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La Mañana abusos sexuales

Atravesar el infierno de un abuso junto a una mascota

Las técnicas para las entrevistas testimoniales de niños, niñas y adolescentes han avanzado y hoy un perro puede ser un buen compañero y hasta un confidente.

Desde 2021, la Justicia neuquina ha incorporado perros para trabajar en el acompañamiento de niños, niñas y adolescentes que deben participar en una entrevista testimonial producto de haber sufrido un abuso o ser testigos de un delito.

Una advertencia de entrada para el lector desprevenido: desde hace un tiempo, los forenses han comenzado a denominar “entrevista testimonial” a la Cámara Gesell y “supervivientes” a las víctimas. Los términos se han actualizado y están más acordes a la época, al igual que las técnicas de abordaje psicológico para personas que acarrearán secuelas de por vida.

Investigación criminal

El rol de los perros en las investigaciones criminales data de siglos atrás cuando ya se los utilizaba para perseguir a quienes escapaban de las cárceles.

El adiestramiento de estos animales fue clave para distintas tareas como la detección de drogas, la ubicación de cadáveres y la persecución de rastros de personas, entre las más relevantes.

Desde 2019, en Ciudad de Buenos Aires se incorporaron perros para la contención de chicos y adolescentes que debían brindar declaración por haber padecido un abuso o ser testigos de un hecho criminal.

El largo trabajo que lleva el equipo infanto-juvenil de CABA ha tenido su rédito. Así lo explicó a LMN la asesora tutelar Laura Grindetti.

“El estado emocional en el que llegan es crítico, están nerviosos, tristes y muy angustiados. Por lo que a la luz de la experiencia que se había realizado en España, Estados Unidos y Chile, incorporamos a los perros”, reveló la asesora del Ministerio Público de CABA.

La entrevista testimonial tiene por objetivo garantizar el derecho del niño, niña o adolescente a expresarse tras vivir una situación traumática. En CABA, el 80% de los casos son niñas de 12 y 13 años víctimas de abuso por parte de un familiar o un conocido.

Cuando incorporaron a los perros, de la raza labradoodle, fue con la finalidad de reducir todas esas emociones negativas con las que llegaban. “A través del juego con los perros, los chicos bajan los niveles de ansiedad y, luego de revivir todo lo que les pasó, se vuelven a encontrar con el perrito y eso influye en el chico generando una movilización emocional muy fuerte”, explicó Grindetti.

Las experiencias a lo largo de estos cuatro años son muchas y casi todas favorables desde el punto de vista de la contención y la investigación, pero hubo casos que los impactaron.

Entre ellos, la asesora recordó a chicos muy angustiados que fueron prácticamente abrazados por el perro y explicó que esta actitud de arrojárseles encima es “porque son animales que están adiestrados para identificar emociones”.

En un caso, un niño estaba con el perro e incluso ingresó a la sala con la mascota. “Fue una decisión del equipo de profesionales, es decir, psicólogos y un adiestrador, porque por lo general entran solos”, detalló la funcionaria.

La sala está equipada con cámaras y micrófonos disimulados para que no sean intimidantes. Como el estado del chico era de suma sensibilidad, el equipo tomó la decisión estratégica de salir de la sala y dejar al pequeño con Titán, el perrito.

Lentamente, el niño fue liberando el horror que había vivido y se lo contaba a Titán mientras lo acariciaba. “El relato quedó grabado y la experiencia fue conmovedora”, describió Grindetti sobre un caso que les sirvió para contemplar ese posible escenario a futuro con otros supervivientes.

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De CABA a Neuquén

La Justicia neuquina ha evolucionado mucho en cuanto a los derechos de los niños, niñas y adolescentes, y más aún en el manejo de este tipo de situaciones.

“En la década de los 80, era un horror la revictimización que había de los niños abusados. Los entrevistaba un escribiente con una máquina de escribir”, recordó una ex funcionaria judicial.

En el devenir de los años, aparecerían los jueces entrevistando a los chicos con preguntas escalofriantes por el nivel de respuestas que le exigían al pequeño y el grado de especificidad.

Con el nuevo siglo, la Fiscalía de Graves Atentados contra las Personas supo recuperar algunas experiencias de Atención a la Víctima y comenzaron a darles otro abordaje a las entrevistas a los niños, niñas y adolescentes.

Finalmente, en 2007 se articuló la Cámara Gesell y, en ese entonces, generó cierta reticencia de parte de los abogados y abogadas que debían dar paso a los especialistas en psicología o psiquiatría para que entrevistaran a los niños y niñas.

Las psicólogas fueron las que tomaron la posta en el abordaje. Se especializaron y siguen en ese camino a tal punto que fueron las integrantes de dicho gabinete las que incorporaron la experiencia con perros de terapia en 2021.

Dina del Carmen Chávez, responsable del Área Infanto Juvenil del Gabinete de Psiquiatría y Psicología Forense de la Unidad de Servicios Periciales, confió: “Al principio teníamos un servicio tercerizado con dos perros, y esa primera experiencia nos permitió observar aspectos cualitativos y cuantitativos respecto del abordaje de los supervivientes”.

Un detalle que se charló mucho en la entrevista con Dina fueron las condiciones de los niños pequeños que son abusados y no comprenden lo que ocurre, solo advierten el daño que les provocó por lo general alguien de confianza que debía cuidarlos. En los adolescentes, en muchos casos el arribo a la vida sexual se suele dar de esta forma tan traumática, por lo que se trabaja con personas muy vulnerables.

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La experiencia neuquina

Desde hace años, el espacio para la entrevista testimonial es muy cuidado, incluso hay un circuito de cámaras y se evita cualquier tipo de contacto con el presunto agresor porque puede ser contraproducente para el superviviente que está sumergido en una experiencia infernal.

Rememorar, revivir y relatar lo padecido es sumamente estresante. El estrés que sufren los supervivientes nubla, desordena y trae flashes sobre la experiencia padecida.

Es por eso que los profesionales del gabinete forense tienen prevista una primera instancia donde entra en acción el perro con la finalidad de ayudarlos a descomprimir y que puedan tener una narrativa más ordenada a la hora de la entrevista.

“Fuimos midiendo todas estas instancias que atraviesan. Cuando llegan los recibimos y, mientras se va acomodando todo, les entregamos una hoja con carita para que marquen sus emociones primarias. La mayoría está con miedo, angustia y tristeza”, describió Dina.

“De inmediato, se les pregunta si les gustan los animales y si tienen algún tipo de alergia, por las dudas. Pero casi todos los chicos acceden porque en esas caricias al perrito hay una regulación neurobiológica que permite liberar el estrés. La experiencia sirvió y mucho, incluso con el desapego de preescolares de sus padres”, detalló Dina.

Lo cierto es que tras ese segundo momento en el que se encuentran los chicos con el perro, entraban a la entrevista testimonial con más calma y tranquilidad, además sabían que a la salida los esperaba el perrito. Esa ilusión al final es sumamente importante desde lo psicológico y emocional.

“Tras lo revivido, ese tercer momento de reencuentro con el perro es liberador, juegan, dibujan y eso les brinda seguridad y descomprime las emociones negativas que atravesaron”, describió la psicóloga, que ratificó la idea de superviviente con una explicación muy contundente: “Son supervivientes porque el trauma que sufrieron no se supera. Con suerte y un buen tratamiento, aprenden a convivir con ello”. Estremecedor.

El éxito de esa experiencia —sí, en los lugares oscuros del sistema penal también se puede hablar de éxito pese a que se trabaja con las miserias humanas, y está bien que se haga porque se logran avances importantes— sirvió para que les donaran a Oreo, un labradoodle que se integró al programa Perros de Asistencia Judicial al que le dio el visto bueno el Tribunal Superior de Justicia.

“Oreo, cuando lo entregaron, tenía 80 días y ahora está transitando una instancia de entrenamiento y adaptación. El perro de terapia va todos los días a la oficina y convive con el cariño de todos porque también para los profesionales representa una ayuda importante”, concluyó Dina, que espera con el tiempo incorporar otro labradoodle mientras continúa la especialización de todo el gabinete que trabaja una problemática tan cruda para la cual es necesario desarrollar un temple muy particular.

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