hospital y ya le habían amputado las dos piernas. “Seis meses después empezó su proceso de tener piernas de nuevo. Me llamó un salteño que no me conocía para que fuera a verla”, cuenta Benjamín, quien ayudó a Beatriz en su recuperación.

“Quienes hemos sido amputados somos muy solidarios con quienes pasan por esa experiencia. Cuando una persona en un segundo pierde las piernas, es difícil asumir todo, cómo va a ser tu vida. Podés pensar que tu vida se acabó, tu vida recién comienza porque simplemente va a ser diferente. Te planteás que hay muchas cosas que ya no vas a poder hacer en tu vida, pero lo que tenés que ver es la otra parte, todas aquellas que nunca te planteaste hacer y podés hacer”, concluye.

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El hombre que lo salvó

“Se llama Mauricio Donkin, vive en Pilar y sí, no últimamente, pero al principio nos veíamos seguidos, el estaba en el lugar del accidente porque estaba en el driving de golf”, cuenta Buteler sobre el hombre que lo sacó del avión de Lapa en llamas aquella noche de agosto de 1999.

Donkin, quien era caddie por entonces, hablaba por su celular en el club de golf que está a pocas cuadras del Aeropuerto Jorge Newbery. De repente, vio venir el Boeing 737-200 envuelto en llamas.

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Benjamín Buteler y Mauricio Donkin.

Benjamín Buteler y Mauricio Donkin.

Mientras todos corrían para alejarse de la nave, él hizo lo contrario. Entró en la cabina y entre las llamas salvó a cuatro pasajeros. Entre ellos estaba Bejamín Buteler. El caddie desabrochó el cinturón del ingeniero cordobés y lo cargó en sus brazos.

"No pensé nada. Vi que había vida porque en la parte delantera del avión la gente gritaba y se movía. Primero saqué a un hombre de barba tipo candado y después a otro bajito, que estaban tirados entre restos de fuselaje. Los dejé donde pude. Luego ayudé a una mujer que gritaba: "Sáquenme, sáquenme", y por último, a Benjamín", contó años después en una entrevista con el diario La Nación.

Buteler y Donkin se conocieron tiempo después. El cordobés fue el único sobreviviente que se encontró con el héroe. Aunque no guardan rencores por lo que pasó, ambos saben que esa noche del 31 de agosto de 1999, su vida cambió para siempre.

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