Una mujer coreana fue condenada a cadena perpetua, luego de haber sido encontrada culpable de haber asesinado a golpes a una bebé de 16 meses, a quien había adoptado junto a su marido, quien recibió una sentencia de cinco años de prisión por colaborar e incitar al crimen de la pequeña.
De acuerdo al fallo de la Corte del Distrito Sur de Seúl, capital de Corea del Sur, la mujer “provocó la muerte de la pequeña con una brutalidad inimaginable”, dicta la sentencia, que agrega detalles tremendos de cómo fueron las agresiones que terminaron con la vida de la bebé. “La acusada pisoteó sin piedad la dignidad y el honor como ser humano de la víctima, resulta razonable separar a la acusada de la sociedad por tiempo indefinido”, argumentó el veredicto del Tribunal. El motivo de la muerte, según la autopsia, se debió a “graves lesiones abdominales y hemorragias internas causadas por el uso de una fuerza excesiva”.
Esta tragedia movilizó a la opinión pública que reprobó la actitud de estos padres adoptivos asesinos y puso en tela de juicio el modo en que los servicios sociales y la Policía coreana actúa en estos casos. Los primeros como personas de prevención al momento de entregar en adopción a un bebé y los segundos en la actitud que tomaron ante las denuncias de sospechas de posibles abusos que habían llegado a sus escritorios, desde febrero del año pasado cuando la pequeña fue entregada a esa pareja y noviembre, cuando fue reportado el crimen.
Incluso, miles de personas firmaron petitorios solicitando la pena de muerte.
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