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La Mañana violencia de género

Policía celoso persiguió y baleó a un amigo de su ex

"No me mates que tengo una hija", le rogó la víctima al uniformado.

NEUQUÉN

Marcos Meijido aún siente dolores en el hombro izquierdo y ya no puede hacer deportes como antes. Es que el balazo que recibió aún está alojado en su cuerpo, más precisamente a un centímetro de la arteria subclavia y quedará allí por lo delicado que es una intervención quirúrgica.

Ayer, una vez más como aquella madrugada a fines de diciembre de 2014, vio cara a cara a quien acusaron de ser su agresor. Sin titubeos, lo reconoció. El policía Víctor Espinoza está acusado del delito de “lesiones graves agravadas” y desde ayer enfrenta un juicio en la sala 8 de audiencias de calle Yrigoyen.

“Fue y es un trauma para mí”, repitió en más de una ocasión la víctima, que prefirió evitar el contacto visual tras ingresar a la sala de audiencias, cuyo tribunal presidía el juez Martín Marcovesky.

Ese 27 de diciembre de 2014, minutos antes de las 4 de la mañana, Mauro llevó hasta su casa en barrio Círculo Policial a su compañera de trabajo, Leticia Sosa. Habían estado tomando algo tras la jornada laboral en una conocida concesionaria en un bar céntrico neuquino. Él estaba separado y ella también, pero había tenido algunos problemas con su ex, principalmente escenas de celos.

Después de que la mujer bajara del rodado, al emprender la marcha camino a su casa, una camioneta comenzó a perseguirlo. En cuestión de segundos, el vehículo se le colocó del lado izquierdo de su Chevrolet Corsa y vio al conductor del rodado -una VW Amarok- apuntándole con un arma. El silencio de la madrugada se irrumpió con la explosión del balazo. “Sentí como una explosión, detuve la marcha y salí corriendo, pidiendo auxilio”, declaró ayer la víctima.

Intentó refugiarse detrás de un árbol en una plaza del sector, mientras la camioneta, que según el testigo conducía Espinoza, lo perseguía. Allí se escucharon otros dos disparos. “No me mates, que tengo una hija”, recordó gritar Meijido en esa madrugada.

La víctima volvió a retomar su carrera y subió a su vehículo, con el que llegó a la Comisaría 12ª pidiendo auxilio, tras lo que fue internado.

No se incautó ningún arma -salvo la del sospechoso- ni ninguna vaina en el lugar de los hechos.

Además de la víctima del balazo, atestiguaron tres policías que confirmaron los primeros pasos de la investigación.

Se aguarda para hoy el testimonio de la ex esposa del acusado y de otras cuatro personas.

3 disparos habría hecho el acusado, según los testigos. Uno de ellos le pegó en el hombro izquierdo de la víctima y se alojó a un centímetro de la arteria subclavia. Los otros dos habrían sido a los pies. No se encontró ninguna vaina.

Apostillas

Entre un mensaje y un antecedente

¿Lección policial? La víctima del caso sorprendió ayer al fiscal Horacio Maitini y los jueces al contar lo ocurrido con los policías de la Comisaría 12ª al retirar su vehículo luego de estar internado. Mauro relató: “¿Aprendiste la lección?, me preguntaron riéndose”.

Caso Cerda. A finales de mayo pasado, el policía Antolín Cerda fue condenado a 10 años de prisión por asesinar a un empleado del Servicio Penitenciario que iba con su ex mujer. El hecho sacudió el centro neuquino en la noche del 27 de junio de 2013.

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